Hoy, 28 de julio, se cumplen 60 años de la muerte de Antonio Pibernat. Su nombre suele asociarse al Palacio de Hacienda, (actual sede del Ministerio de Economía de la Nación), el edificio que proyectó y que es una de las obras más ricas de la arquitectura pública argentina del siglo XX.
Le dio forma al Hotel Alvear de Buenos Aires pero encontró su pasión en la pintura costumbrista
El artista y arquitecto trazó algunas de las fachadas icónicas de la capital del país, pero su verdadera obsesión pasó por retratar el trabajo y la naturaleza argentina. Llegó a exponer con Benito Quinquela Martín.

Sin embargo, dentro de ese mismo edificio permanece otra parte de su quehacer. Se trata del óleo "Vendimia", que resume las dos pasiones que estuvieron presentes en su vida y que son la arquitectura y la pintura.
Nacido en San Fernando el 17 de junio de 1890, Pibernat pertenece a una generación de profesionales que desarrolló su trayectoria entre dos disciplinas.
Alcanzó reconocimiento como arquitecto, pero nunca abandonó la pintura, una actividad que, según recuerda el propio Ministerio de Economía, "parecía apasionarle más que las grandes obras de infraestructura".

Los años de formación
Su formación en el arte comenzó en la Asociación Estímulo de Bellas Artes, donde tuvo como maestros a Eduardo Sívori, Reinaldo Giudici y Ernesto de la Cárcova, tres figuras que serían fundamentales del arte argentino.
Allí incorporó las influencias del impresionismo y del postimpresionismo, corrientes que conservaría a lo largo de toda su producción.
El dibujo ocupó un lugar prioritario desde el principio. En 1908 obtuvo el título de Profesor de Dibujo, una formación que más tarde se reflejaría tanto en la precisión de sus proyectos arquitectónicos como en sus bocetos y dibujos en carbonilla.

Arquitecto de obras emblemáticas
El primer reconocimiento importante llegó en 1921, cuando obtuvo el premio del Salón Nacional en la categoría Arquitectura Decorativa por su proyecto Lugar de peregrinación en las provincias de Cuyo.
Cinco años más tarde fue designado arquitecto de la Dirección General de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas.
Desde ese cargo participó en el desarrollo de dos edificios imponentes de Buenos Aires: el Hotel Alvear, inaugurado en 1932, y el Palacio de Hacienda, junto con la empresa constructora Fernando Vanelli e Hijos.

Al margen de las vanguardias
Mientras ahondaba su carrera como arquitecto, Pibernat mantuvo una presencia esporádica en los Salones Nacionales durante las décadas de 1920 y 1930. Recién hacia fines de esa etapa comenzó a dedicar más tiempo a la pintura.
Trabajó con óleo, acuarela, carbonilla y también incursionó en el grabado. Según archivos del Ministerio de Economía, fue en la acuarela y en los dibujos donde alcanzó más soltura, por su experiencia como arquitecto proyectista.
Lejos de las vanguardias, fue fiel a la tradición aprendida junto a sus maestros. Sus principales temas fueron el paisaje rural y la pintura costumbrista.
Cuando abordó escenas urbanas, dio una marcada verticalidad a las composiciones, reflejo de su mirada arquitectónica. Un ejemplo es "Lima Oeste", que integra la colección del Museo de Bellas Artes de La Boca.
El paisaje argentino ocupó un lugar importante en su producción. Pintó escenas de la Quebrada de Humahuaca, el Noroeste, Santiago del Estero, Iguazú y otras regiones.

Grabador y referente
Pibernat también cultivó el aguafuerte, una técnica de grabado que tuvo exponentes como Alfredo Guido y Benito Quinquela Martín. Con este último compartió exposiciones y una inclinación por el trabajo humano como tema artístico.
Entre sus amistades están Gastón Jarry, autor de uno de sus retratos, y Cesáreo Bernaldo de Quirós. Además, presidió la Asociación Estímulo de Bellas Artes entre 1945 y 1948.
En 1952 realizó el peritaje técnico para que Quirós ejecutara los lienzos "Los símbolos del ejército" y "Las armas del ejército", destinados al hall del entonces Ministerio de Guerra.
Su actividad artística también incluyó el muralismo. Junto a Carlos Gerardo Guastavino realizó cinco murales para el Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia", dedicados a paisajes de los lagos patagónicos, Iguazú y la región andina.

Sus dos vocaciones
Si existe una obra representativa de Pibernat, es el mencionado óleo "Vendimia". Para los especialistas, simboliza el encuentro entre sus vocaciones. La del arquitecto que cambió el paisaje urbano de Buenos Aires y la del artista que encontró en la pintura un lugar de expresión.
Pibernat falleció el 28 de julio de 1966, a los 76 años. Pero el vínculo con el edificio que proyectó no se cortó con su muerte.
En agosto de 2022, su nieta, Ana María Pibernat, participó de un recorrido guiado en el Palacio de Hacienda por el equipo de Coordinación integrado por el artista Pablo Valentino, la restauradora Ángeles Giavedoni y la licenciada Liliana Calvo.
Durante la visita se buscó transmitir "las vivencias de esa época en lo que se refiere a materia patrimonial" y el concepto arquitectónico y plástico que Pibernat introdujo en su obra.








