Dentro de la producción de Francisco Clemente Puccinelli, las acuarelas dedicadas a Francia ocupan un lugar singular y, en cierto punto, menos difundido.
Francia según Puccinelli: cuando el acuarelista miró más allá del litoral
Más allá de sus paisajes de San José del Rincón, Francisco Clemente Puccinelli abordó paisajes de Francia en una serie analizada en 1979 por el crítico Jorge Taverna Irigoyen.

Para el público de Santa Fe, su nombre sigue ligado a los paisajes costeros y a la construcción visual de un litoral que hoy se percibe "en retirada", especialmente en zonas como San José del Rincón.
De hecho, Nanzy Sobrero de Vallejo, en una entrevista con El Litoral hace pocos meses, aseguró que mientras Matías Molinas retrató con la vida y las figuras del poblado y Ricardo Supisiche se ocupó de la isla, Puccinelli fue "un artista de las calles de arena, de la vegetación baja, de la luz costera que cambia según la altura del río".

Sin embargo, esa identificación, tan arraigada como legítima, deja en segundo plano una serie de trabajos donde Puccinelli trasladó su mirada hacia Europa y, más precisamente, hacia una Francia que no reproduce de manera literal, sino que reinterpreta desde su propia sensibilidad.
Francia vista por un santafesino
El 29 de abril de 1979, El Litoral publicó una columna de Jorge Taverna Irigoyen bajo el título "Francia vista por Puccinelli". Allí, describe la muestra de 22 acuarelas expuestas en el Museo Municipal de Artes Visuales, y ofrece una interpretación.
"Alguna vez lo afirmamos sin ambages: Puccinelli sabe dar el esprit francés a sus acuarelas de frescos campos en que los grises alternan con algún acento azul o amarillo, para caracterizar el símbolo de la ‘tour Eiffel’, de ‘les Champs Elysées’ o la ‘Cathedral de Chartres’".

La observación introduce una idea, que Puccinelli no se limita a representar un paisaje extranjero, sino que logra llevar a sus trabajos un clima cultural. Hay en sus acuarelas una traducción del "espíritu" francés que excede lo visual.
Afinidades europeas
Taverna Irigoyen profundiza esta línea al vincular la obra del santafesino con ciertos rasgos de la pintura moderna francesa. "Ese sentimiento tiene algo de la gozosa alegría de Henri Matisse o del festivo acorde de Raoul Dufy".
La referencia no es antojadiza, ya que en estas acuarelas, el color adquiere protagonismo. No funciona como descripción fiel del entorno, sino como recurso expresivo que organiza la escena y construye una atmósfera.

Los grises, atravesados por irrupciones de azules y amarillos, generan una dinámica visual que remite más a la emoción que a la topografía.
Una geografía alternativa
Lejos de concentrarse en París, Puccinelli elige otros escenarios y construye una geografía menos convencional dentro del imaginario francés.
En las acuarelas dedicadas al puerto de Niza, el artista se detiene en el movimiento de las aguas y en la variación cromática de los barcos, que parecen disolverse en una paleta luminosa y cambiante.

Algo distinto ocurre en Ajaccio, donde las calles adquieren otra gravitación como si el trazo buscara retener algo cotidiano antes que una postal turística.
En Algajola, en cambio, el interés está en la síntesis: formas apenas sugeridas, estructuras que emergen con economía de líneas y una fuerte presencia del blanco del papel.
Por su parte, las arcadas de Montpellier permiten a Puccinelli analizar el espacio desde una lógica más constructiva, donde la arquitectura organiza la composición sin perder ligereza.

El espacio, la síntesis y la poesía visual
Uno de los aspectos destacados por Taverna es que "sus composiciones -aparentemente simples, directas, de rápida construcción- dejan emerger siempre un claro gesto del que la poesía fluye raudamente".
Puccinelli elimina lo accesorio para concentrarse en lo esencial, que es la luz, el ritmo, la relación entre planos. El resultado son imágenes que, sin perder figuración, se acercan a una forma de abstracción sensible.
Pintar como quien escribe poemas
La definición más lograda del crítico aparece cuando describe estas obras como "pequeños poemas escritos con luces, con colores, con formas apenas penetradas".

La metáfora permite entender el modo en que estas acuarelas operan. No buscan imponer una imagen, sino sugerirla. Invitan a una lectura lenta, donde cada elemento (una línea, una mancha, un vacío) participa de una construcción mayor.
Un Puccinelli más amplio
Revisar hoy las acuarelas de Puccinelli dedicadas a Francia implica amplificar el marco desde el cual se lo suele leer en Santa Fe.
Sin abandonar su condición de pintor del litoral, estas obras revelan a un artista capaz de dialogar con otras tradiciones y de construir, desde su propio lenguaje, una experiencia visual situada en otro territorio.








