En medio de la previa de la Fórmula 1 en San Pablo, este jueves llegó una noticia triste: murió Alan Jones. Había cumplido 80 años apenas tres días antes y su familia informó que falleció después de una breve enfermedad.
Murió Alan Jones, el primer campeón de Williams y rival inolvidable de Reutemann
El australiano tenía 80 años. Su muerte se conoció en la previa del GP de San Pablo y trae el recuerdo de su relación con Lole: la victoria que el santafesino no quiso entregar y una anécdota con el público argentino.

Para quienes seguimos el automovilismo desde Santa Fe, su nombre nos lleva a Carlos Reutemann. Los dos compartieron Williams en 1980 y 1981, cuando el equipo de Frank Williams y Patrick Head empezaba a ganar campeonatos. También compartieron una disputa que los argentinos todavía recuerdan.
Jones fue el primer campeón de pilotos de la escudería. Lo consiguió en 1980, con cinco victorias, mientras Lole terminó tercero. Entre ambos aportaron los puntos para darle a Williams, además, su primera Copa de Constructores.
El australiano había llegado a la categoría en 1975, con Hesketh, y ganó por primera vez con Shadow en Austria, en 1977. Al año siguiente se incorporó al equipo que marcaría su carrera: once de sus doce triunfos en la Fórmula 1 fueron con Williams.
Tenía un carácter fuerte y decía lo que pensaba. Con Frank y Patrick construyó una relación que fue parte del crecimiento de aquella estructura. El título lo convirtió en el segundo australiano en alcanzar la corona, después de Jack Brabham.

El cartel que Lole no obedeció
Estando en Brasil, es difícil no volver a aquel 29 de marzo de 1981. Fue en Jacarepaguá, en Río de Janeiro.
Reutemann lideraba bajo la lluvia y Jones venía detrás. Desde los boxes apareció la orden de invertir las posiciones: “JONES-REUT”. El santafesino debía dejar pasar al campeón vigente, de acuerdo con las condiciones pactadas en el equipo.
Pero Lole no cedió. Cruzó primero la meta y su compañero terminó a 4s440. Williams había conseguido el uno-dos, aunque puertas adentro quedaba un problema.
Tiempo después, en una conversación con el periodista Nigel Roebuck, Carlos reconoció que conocía el acuerdo y entendía el enojo de Jones. Su explicación tenía que ver con lo que sentía arriba del auto: había largado para ganar y entregar ese triunfo lo hacía preguntarse para qué seguir corriendo.

En Buenos Aires también jugaron con los nombres
La siguiente carrera fue en la Argentina y el público llevó aquella discusión a la tribuna.
Durante los entrenamientos, un aficionado ubicado frente a los boxes de Williams mostró un cartel con el orden que quería ver: “REUT-JONES”. Frank respondió con otro que decía lo contrario. Después se sumaron los pilotos: Alan sostuvo el que lo ponía primero y Carlos levantó el suyo, con su apellido adelante.
Hubo aplausos y silbidos para unos y otros. La broma llegó hasta las pruebas del domingo por la mañana, cuando varios equipos mostraron al mismo tiempo carteles de “JONES-REUT”, según relató Alan Henry en su crónica de la época para Motor Sport.
La tensión seguía ahí, pero los dos se habían prestado al juego con la gente. Es una imagen menos conocida de aquella relación, tantas veces contada solamente desde el enfrentamiento.
Jones se alejó de la Fórmula 1 al terminar 1981, aunque después volvió y corrió hasta 1986. Continuó compitiendo en Australia y también trabajó en televisión.
Este jueves, Williams lo despidió recordando cuánto había contribuido a construir el equipo. La Fórmula 1, a través de Stefano Domenicali, destacó su capacidad como piloto y su personalidad.
La noticia nos hizo mirar por un rato hacia aquellos años de Lole, cuando los carteles se mostraban desde el muro y a veces la respuesta llegaba recién con la bandera a cuadros.







