La Fórmula 1 corrió en Estados Unidos en lugares muy distintos: desde Watkins Glen hasta las calles de Detroit y el estacionamiento del Caesars Palace, en Las Vegas. Austin llegó bastante después, en 2012, pero consiguió darle continuidad a una relación que había tenido varias interrupciones.
Austin puede volver a coronar a un campeón
Antonelli podría sumar un nuevo título a las definiciones en Estados Unidos. Un recorrido por aquellas consagraciones y las claves del circuito donde buscará el italiano terminar con una espera de 73 años para su país.

Este domingo, el Circuito de las Américas recibirá el 73º Gran Premio disputado en territorio estadounidense. Y podría agregar otro dato a su historia: Kimi Antonelli llega con posibilidades de conseguir su primer campeonato con Mercedes y terminar con una espera de 73 años para los pilotos italianos.
Estados Unidos ya fue escenario de nueve consagraciones de pilotos. También vio definirse campeonatos de constructores, tres de ellos en Austin: los de Red Bull en 2012 y 2022, y el de Mercedes en 2017.

Un país, muchas pistas
Sin considerar el óvalo de Indianápolis, doce circuitos estadounidenses recibieron a la F1: Sebring, Riverside, Watkins Glen, Long Beach, Caesars Palace, Detroit, Dallas, Phoenix, el trazado mixto de Indianápolis, Austin, Miami y el actual callejero de Las Vegas.
Hasta antes de este fin de semana se disputaron 72 Grandes Premios en esos escenarios. La cuenta cambia si se incorporan las once ediciones de las 500 Millas de Indianápolis que otorgaron puntos para el Mundial entre 1950 y 1960: en ese caso, son 83 carreras y la del domingo será la 84ª. Aquellas competencias se corrían con otro reglamento y con una participación mayoritariamente diferente de la habitual en los Grandes Premios. El recuento no incluye las Sprint.
Otra distinción tiene que ver con el nombre de las carreras. El Gran Premio de Estados Unidos pasó por seis escenarios: Sebring, Riverside, Watkins Glen, Phoenix, Indianápolis y Austin. Las demás competencias tuvieron otras denominaciones, aunque se disputaran en el mismo país.
Donde se decidió un campeón
La primera consagración llegó en Sebring, en 1959, con una imagen que quedó en la historia: Jack Brabham empujando su Cooper después de quedarse sin combustible cerca de la llegada. Terminó cuarto y consiguió su primer campeonato. La carrera la ganó su compañero Bruce McLaren.
Watkins Glen tuvo tres definiciones. En 1970 quedó asegurado el único título póstumo de la Fórmula 1: Jochen Rindt, fallecido durante las pruebas del Gran Premio de Italia en Monza, quedó fuera del alcance de Jacky Ickx cuando el belga terminó cuarto en la carrera estadounidense.
En 1974, Emerson Fittipaldi y Clay Regazzoni llegaron igualados en puntos a la última fecha. El brasileño terminó cuarto y consiguió su segundo campeonato, el primero de pilotos para McLaren. Aquella carrera la ganó Carlos Reutemann con Brabham. En 1977, también en Watkins Glen, Niki Lauda aseguró su segunda corona con Ferrari.
Las Vegas guarda un recuerdo doloroso para el automovilismo argentino. En 1981, Reutemann llegó a la última carrera como líder del campeonato y consiguió la pole con Williams. Pero terminó octavo, mientras Nelson Piquet fue quinto y sumó los puntos que necesitaba para quedarse con su primer título. La diferencia final fue de apenas una unidad: 50 contra 49.
El circuito estaba armado en el estacionamiento del Caesars Palace y volvió a definir al campeón al año siguiente. En 1982, Keke Rosberg terminó quinto y aseguró su único Mundial con Williams. Las dos carreras disputadas en aquel trazado resolvieron el campeonato de pilotos.
Austin se incorporó a esa lista con Lewis Hamilton. En 2015, el británico ganó y celebró su tercer título. En 2019 terminó segundo, detrás de su compañero Valtteri Bottas, y consiguió el sexto. Ambas consagraciones fueron con Mercedes.
La más reciente ocurrió en el actual callejero de Las Vegas: en 2024, Max Verstappen terminó quinto, por delante de Lando Norris, y aseguró su cuarto campeonato consecutivo con Red Bull.
La pista que recibe a la F1
Cuando Austin abrió sus puertas al campeonato, en 2012, habían pasado cinco años desde la última visita a Indianápolis. Fue el primer circuito del país construido específicamente para recibir a la categoría.

Hermann Tilke diseñó un recorrido de 5,513 kilómetros y 20 curvas, con referencias a otros escenarios: los cambios rápidos de dirección del primer sector recuerdan a Silverstone y otra parte del trazado toma elementos de Hockenheim.
Su imagen más reconocible aparece al comenzar la vuelta. Los pilotos suben hacia la primera curva y llegan a una frenada cuyo vértice no pueden ver con claridad desde abajo. En la largada, el ancho de la pista permite buscar distintas trayectorias.
Después hay que encontrar el ritmo en las curvas rápidas y salir bien a la recta larga para tener una oportunidad de ataque en la frenada de la curva 12. El sector entre la 13 y la 15 exige precisión y castiga los neumáticos. En la última curva, acelerar demasiado pronto puede provocar una pérdida de adherencia y comprometer la velocidad sobre la recta principal.
La carrera está prevista a 56 vueltas, para completar 308,405 kilómetros. El récord de vuelta en carrera pertenece a Charles Leclerc: 1m36s169, registrado en 2019.
Con el reglamento de 2026 habrá dos zonas habilitadas para el modo recta: entre las curvas 11 y 12, y sobre la recta principal. Allí, los alerones delantero y trasero cambian de posición para reducir la resistencia al avance.
El modo de sobrepaso ofrece una asistencia eléctrica adicional. Su punto de detección estará a la salida de la curva 20: quien pase a menos de un segundo del auto que lo precede podrá utilizar esa herramienta en la vuelta siguiente.

La oportunidad de Antonelli
Antonelli llega a Austin con 102 puntos de ventaja sobre George Russell y 111 sobre Lewis Hamilton. Para ser campeón este domingo necesita ganar, que su compañero de Mercedes termine noveno o más atrás y que el piloto de Ferrari sea quinto o peor. El resultado de Verstappen no modificaría esa combinación.
A los 20 años, el italiano podría convertirse en el campeón más joven de la Fórmula 1. También sería el primero de su país desde Alberto Ascari, que ganó sus dos títulos con Ferrari en 1952 y 1953.
Si se dan esos resultados, será el décimo campeonato de pilotos definido en Estados Unidos y el tercero en Austin. Once años después de la primera consagración de Hamilton en este circuito, Mercedes podría volver a celebrar allí con otro de sus pilotos.








