Alan “El Rusito” Crenz noqueó en el estadio FAB, conquistó el título latino FIB y va por más
El invicto santotomesino derrotó por KOT en el tercer asalto al mexicano Víctor Quezada y se quedó con el cinturón latino superligero de la FIB. Con 16 triunfos antes del límite en 17 peleas, el pupilo de Carlos Lemos y César Crenz atraviesa el mejor momento de su carrera y sueña con la chance mundialista.
Conforme y contento. El gran momento de Alan Crenz. Foto: Flavio Raina.
El boxeo argentino volvió a tener una noche de esas que quedan grabadas en la memoria reciente. En el mítico estadio de la Federación Argentina de Box, y en el marco del festival “La Leyenda Continúa”, el santotomesino Alan “El Rusito” Crenz escribió un nuevo capítulo dorado en su joven pero contundente trayectoria profesional.
Con un nocaut técnico en el tercer round frente al mexicano Víctor Quezada, se adueñó del título latino superligero vacante de la Federación Internacional de Boxeo y confirmó que su derecha es una de las más temidas de la categoría.
A los 25 años, el pupilo de Carlos Lemos y de su padre, César Crenz, atraviesa la senda del triunfo con una estadística que impacta: 17 victorias en el campo rentado, 16 de ellas por la vía rápida.
Números que no sólo hablan de eficacia, sino de una potencia natural que sabe administrar con inteligencia arriba del cuadrilátero.
En su visita a El Litoral, el campeón se mostró sereno, feliz y agradecido. “Son lindos momentos para disfrutarlos con la gente que te acompaña en el día a día. Le dedico este triunfo a mi esposa y a mi hijo de once meses.
Ellos son mi motor”, expresó con serenidad. Y enseguida amplió el reconocimiento: “Agradezco además a Carlos Lemos, mi entrenador, y a mi papá que me acompaña en todo momento.
A Colón, que siempre me recibió con los brazos abiertos y me permitió trabajar con comodidad. A la gente y a los sponsors que hacen posible afrontar estos momentos como profesional”.
Una derecha que marca el camino
La pelea ante Quezada tuvo un desarrollo que confirmó lo que muchos intuían. Desde el primer campanazo, Crenz buscó imponer condiciones con su arma predilecta: el cross de derecha.
En el primer asalto ya dejó en claro que la diferencia de potencia podía resultar determinante. Sin apresurarse, midiendo la distancia y encontrando la precisión, fue desgastando al visitante.
En el segundo capítulo, con el antecedente de los primeros tres minutos, el santotomesino profundizó la estrategia. Volvió a insistir por la misma vía y, tras conectar un derechazo pleno, envió a la lona al mexicano.
El "Rusito" Crenz quiere conservar su cinturón ante su gente en el Club Colón.
Quezada logró incorporarse, escuchó la cuenta del árbitro Soraire, pero al reanudarse las acciones evidenció estar visiblemente conmovido. El referee, con criterio acertado, decidió detener el combate y decretar el nocaut técnico que consagró al argentino.
Así, en el fondo de una velada que contó con cinco combates profesionales, uno de ellos titular, la primera edición 2026 de “La Leyenda Continúa” cerró con el festejo del protagonista local.
El estadio vibró con la definición y Crenz sumó un nuevo cinturón a su vitrina, luego de haber conquistado tiempo atrás el título juvenil de la OMB y de haber tenido una destacada presentación en el Grand Prix disputado en Riyadh el año pasado.
El invicto no sólo celebró una victoria más. Celebró la consolidación de un estilo. Porque si algo distingue a Alan es la manera en que administra su potencia.
No se trata únicamente de pegar fuerte; se trata de saber cuándo y cómo hacerlo. Esa madurez boxística, poco habitual para su edad, es la que alimenta la ilusión de una oportunidad mayor.
Tras los pasos de un apellido con historia
La historia de Alan no puede contarse sin mencionar a su padre. César Crenz fue campeón argentino y tuvo su chance mundialista en tiempos distintos, pero bajo la misma lógica de sacrificio.
“Mi papá fue campeón argentino y también peleó por el título mundial. Eran otros tiempos, pero el sacrificio es el mismo”, reflexionó el actual monarca latino.
El apellido pesa, pero no incomoda. Por el contrario, impulsa. “Mi idea es llegar a ser como mi papá y, como ya alcancé su nivel, ahora voy por mucho más.
Eso significa esperar la chance mundialista que me permitirá crecer y seguir avanzando en un deporte duro, pero que lo siento muy adentro”, sostuvo con convicción.
El trabajo cotidiano explica gran parte de este presente. Crenz entrena en el gimnasio de Colón, ubicado debajo de la tribuna, un espacio que considera su segunda casa.
Allí y en el gimnasio pule técnica junto a Ignacio Rosas y complementa la preparación física con Cristian Cabrera en natación. Además, utiliza el recorrido del Parque del Sur para fortalecer la resistencia y la potencia aeróbica. “Cuando sos profesional tenés que trabajar todos los días.
Eso es fundamental cuando ya estamos esperando una chance mundial”, analizó.
La disciplina no se negocia. Tampoco la humildad. En cada declaración aparece el agradecimiento a quienes lo rodean y sostienen.
A su familia, a su equipo, a la institución que le abre las puertas, a los sponsors que respaldan el proyecto. Esa red de contención resulta clave en un deporte individual, exigente y muchas veces solitario.
Hoy, con 17 triunfos en fila y un porcentaje de nocauts que impresiona, Alan “El Rusito” Crenz se posiciona como una de las cartas fuertes del boxeo argentino en la categoría superligero.
Mientras analiza propuestas para volver al cuadrilátero, disfruta del presente acompañado por su esposa y su pequeño hijo. Sabe que el momento es especial, pero también que lo más difícil está por venir.
La derecha demoledora ya abrió la puerta del plano latino. El objetivo, ahora, es cruzar el umbral mundial. Y en ese camino, el santotomesino parece decidido a que el apellido Crenz vuelva a sonar fuerte en los grandes escenarios del boxeo internacional.