El canotaje forma parte de la vida deportiva de Manuel Trípano, Iris Castiglione y Matías Contreras, tres integrantes de la Selección Argentina que transitan la disciplina desde experiencias diferentes. Detrás de cada competencia hay preparación física, trabajo técnico, viajes y una rutina que exige sostener el compromiso durante todo el año.
La otra cara del canotaje: tres palistas argentinos revelan qué hay detrás de cada competencia
Manuel Trípano, Iris Castiglione y Matías Contreras fueron protagonistas en Santa Fe 2026, donde sumaron medallas y compartieron sus experiencias sobre la preparación y el alto rendimiento.

Los tres palistas fueron reconocidos en el Club El Quillá después de su participación en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. La competencia también les permitió compartir experiencias con deportistas de otras disciplinas y mostrar distintas realidades dentro del canotaje argentino.

Del kayak al alto rendimiento
El vínculo de Iris Castiglione con el kayak comenzó hace 12 años, cuando su mamá la llevó a la Escuela Municipal de Necochea y le propuso que eligiera un deporte. Entre las opciones apareció el kayak y la decisión fue inmediata. “Yo vi kayak y dije, ‘Kayak’. Fue muy random y muy lindo”, recordó sobre aquel primer acercamiento que terminó convirtiéndose en una carrera deportiva.
Con el paso del tiempo, aquella elección se transformó en una rutina que ocupa buena parte de su semana. Castiglione entrena de lunes a sábado y reserva el domingo para descansar, mientras que su preparación combina el trabajo específico de la disciplina con otras actividades: “Y también meto tres días de gimnasio, dos días de movilidad”, explicó.

En ese proceso hay además un vínculo familiar que ocupa un lugar central, ya que su hermano es su entrenador. La cercanía permite compartir buena parte de la preparación, aunque también genera situaciones propias de trabajar con alguien de la familia. “Capaz, a veces discutimos más porque tenés la confianza de que es tu hermano, pero es la verdad invaluable. Es muy lindo”, sostuvo.
Más allá de la exigencia competitiva, Castiglione encuentra en el kayak una conexión con el entorno que considera fundamental. “Estar en el agua es hermoso. Conectar con la naturaleza es lo que me gusta de este deporte”, afirmó, una característica que también la lleva a recomendar la actividad a quienes todavía no tuvieron contacto con ella: “Podés estar afuera, salir, conocer gente re linda. Así que, métale”.
Los Juegos Suramericanos también le permitieron vivir por primera vez la experiencia de compartir una villa con representantes de otras disciplinas, algo que habitualmente no ocurre en su especialidad. “Esta fue mi primera vez en la villa olímpica y muy lindo ver a la gente de los otros deportes. La verdad, los voluntarios todos un amor”, contó.
Una carrera que continúa
La historia de Matías Contreras está marcada por una larga relación con el deporte y por las exigencias que supone mantenerse en el alto rendimiento. Su recorrido no estuvo exento de dificultades y él mismo resume la manera en que afrontó ese camino: “Llevo 20 años, no se me ha hecho fácil. No me considero el Messi del deporte, entonces lo único que hay que hacer es trabajar y trabajar”.
Su experiencia le permitió participar en distintos eventos internacionales, entre ellos dos Juegos Panamericanos. En Santa Fe tuvo además una experiencia diferente al compartir por primera vez una villa deportiva. “Es la primera vez que estoy en una villa. Son mis segundos Juegos Suramericanos y he tenido la posibilidad de ir a dos Juegos Panamericanos, pero siempre en hoteles”, contó.
La convivencia con atletas de otras especialidades fue uno de los aspectos que más disfrutó, especialmente por la posibilidad de conocer de cerca a deportistas que hasta entonces había seguido a distancia. “La experiencia hermosa, estar con otros deportistas de clase olímpica mundial que solo los veía por la tele. Eso está buenísimo”, expresó.
Esa convivencia cambia cuando llega el momento de competir. La relación entre los participantes queda momentáneamente en segundo plano y cada uno se concentra en su propia prueba. “Antes de largar somos todos amigos, pero adentro no existen mucho las amistades. Y después salís y vuelve la normalidad”, explicó.

Para Contreras, además, el resultado puede dejar sensaciones difíciles incluso cuando el balance incluye medallas. Las diferencias mínimas y las oportunidades que quedan cerca alimentan una exigencia que forma parte del alto rendimiento: “Si miro ayer y antes de ayer, tener dos medallas por ahí no refleja este enojo… nosotros queremos ganar siempre”, sostuvo.
Esa búsqueda no termina con una competencia, porque después de cada torneo vuelve el entrenamiento y aparecen nuevos objetivos: “Ya el lunes volver a entrenar y esto sigue”, resumió.
Precisión y adaptación en el agua
Para Manuel Trípano, una de las particularidades de Santa Fe estuvo en las condiciones de competencia. Acostumbrado a desarrollar su actividad en aguas rápidas, tuvo que adaptarse a un formato mucho más breve, donde cada movimiento podía resultar determinante. “Un formato de 30 segundos hacía que sea mucho más pequeño el margen de error, había que hacer las cosas bien”, explicó.
La preparación para afrontar esas variantes también requiere buscar diferentes espacios de entrenamiento. Trípano utiliza una pileta en el gimnasio de Globos de Necochea, vinculado a su familia, una posibilidad que, según contó, le resultó de gran utilidad para trabajar aspectos específicos de la disciplina.
Su relación con el canotaje, sin embargo, no está vinculada únicamente a la competencia. El contacto con el agua y la naturaleza es una parte importante de la experiencia que encuentra en el deporte. “Y la naturaleza, el estar en el agua, la verdad es algo que les acerca demasiado y también a mí me da mucha tranquilidad, así que a los que lo necesiten está súper recomendada”, señaló.
Esa mirada también explica por qué continúa ligado a una disciplina que no siempre ofrece las mismas condiciones que otros deportes de alto rendimiento. “Es difícil considerarlo un trabajo a veces, pero bueno, yo lo tomo más como una pasión, siempre lo tomé por ese lado. Si gano o si pierdo, me termina motivando un montón”, sostuvo.
La falta de recursos puede convertirse en otro obstáculo para quienes buscan desarrollar una carrera internacional. Viajes, competencias y preparación requieren una estructura económica que no siempre está disponible, algo que Trípano considera determinante: “Si hay apoyo económico, siempre va a impulsarte un poco más porque es lo que te da las oportunidades”.
La experiencia en Santa Fe tuvo además un componente especial por el acompañamiento del público. La presencia de chicos y familias alrededor de las competencias fue una de las situaciones que más destacó, especialmente por tratarse de un deporte que no siempre encuentra grandes cantidades de espectadores.
Después de competir, volver a empezar
Las historias de Castiglione, Contreras y Trípano muestran distintas formas de construir una carrera dentro del canotaje, pero también una característica común: la competencia representa apenas una parte de un proceso que continúa durante todo el año. A los entrenamientos se suman los viajes, la recuperación, los estudios y las obligaciones personales.
En el caso de Trípano, la temporada estuvo atravesada por el proceso de clasificación olímpica y un calendario internacional particularmente exigente. El sistema de clasificación implicó acumular participaciones y resultados a lo largo del año, una dinámica que terminó generando una agenda cargada. “Estuve, no sé, 100 días compitiendo”, contó.
Después de ese período, el deportista tiene por delante una etapa de descanso y el regreso a otras actividades. Trípano estudia kinesiología en la Universidad Fasta de Mar del Plata y busca volver a darle espacio a esa faceta de su vida: “Extraño volver un poquitito a estudiar”, reconoció.
Castiglione, en tanto, cerró su participación internacional del año y ya tiene en el horizonte el selectivo nacional, mientras que Contreras continuará con su preparación para las próximas competencias. Cada uno seguirá su propio calendario, pero los tres volverán a una rutina conocida: entrenar, corregir, competir y preparar el siguiente desafío.
El recorrido de los tres palistas permite conocer el deporte desde adentro, desde los primeros contactos con el kayak hasta las exigencias de una carrera internacional. También muestra cuánto trabajo existe detrás de una competencia y cómo, una vez terminada, el proceso vuelve a comenzar.










