Franco Colapinto cerró el GP de Australia con una mezcla de alivio y bronca. El argentino terminó 14° en la primera carrera del calendario 2026, pero su domingo quedó marcado por una penalización de stop and go que lo obligó a correr desde atrás y a cambiar el plan desde muy temprano.
“Fue una carrera larga y difícil”, resumió al bajar del auto, con la sensación de haber sobrevivido a un fin de semana que se le puso cuesta arriba por un castigo que, para él, resultó excesivo por el tipo de infracción.
“Un stop and go es una locura”: qué dijo sobre la sanción
Colapinto no escondió su sorpresa. “Un stop and go es una locura”, soltó, todavía sin tener el cuadro completo del incidente. Según su lectura inicial, el equipo habría tocado el auto cuando faltaban 15 segundos para la largada, una situación que busca terminar de entender con Alpine.
“Creo que el equipo tocó el auto cuando faltaban 15 segundos para largar, pero todavía no hablé bien con ellos ni entendí del todo lo que pasó. Son cosas para trabajar y mejorar”, explicó, con un tono más de diagnóstico que de enojo.
La sanción lo empujó al fondo y lo dejó atado a una carrera de gestión. El objetivo dejó de ser pelear por puntos y pasó a ser sostener el ritmo, evitar errores y buscar alguna ventana que cambiara el escenario con neutralizaciones que nunca llegaron.
Estrategia forzada y 48 vueltas con el mismo neumático
Con el stop and go ya cumplido, Alpine se vio obligado a improvisar. Colapinto contó que giró durante 48 vueltas con el mismo neumático esperando un safety car que nunca apareció, una apuesta que buscaba recortar la distancia con quienes pararon antes.
Ese tipo de estrategia, que en condiciones normales parece imposible, se vuelve una salida cuando ya perdiste la carrera en las primeras vueltas. “Son cosas que pasan cuando te cambian el domingo de golpe”, dejó entrever su análisis.
Aun así, el argentino logró sostener el auto en pista, administrar degradación y cerrar el día con un 14° puesto que, por el contexto, terminó siendo un resultado rescatable, más cerca del “daño controlado” que de un objetivo cumplido.
Lo positivo: mejor ritmo de carrera que en clasificación
Dentro del cuadro, Colapinto se llevó una lectura alentadora: el Alpine A526 mostró mejores sensaciones en ritmo de carrera que en la clasificación. Esa diferencia, para un equipo de zona media, es un dato que vale.
Según explicó, el auto le permitió acercarse a rivales directos como Haas y Audi, y sostener un ritmo competitivo cuando el tanque fue bajando. En una temporada larga, esas señales son las que terminan construyendo confianza.
El argentino dejó claro que el enfoque inmediato será evolucionar con el equipo y llegar a China con un fin de semana más limpio, sin castigos tempranos ni la necesidad de correr mirando el retrovisor de la estrategia.
La maniobra con Lawson: reflejos y un susto grande
Colapinto también recordó una de las escenas más tensas del inicio del GP. En la largada, tuvo que esquivar a Liam Lawson en plena recta, con el auto del neozelandés detenido y la pista en plena aceleración.
“Estuve cerca de quedarme tirado ahí mismo. Por suerte pude seguir y terminar la carrera. Creo que tuve un poco de suerte y que los reflejos respondieron bien”, dijo entre risas, consciente de que esa maniobra pudo terminar en abandono.
Con Australia ya en el retrovisor, la Fórmula 1 no da respiro. Para Colapinto, el debut dejó dos certezas: hay trabajo por hacer con Alpine y hay margen para crecer si el fin de semana no se rompe antes de empezar.