En una revelación que sacude los cimientos institucionales y deportivos del Mundial 2026, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este lunes que intervino de manera personal ante la FIFA para exigir que se anulara la suspensión del atacante Folarin Balogun. Con esta medida sin precedentes en la historia de la competencia, el futbolista quedó plenamente habilitado para disputar el cruce de octavos de final frente a Bélgica en Seattle.
Donald Trump confirmó que llamó a la FIFA para levantar la sanción de Folarin Balogun
El presidente de los Estados Unidos intervino directamente ante el organismo para revertir la tarjeta roja del delantero. Definió el indulto como una "decisión brillante" mientras estallan las críticas en Europa y Bélgica explota de indignación.

“Solo pedí una revisión a FIFA porque no pensé que fuera una falta. Y, ya sabes, de nuevo, soy bueno en estas cosas. No pensé que fuera una falta”, admitió el mandatario estadounidense con su característico tono informal. El líder político argumentó que la acción que derivó en la tarjeta roja directa frente a Bosnia y Herzegovina fue mal interpretada por la terna arbitral: "Pensé que eran dos grandes atletas que chocaron entre sí y se enredaron".
Duras críticas al arbitraje y elogios a la cúpula de FIFA
Lejos de matizar su injerencia en las determinaciones del comité disciplinario de la entidad con sede en Zúrich, Trump redobló la apuesta y atacó con dureza el desempeño del juez del encuentro. “Creo que tomaron una decisión realmente brillante. Creo que la decisión del árbitro fue horrible. Eso no fue una falta”, sentenció.
En la misma línea persecutoria, el presidente estadounidense deslizó suspicacias sobre el colegiado interviniente: “Este árbitro, que es un poco sospechoso si revisas su historial, tomó una decisión que nadie podía creer”. Asimismo, lamentó el enfoque de los analistas globales sobre el episodio, cuestionando que "hablan de la tarjeta roja como si estuviera bien, nadie habla de la decisión del árbitro de sacarla".

De la suspensión automática al beneficio condicional
Balogun había sido expulsado tras una fuerte infracción sobre el defensor Tarik Muharemović durante el ajustado triunfo en los dieciseisavos de final, lo que reglamentariamente implicaba una jornada obligatoria fuera de las canchas. Sin embargo, amparándose de forma extraordinaria en el artículo 27 del Código Disciplinario —que permite dejar penas en suspenso de manera condicional—, el ente rector del fútbol mundial decidió absolverlo provisionalmente.

La resolución reavivó de inmediato las suspicacias sobre la estrecha relación entre Trump y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quienes recientemente protagonizaron un polémico cruce público cuando el dirigente suizo le otorgó el "Premio de la Paz" en el marco del sorteo oficial de las zonas mundialistas.

Estallido e indignación en el seleccionado belga
En el Viejo Continente la noticia cayó como una verdadera bomba y abrió un panorama de profunda desconfianza reglamentaria. La Unión de la UEFA rechazó de plano el beneficio otorgado al futbolista norteamericano y advirtió con firmeza que con este indulto "se cruzó una línea roja" inadmisible para las normativas vigentes.

Por su parte, el seleccionado de Bélgica, rival inmediato en la llave eliminatoria, exteriorizó su bronca. Mientras que la Federación Belga de Fútbol se declaró "atónita" por la repentina reescritura de los criterios disciplinarios vigentes para el resto de los competidores, su director técnico, Rudi García, apeló al sarcasmo para graficar la gravedad de la situación: "No sabía que era el día de los inocentes". Con las cartas echadas y los micrófonos encendidos, el duelo deportivo quedó sumergido en un clima bélico e inédito para la máxima cita del fútbol internacional.








