El Draft, en peligro: la NBA analiza convertir a los rookies en agentes libres
Adam Silver, según reportes, está dispuesto a “considerar seriamente” cambios extremos contra las derrotas estratégicas, incluso un escenario sin Draft.
Adam Silver, según reportes, evalúa cambios extremos contra el tanking.
La NBA se mira al espejo y no le gusta lo que ve. Equipos que apagan la temporada antes de Navidad, planteles desarmados con una lógica fría y un mensaje al hincha que suena a estafa: “perder hoy para ganar mañana”. En 2026, esa idea volvió a tomar fuerza por el talento que se viene.
En ese clima, el nombre de Adam Silver, el comisionado de la liga, apareció ligado a un debate que parecía ciencia ficción: darle seria consideración a eliminar el Draft y convertir a los rookies en agentes libres, si eso fuera lo que hace falta para frenar la práctica que la liga quiere erradicar.
Adam Silver cambiaría la historia de la NBA por completo.
Qué es el tanking y por qué la NBA lo quiere frenar
En términos simples, el tanking es cuando un equipo acepta —o incluso busca— perder muchos partidos para mejorar sus chances de obtener un pick alto en el Draft. No siempre se dice en voz alta: se disfraza con “desarrollo”, rotaciones raras, descansos largos y decisiones que priorizan el futuro.
El problema es doble. Primero, deportivo: partidos con menos tensión y una competencia que pierde credibilidad. Segundo, comercial: el hincha paga y mira esperando intento real, no una temporada entregada. Por eso la NBA endureció reglas y ahora discute cambios más drásticos.
Hace unos días la NBA multó a Utah Jazz, uno de los 5 peores equipos de la temporada, porque en una seguidilla de partidos que estaban ganando, sentaron a sus mejores jugadores en el último cuarto y perdieron, empeorando -aún más- su récord.
Utah Jazz, con un récord de 18G-38P estratégicamente sentó a sus mejores jugadores.
Prácticamente no hay equipo en la historia de la NBA que no haya tankeado alguna temporada, el tema es cómo se hace. Los Spurs de Manu, una vez que él, Tim Duncan y otros referentes se retiraron, perdieron probando talentos. De allí salieron nombres como Jeremy Sochan (hoy en Knicks), Stephon Castle, Devin Vassell, etc.
Y Utah estaba haciendo eso, pero le daba para ganar más partidos. Podrían estar peleando el décimo puesto, que les da un lugar en el Play-In. El problema es que Silver decidió sancionar a Jazz... pero cuando Oklahoma City Thunder tankeaba en plena luz del día con el futuro MVP Shai Gilgeous-Alexander en el banco y Gabriel Deck siendo la primera opción (en algunos partidos), la NBA hacía ojos ciegos.
"Tortu" Deck tuvo buenos partidos pero nunca terminó de encajar bien en la NBA. Foto: Reuters
La bomba: rookies como agentes libres
El razonamiento es brutal y simple. Si los mejores jóvenes pueden elegir destino, el incentivo de “ser el peor para quedarse con el mejor” se diluye. La lotería deja de ser el premio mayor y cada partido vuelve a tener sentido, incluso para los que hoy juegan mirando el calendario de junio.
Y también es una realidad que la clase de Draft 2026 pinta para ser una de las mejores en mucho tiempo. Aunque parezca una barbaridad, talentos como Darryn Peterson y AJ Dybantsa un poco justifican la idea de tankear.
Dybantsa (BYU) es un alero con un físico imponente y una fluidez anotadora que no se veía en años. Por su parte, Peterson (Kansas) es el "cirujano" de la clase; un escolta con una madurez técnica y un juego de pies asombroso, listo para producir puntos en la NBA desde el primer día.
Detrás aparece Cameron Boozer (Duke), quien demuestra que el linaje importa con un IQ de élite y eficiencia máxima. Es el ala-pívot "seguro" para cimentar cualquier franquicia. A su sombra crece Caleb Wilson, un unicornio defensivo de 2,08m capaz de proteger el aro y correr la cancha como un base, representando el prototipo de jugador versátil que hoy domina la liga moderna.
La profundidad de 2026 se completa con el mexicano Karim López, que brilla en Australia como un point-forward moderno, y la puntería de Nate Ament.
Distintos reportes plantearon que en la liga se discuten “todas las opciones”: desde castigos duros como quitar picks a equipos que tanquean, hasta reformas estructurales que rompan con el sistema que, durante décadas, sostuvo la promesa de la paridad.
Mark Cuban agitó un poco el tema. Foto: Reuters
Ahí entró Mark Cuban con una defensa que suena a doctrina. Dijo que la NBA se equivoca cuando cree que los fans solo quieren ver a sus equipos “compitiendo cada noche” y sostuvo que el Draft es, básicamente, el negocio de la esperanza para las franquicias hundidas.
Cuban incluso reflotó una idea vieja: un Draft “más parecido a la agencia libre”, donde los equipos recluten, pero con salarios de novato ordenados por “slots” según el puesto. No es abolir el sistema: es evitar que el mercado se coma a los chicos y que los chicos elijan siempre lo mismo.
La clase 2026 y el combustible del tanqueo
El problema es que el tanking tiene un motivo concreto: la clase que viene. Cuando se habla de una camada con nombres top, se encienden las calculadoras. En la NBA, eso suele traducirse rápido: vender presente para comprar futuro.
Cada vez que aparece una generación así, la liga vuelve a tensionarse. Porque el sistema actual premia al peor con más chances. Y porque, aunque la NBA se indigne, el tanking no se “inventa”: se ejecuta cuando conviene.
El Draft 2025 fue mucho mejor de lo que se esperaba. Foto: Reuters
¿Matar el tanking o matar la paridad?
Eliminar el Draft cambiaría la NBA de raíz. Pasaría de un modelo de redistribución a una liga donde los proyectos seducen como en la agencia libre. Eso puede sonar justo para el jugador, pero también abre un riesgo viejo: que los mercados grandes se queden con lo mejor.
El dilema de 2026 es ese: si la NBA mata el Draft para matar el tanking, también mata la coartada histórica de la igualdad. Y entonces no habrá excusa para perder a propósito: habrá que convencer, construir y ganar. Porque en la selva del mercado, la esperanza no se sortea: se negocia.