España ganaba 1-0 tras cansarse de intentar romper la muralla argentina que fue Emiliano “Dibu” Martínez durante 106 minutos. Ferran Torres, que ingresó en el minuto 62 por el goleador español Oyarzabal fue el que le quitó la ilusión a la Albiceleste. Sin embargo, la acción que pudo cambiar la historia llegó sobre el final.
Argentina-España y el gol en contra que no fue
Si de milagros hablamos, el cruce de Pau Cubarsí para evitar el empate de Marcos Senesi en el último minuto cuenta como uno.


Con la herida del gol abierta, ardiendo y desgarrando a la selección de Scaloni con cada minuto que pasaba, llegó una de esas genialidades de Messi que llevaba a la Argentina a los penales…
El Mundial 2026 fue posiblemente la mejor actuación individual del capitán argentino en los seis que jugó. Aunque el balón de oro se lo llevó Rodri, Leo –cuando tuvo la pelota y el empuje para correr– se cansó de hacer malabares para liquidar rivales.

Con sus 39 años no necesita más que 5 minutos para definir un partido. Lo demostró en todos los encuentros que jugó. Contra Cabo Verde, gol. Contra Egipto, asistencia y gol. Contra Suiza, asistencia. Contra Inglaterra, doblete de asistencias.
Y todo indicaba que en la final el típico “si le queda una” se iba a cumplir de nuevo.
Quedaban 25 segundos para que se cumplan los 120 minutos, jugó un tiro libre rápido con Medina, que se la devolvió, avanzó unos metros, le metió un pase inmejorable a Simeone, centro raso y Senesi puso el pie en la puerta del arco…
Pero apareció Cubarsí. La joya de 19 años de La Masia de Barcelona.

El “Golden Boy” del Mundial despejó la pelota de su –corta– vida. La jugada fue tan infartante que en muchas teles no solo pareció gol por un segundo, sino que hay un ángulo que muestra como la pelota estuvo a centímetros de meterse en el arco de Unai Simón.
El gol en contra que nunca fue. Le pasó la pelota por atrás al arquero de España y salió para afuera.
Posterior a esto, Simeone tuvo el empate con el único remate cómodo de Argentina en todo el partido pero se le fue muy arriba.
La selección no necesitó más de 20 remates al arco para acercarse al gol. Esta vez necesitó la suerte que lo acompañó durante todo el torneo.
Y para ser campeón, necesitás un poco de eso.










