Messi se va de la Selección y cuesta pensar quién va a ponerse esa camiseta después. El diez tendrá otro dueño, claro. Pero durante años alcanzó con que la pelota le quedara cerca para que un país entero se acomodara frente al televisor. Este recorrido por los diseños que usó con Argentina también cuenta cuánto vivimos esperando una genialidad suya.
Las camisetas de Messi: un país entero en cada recuerdo
Del pibe que empezaba a los brazos que levantaron la Copa del Mundo: los diseños de la Selección guardan una memoria compartida de frustraciones, alegrías y esperanza.

Hubo una época en la que todavía había que explicar por qué era el mejor. Cambiaban las camisetas, llegaban los torneos y, si Argentina no ganaba, la discusión empezaba de nuevo. Leo podía dejar a tres rivales en el camino, pero siempre faltaba algo. Un gol más. Una copa. Como si ganar dependiera solamente de él.
La azul que todavía duele
La visitante de 2014 quedó pegada a una tarde en el Maracaná. Messi tuvo la suya, Argentina también, pero la copa terminó en otras manos. Después llegaron las finales perdidas de 2015 y 2016. El período hasta 2017 incluyó su “es increíble, pero no se me da”. Escucharlo así dolía: el que nos hacía creer en todo ya no sabía qué más intentar.
Y siguió. Con otra camiseta, con otros compañeros y con la misma obligación de aparecer cuando el partido se complicaba. Hasta que llegaron las copas y pudimos verlo levantar la que tanto había buscado. Aquellas derrotas siguieron ahí, pero dejaron de ser el final de la historia. La azul también había sido parte del camino.
Si le queda una…
Eso nos dio Messi. En los momentos más oscuros, había un partido suyo para esperar. Una distracción del trabajo, las cuentas y los problemas de todos los días. Recibía entre dos, encontraba un pase que nadie había visto y por un rato todo lo demás quedaba lejos. Lo excepcional se convirtió en lo normal. Nos acostumbramos demasiado.
Más allá de toda crítica, los argentinos podrán volver a verlo con esas camisetas y recordar lo bueno. Hasta con la visitante de 2014. Nos diste una luz de esperanza cuando costaba encontrarla. Messi, único. Como pasó con Diego hasta que apareciste, va a pasar un tiempo hasta que alguien lleve esa camiseta como vos la llevaste.









