Correr con memoria: la maratón que une Santa Fe y Paraná en homenaje a los caídos
A pocos días de una nueva conmemoración del 2 de abril, la región volverá a unirse en una carrera que trasciende lo deportivo. La maratón por Malvinas, que cruzará el Túnel Subfluvial, se consolida como uno de los homenajes más convocantes, con cientos de corredores que cada año llevan en su recorrido la memoria de los caídos y el compromiso de mantener viva la causa.
La maratón por Malvinas convoca cada año a cientos de corredores en un recorrido que une Santa Fe y Paraná.
Cada 2 de abril, el calendario argentino se detiene para recordar. Pero en la región que une a Santa Fe y Paraná, ese recuerdo toma forma en movimiento. Se transforma en pasos, en respiración agitada, en emoción compartida. La Maratón por Malvinas no es solo una carrera: es una construcción colectiva que, con los años, se volvió tradición y mensaje.
Nacida en 2013 a partir de la iniciativa de dos atletas vinculados al Centro de Veteranos —Omar Godoy y Raúl Gálvez—, la propuesta comenzó casi como un desafío interno: demostrar que también desde el deporte se podía rendir homenaje. Lo que empezó con recursos limitados y organización “a pulmón”, hoy convoca a cientos de corredores y caminantes de distintos puntos del país.
“Algunos dicen que no es una maratón, y tienen razón. Es una competencia de calle de 10 kilómetros. Pero para nosotros es mucho más que eso”, expresó el veterano Silvio Acosta, uno de los impulsores del evento. En esa definición se condensa el espíritu de la jornada: una actividad deportiva que trasciende lo físico para transformarse en memoria activa.
Una carrera que creció con la comunidad
El crecimiento fue sostenido. De aquellos primeros 700 participantes entre corredores y caminantes, la convocatoria fue ampliándose año a año. La incorporación del cruce por el túnel subfluvial marcó un punto de inflexión: sumó atractivo, pero también implicó un esfuerzo logístico importante que fue posible gracias al acompañamiento institucional.
“Sabemos lo que significa cortar el tránsito, aunque sea por media hora. Por eso valoramos mucho que nos den ese espacio”, señaló Acosta. Ese gesto permitió consolidar una carrera única en su tipo, donde el recorrido se convierte también en símbolo de unión entre dos ciudades y dos provincias.
Hoy, la expectativa ronda entre los 800 y 1000 corredores, con presencia incluso de atletas que llegan desde lugares lejanos como Bariloche o Salta. “No son multitudes, pero vienen. Y eso demuestra que el mensaje llega”, remarcan desde la organización.
El cruce del túnel subfluvial es el momento más simbólico de la competencia y uno de sus mayores atractivos.
El circuito comienza en el peaje del lado santafesino, atraviesa el túnel y culmina en la Plaza de las Colectividades, en Paraná. “Es una carrera exigente, competitiva, pero también muy emotiva”, explicó Vicente Fazzolari, quien detalló además la logística para los participantes y el traslado en micros para quienes lo necesiten.
Correr con memoria: el sentido profundo del 2 de abril
Más allá de la organización y los números, lo que distingue a esta carrera es su carga simbólica. Cada participante corre con un propósito que excede lo deportivo. “Cada persona que va a la maratón lleva en su corazón la llama de uno de los 632 caídos”, subrayaron desde el Centro de Veteranos.
Veteranos de guerra impulsan la iniciativa como una forma de mantener viva la memoria colectiva.
La elección de la fecha no es casual. El 2 de abril, Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, funciona como cierre de una serie de actividades conmemorativas que se desarrollan durante semanas. La carrera aparece así como un acto colectivo que sintetiza memoria, reconocimiento y compromiso.
Para los veteranos, el desafío también es hacia adelante. “Malvinas es un sentimiento muy profundo, pero hay que transmitirlo. Nadie defiende lo que no conoce”, reflexionó Oscar Eguias. En ese sentido, insistió en la necesidad de fortalecer la enseñanza sobre la causa en todos los niveles educativos, como una forma de sostener viva la conciencia histórica.
El evento combina deporte y memoria en una de las fechas más significativas para el país.
En ese cruce entre deporte y memoria, la maratón encuentra su identidad. No se trata solo de llegar a la meta, sino de recorrer un camino cargado de sentido. Un trayecto donde cada paso recuerda, honra y proyecta. Porque, como repiten quienes la organizan, el verdadero objetivo no es competir, sino no olvidar.