Micaela Levaggi volvió a subirse a lo más alto del podio en Santa Fe. Después del oro en los 1.500 metros, la atleta argentina ganó este jueves los 5.000 y consiguió su segunda medalla dorada en los Juegos Suramericanos. Una definición que tuvo estrategia, esfuerzo y un último tramo en el que volvió a aparecer una de sus principales fortalezas: el remate.
Micaela Levaggi volvió a ganar en Santa Fe: oro, esfuerzo y una pista que conoce desde chica
La atleta argentina se quedó con los 5.000 metros después de haber ganado los 1.500 y sumó su segunda medalla dorada en los Juegos. Tras competir en días consecutivos, destacó el trabajo mental, el apoyo del público y la transformación de la pista del CARD.

“Esta fue, como decía recién, trabajo mental. Salir de ayer, hoy levantarme otra vez con el cuchillo entre los dientes”, contó Levaggi después de la carrera. La atleta explicó que durante mucho tiempo trabajó para tener la capacidad de competir en días consecutivos y que ahora deberá evaluar cuánto le queda para la jornada siguiente.

El desgaste físico estuvo presente. Después de dos carreras exigentes en poco más de 24 horas, reconoció que ya comenzaba a sentir los músculos, aunque todavía tenía la adrenalina de la victoria. “Ahora sí obviamente me duele, estoy un poco con la adrenalina todavía”, relató.
También destacó el acompañamiento del equipo argentino, que puso a disposición kinesiólogos para atender a los atletas. “Ahora me atenderán, unos masajitos y mañana otra vez a dar”, contó entre risas.

Una carrera pensada hasta el final
A diferencia de los 1.500 metros del día anterior, esta vez Levaggi eligió esperar. El ritmo inicial fue exigente, pero luego la carrera se hizo más lenta y la argentina decidió seguir las indicaciones de su entrenador desde afuera de la pista.
“Él me iba dando indicaciones de afuera de la pista diciéndome que esperara la última vuelta”, explicó. La estrategia apuntó a conservar energías y aprovechar su capacidad para cerrar fuerte, pero también a cuidar el físico después del esfuerzo del día anterior.
“Capaz que mi fuerte es el remate”, reconoció. Y esa espera terminó dando resultado: en el tramo final aceleró y se encaminó hacia otro oro para la Argentina.

El público y una pista que cambió
La celebración tuvo además un componente especial por el escenario. Correr en Santa Fe, ante el público argentino y en una pista que conoce desde mucho antes de esta edición de los Juegos, convirtió la victoria en algo diferente.
“Es una alegría enorme, es una motivación. Pasar por donde están las tribunas y que te griten...”, contó. En los últimos metros, el aliento fue tan fuerte que incluso llegó a preguntarse qué estaba pasando detrás suyo.
“Cuando yo empecé a rematar gritaba y gritaba tanto la gente que yo no sabía si me iban a pasar o no porque digo, ¿me están gritando porque me van a pasar, porque voy primera?”, recordó.
Pero no miró hacia atrás. Siguió concentrada en la definición: “Trat é de mirar al frente, rematar, rematar y desear tener el oro hasta lo último”.
La relación con la pista del Centro de Alto Rendimiento Deportivo (CARD) también tiene una historia personal. Levaggi recordó que allí disputó, años atrás, uno de los primeros torneos que le permitió competir fuera de su provincia. En aquel momento, el escenario tenía un estado muy diferente al actual.
“En ese momento la pista ya estaba bastante deteriorada. Eso nos afecta mucho muscularmente cuando está muy dura de tanto uso”, recordó. Aquella experiencia quedó grabada en su memoria: “Me acuerdo que después, a la escuela fui caminando así, media renga, porque me dolían todos los músculos”.
Por eso, verla ahora completamente renovada tiene un significado especial. “Hoy verla así, en una pista tan hermosa, de primer nivel, de verdad que es una pista de primer nivel, no es algo que decimos por decir”, destacó.
Y dejó una expectativa para el futuro: “Ojalá que vengamos a competir más seguido acá”.
Con dos oros en dos carreras, Levaggi cerró una nueva jornada inolvidable en Santa Fe. Todavía queda camino por recorrer en los Juegos, pero la atleta argentina ya dejó otra postal de su paso por una pista que, para ella, no sólo cambió físicamente: también forma parte de su propia historia deportiva.








