El campeón santafesino Carlos Monzón (71,500 kilogramos), el 3 de septiembre de 1966, hace poquito más de 60 años, consiguió su primera victoria de jerarquía al vencer por decisión unánime a Jorge José Fernández (72,300 kg) obteniendo el título argentino de peso medio, siendo su debut, en su pelea 50, en jornada sabatina del Estadio Luna Park.
Hace 60 años, una noche de sábado, Monzón conquistaba al público porteño
Por primera vez lo pusieron en una jornada principal en el Luna Park y derrotó por decisión unánime al crédito de Buenos Aires. Fue el inicio de una carrera ascendente que lo llevó a ser el mejor boxeador de la historia de nuestro país.

El combate fue dirigido por el referí Alfonso Araujo y los jueces dictaminaron Fortunato Giusti 238-236, José Stern 237-235 y Eloy González 237-235, todos ellos favorables al pupilo de Amilcar Oreste Brusa, quienes poseían estricta rigurosidad, rectitud y precisión al puntuar las peleas.

Al comenzar 1966, Monzón fue proclamado campeón de la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz y de esta manera pudo pelear por el título provincial que el 4 de febrero le ganó a Ramón Dionisio Rocha, en la desaparecida cancha de básquetbol del Club Unión. Cuando llegó la oportunidad de disputar el Cinturón “Eduardo Jorge Lausse”, el ganador de esta competencia enfrentaría al titular de esa división, Jorge José Fernández, con 130 peleas en su larga trayectoria, 117 triunfos, 84 nocaut, perdió 10 (dos con Monzón), tres empates y luego secretario general de los pugilistas agremiados.
El camino de Monzón hacia el título
Fue el debut del santafesino en la pelea central de una jornada sabatina, mucha gente en el ring-side y discreta cantidad de aficionados en la popular. El anunciador oficial, en esa época, Norberto Fiorentino, con su característica voz anunciaba “en la úlllltima peleeea de la noche, se enfrentan…”, vistiendo traje de frac negro, moñito, zapatos de charol del mismo color, un dandy. Anteriormente fue cronista deportivo de LR4 Radio Splendid junto a Ricardo Arias y Alberto Hugo Cando, reemplazando al veterano Miguel Barra. En su primer festival boxístico, el campeón mundial Don Jordan perdió por nocaut en la cuarta vuelta por el panameño -nacionalizado argentino, Luis Federico Thompson
“Muchas veces hemos dicho que para que un título cambie de mano, es imprescindible que el retador demuestre una neta superioridad sobre el campeón.", señalaban algunos periodistas metropolitanos.
“Por supuesto que Carlos Monzón subió con un plan establecido y lo siguió al pie de la letra. Su característico estilo y su habilidad para la distancia le ha dado buenos triunfos, pero pensamos que cuando se va en busca de una corona, hay que hacer algo más que lo que hizo el santafesino en la pelea frente a Fernández", decían los colegas porteños.
Es indudable que se encontró con un Fernández unilateral y falto de sincronización en los envíos, pero por eso mismo, debió poner algo más que piernas y accionar negativo con izquierdas que solo mantenía al local a distancia y esperando siempre ese contragolpe de derecha que, en el cuarto round, estuvo a punto de reportarle una victoria espectacular y que llamó un poco a sosiego a su rival que, pese a esa contingencia desfavorable, buscó el combate en todo momento, con una cuota menor de eficacia, si se quiere, pero siendo el único que sobre el ring buscó una definición y espectáculo.
Es cierto que no lo encontró como para que existiera una marcada diferencia en el puntaje, pero es bien sabido que fue el que buscó un resultado categórico cuanto que debió ser Monzón el que buscara ese camino como que lo dijo, bien claramente, ese momento de angustia que vivió Fernández —y todo el estadio— cuando cayó espectacularmente por 8” —5” con cuenta en el tapiz— y pareció que todo estaba dicho…
La pelea resultó de desarrollo discreto. El estilo simil fue un fiel calco durante los 12 capítulos: Monzón ocupando el centro del cuadrilátero, girando, retrocediendo, pasos al costado, izquierdas en toques unas veces en jabs y otras en directos, todos inefectivos con excepción de esa apuntada derecha y alguna otra que luego Fernández asimiló bien y, el campeón, inexpresivo, buscando afanosamente acortar distancias —la diferencia de altura y alcance de brazos jugó gran papel, sin cambiar de táctica y sin buscar la forma de filtrarse en la media distancia y cuerpo a cuerpo donde el referí —es justo consignarlo— dejó trabajar muy poco en muchos momentos que no estaban trabados.
Así se llegó al final hasta que los jurados decretaron su fallo y con él, el encumbramiento de un nuevo campeón, un muchachito joven, inteligente sobre el ring,de 24 años, con un historial corto y recomendable, para ciertos representantes de la prensa capitalina opinaban -erróneamente- que no tenía la madurez necesaria como para que se convierta en una figura de atracción.
Norberto Fiorentino con voz firme y segura, tras leer las tarjetas del jurado anunciaba, “fallo de esta pelea, ganador por decisión unánime, Carlos Monzón y nuevo campeón argentino de la categoría mediano”.
Opiniones de la prensa sobre Monzón
Un sector de la prensa porteña desestimaba las condiciones del flamante monarca, señalaban que no estaban de acuerdo con el fallo, explicaban que un campeón tiene que hacer lo que hizo Fernández y rechazaban las virtudes del retador. Argumentaban que una revancha se imponía y de inmediato, ya sea por el título argentino o el sudamericano al que debía aspirar ahora el pupilo de Amílcar Brusa.”
El entonces joven Horacio Garcia Blanco, de 29 años, comentarista de Osvaldo Caffarelli por “Noche de Box” de LS5 Radio Rivadavia de La Oral Deportiva “Edmundo Campagnale”, lo saludó a Juan Carlos Lectoure gerente del Luna Park y le deslizó “ese chico con cara de indígena, es un flaco desgarbado y polentoso, firme y potente derecha, tiene hambre de triunfo, de futuro, usted apostó por él, tras noquear a Celedonio Lima. Hoy le falta un poco de madurez, pero es un gran pegador…”.
Reacciones tras la victoria de Monzón
Cuando Monzón se retiraba del Palacio de los Deportes, por la puerta principal sobre calle Bouchard rodeado de periodistas, compartió una sonrisa con Nicolino Loche y don Paco Bermúdez lo abrazó, entonces Tito le comentó a Amílcar: “¡Cuídelo, le falta un poco de madurez y experiencia, es la joyita en preparación del boxeo argentino!”.
A su vez, Fiore -principal asistente de Lectoure- comentaba: “Carlos es muy serio, se concentra una barbaridad, la gente de la popular lo aplaude. Brusa lo conduce con seriedad y responsabilidad, ahora los 12 del grupo de trabajo, como vinieron, regresan contentos a Santa Fe, ahora con el cinturón argentino de peso medio”.










