Mariano Navone (47°) continúa escribiendo páginas doradas en su vertiginoso ascenso en el circuito grande. En una exhibición de resiliencia en el Centrul National de Tenis, el oriundo de 9 de Julio derrotó al neerlandés Botic Van de Zandschulp (53°) con parciales de 5-7, 7-6(3) y 7-5.
Épica de Navone en Bucarest: levantó un match point y se metió en la gran final
En una batalla de tres horas y media, Mariano Navone venció a Botic Van de Zandschulp tras salvar un punto de partido. El bonaerense jugará este domingo su segunda final ATP en el polvo de Bucarest.

El encuentro no fue solo una disputa técnica, sino una guerra de desgaste psicológico que mantuvo en vilo a los espectadores en la capital rumana.

El inicio del pleito fue adverso para el argentino. Van de Zandschulp, con la jerarquía de quien supo ser top 25, impuso condiciones desde el servicio y quebró de entrada. Navone intentó reaccionar cuando estaba 1-3 abajo, pero el neerlandés se mostró implacable en los momentos de presión, cerrando la primera manga por un ajustado 7-5.
Parecía que la solidez del europeo iba a ser un muro infranqueable para el bonaerense, que llegaba con el cansancio acumulado de su victoria en tres sets ante el eslovaco Alex Molčan.
Al borde del abismo: el quiebre emocional
El segundo parcial llevó el drama a su punto máximo. Navone volvió a sufrir el rigor del juego de fondo de su rival y se encontró contra las cuerdas con un 3-5 y un match point en contra. Fue en ese instante, cuando el partido parecía sentenciado, donde apareció la mejor versión del pupilo de Andrés Dellatorre.

Con una defensa heroica y una movilidad envidiable, Navone obligó al error ajeno, recuperó el quiebre y forzó un tie-break. En el desempate, el argentino fue una roca y se llevó el set por 7-6(3), trasladando toda la frustración al lado neerlandés de la red.
El tercer capítulo fue un "palo y palo" constante. Ambos jugadores sintieron el rigor físico de una jornada de alta humedad y tensión. Tras intercambiar quiebres y oportunidades desperdiciadas, el bonaerense encontró el hueco en el duodécimo game.

Con un 7-5 final, tras tres horas y media de una batalla extenuante, Navone selló su pasaje a la definición, demostrando por qué es uno de los jugadores que más ha crecido en el ranking mundial en el último año.
Por la gloria en el domingo de Bucarest
Esta victoria coloca a Mariano Navone en su segunda final de la temporada y de su carrera profesional, consolidando un presente extraordinario que lo tiene como uno de los máximos exponentes de la nueva "Legión Argentina".
Su capacidad para revertir situaciones límite se ha vuelto una marca registrada, algo que será vital para el duelo decisivo del domingo.

Ahora, el tenista de 9 de Julio aguarda por su rival, que saldrá del choque entre el húngaro Fábián Marozsán y el español Daniel Mérida.
Sin importar el oponente, Navone ya se aseguró un nuevo salto en el escalafón mundial y llega a la final con el envión anímico de haber sobrevivido a un partido que parecía perdido, reafirmando que en el polvo de ladrillo es un rival temible para cualquiera.








