Edwards brilló en el All-Star 2026 y Curry desató la locura con un triple desde la platea
La 75ª edición del NBA All-Star Game, disputada en el Intuit Dome de Los Ángeles, estrenó un sistema competitivo con tres equipos y partidos reducidos. Anthony Edwards fue elegido MVP tras liderar al conjunto campeón, en una noche que también tuvo como protagonista a Stephen Curry con un triple desde más de 20 metros.
Anthony Edwards fue elegido MVP tras liderar al conjunto campeón. Credito: Kirby Lee-Imagn Images
El NBA All-Star Game celebró su 75ª edición con una transformación profunda en su estructura competitiva. El escenario fue el Intuit Dome de Los Ángeles y la consigna, clara: devolverle intensidad a un espectáculo que en los últimos años había sido cuestionado por su falta de rigor defensivo y exceso de exhibicionismo.
La liga apostó por un esquema innovador con tres equipos —USA Rojo (Estrella), USA Azul (Barras) y Resto del Mundo— integrados por ocho jugadores cada uno.
El formato fue de todos contra todos, con partidos de doce minutos por cruce. Los dos mejores avanzaron a la final. La dinámica, más corta y concentrada, elevó el ritmo y la competitividad desde el salto inicial.
Anthony Edwards fue elegido MVP tras liderar al conjunto campeón. Credito: Kirby Lee-Imagn Images
Finalmente, los dos conjuntos estadounidenses disputaron el duelo decisivo, donde el equipo Estrella se impuso con claridad por 47-21, marcando una diferencia que reflejó tanto frescura física como precisión ofensiva.
Edwards, MVP con guiño argentino
La figura de la noche fue Anthony Edwards. El escolta de los Minnesota Timberwolves mostró consistencia en cada presentación: sumó 13 puntos en el primer juego, 11 en el segundo y 8 en la final. Su impacto no solo fue estadístico, sino también anímico, liderando a un grupo joven que imprimió intensidad en ambos costados de la cancha.
La liga apostó por un esquema innovador con tres equipos —USA Rojo (Estrella), USA Azul (Barras) y Resto del Mundo. Credito: Kirby Lee-Imagn Images
El detalle que capturó la atención del público latino fue su llegada al estadio con la camiseta de la selección argentina de fútbol, capitaneada por Lionel Messi. El gesto no pasó desapercibido y reforzó la conexión global del evento.
El plantel campeón contó además con Scottie Barnes, Devin Booker, Cade Cunningham, Jalen Duren, Chet Holmgren, Jalen Johnson y Tyrese Maxey. Del otro lado, figuras consagradas como LeBron James —en su 22ª participación en un All-Star— y Kawhi Leonard aportaron jerarquía y experiencia.
Curry y un triple imposible desde la platea
Si el MVP tuvo nombre propio, la jugada más viral de la noche llevó la firma de Stephen Curry. En la antesala del evento, tras una entrevista en un estudio montado en la tribuna, fue desafiado a lanzar desde allí, a más de 20 metros del aro.
Si el MVP tuvo nombre propio, la jugada más viral de la noche llevó la firma de Stephen Curry. Credito: William Liang-Imagn Images
Sin dudar, el base de los Golden State Warriors ejecutó su tiro característico y la pelota atravesó la red limpia, desatando una ovación inmediata.
El gesto sintetizó la esencia del All-Star: espectáculo, precisión y una dosis de irreverencia competitiva.
Un mini-mundial y el futuro de la liga
El formato también permitió apreciar el talento internacional. El equipo Resto del Mundo, impulsado por Victor Wembanyama, compitió hasta el último minuto en sus cruces, quedando al margen por márgenes ajustados. Edwards reconoció luego la influencia del francés en la intensidad del juego, subrayando que la decisión colectiva fue “competir de verdad”.
La NBA buscó con este rediseño responder a las críticas y reposicionar el All-Star como un producto atractivo tanto para el público tradicional como para nuevas audiencias globales.
La liga apostó por un esquema innovador con tres equipos —USA Rojo (Estrella), USA Azul (Barras) y Resto del Mundo. Credito: Kirby Lee-Imagn Images
El resultado fue una jornada más dinámica, estratégica y cercana a un torneo relámpago internacional que a una simple exhibición.
Tras el receso, la temporada regular se reanudará con siete partidos que volverán a poner el foco en la carrera por los playoffs. El Juego de las Estrellas dejó una señal clara: la liga está dispuesta a reinventarse para sostener su centralidad en el espectáculo deportivo mundial.