Hace 8 años, el queridísimo y recordado Lucho Catania propuso a El Litoral una nota con Javier Marcipar. “El hijo está en La Masía, en el Barcelona, tiene 10 años y mucho futuro. Sus padres son nacidos en Santa Fe”, contaba Lucho al momento de justificar la nota y aprovechando la amistad con Muriel, esposa de Javier y mamá de Nicolás. ¡Y vaya si tuvo su justificación! Hoy Nicolás tiene 18 años, juega en el Barcelona, tiene contrato con la institución y viene siendo citado por Diego Placente desde el sub 15. Ahora, fue convocado por el mismo entrenador para formar parte del plantel argentino en los Juegos Suramericanos. Otro paso adelante para este chico, hijo de santafesinos y con esta historia tan particular.
El hijo de santafesinos que juega en el Barcelona y que convocó Placente para los Juegos Suramericanos
Sus padres se radicaron por razones laborales en Cataluña y allí comenzó la historia en La Masía del pequeño Nicolás. Hoy tiene 18 años, heredó los genes tatengues de su padre y un futuro por demás de promisorio.


El viaje familiar a España
Javier Marcipar estaba en su Santa Fe natal en 1999 cuando decidió probar suerte para una beca de estudio relacionada con su carrera: ingeniería. Recién casado con Muriel y sin hijos, se trasladó a Barcelona para terminar de formarse en lo suyo y empezó a crecer profesionalmente. Javier se dedicó a fabricar estructuras inflables para hangares y a comercializarlas hacia distintas partes del mundo, aunque no renegaba de sus orígenes y viajaba seguido a Santa Fe.
El 13 de febrero de 2008 nacieron Paula y Nicolás, el protagonista de esta historia, de quien podría decirse que por su lugar de nacimiento es catalán aunque sea bien argentino. Su padre, fanático de Unión, le trasladó esa pasión por más que Nicolás se crió en Cataluña, donde siempre aparecía la imagen de Lionel Messi, inevitablemente. Zurdo igual que él, se fue destacando y así arrancó su historia en La Masía. Marcador central o lateral por izquierda, todos lo destacan por su capacidad y confianza para salir jugando con gran prestancia y soltura desde el fondo. Un distinto. Si no, La Masía no lo hubiese aceptado.

Javier, el papá de Nicolás, nació en calle San Luis entre La Rioja y Eva Perón, a la vuelta de la plaza de las palomas en nuestra ciudad. Cuando se fueron a vivir a Barcelona, lo hicieron en San Cugat, a aproximadamente 5 kilómetros y Nicolás jugaba al baby fútbol en el equipo de esa localidad tan cercana a Barcelona. Allí lo vieron y lo invitaron a practicar en La Masía, donde fue “quemando” etapas y tuvo el gusto de ver de cerca y conocer a Messi, cuando todavía jugaba en el Barsa.
La exigencia en La Masía
“En la primera entrevista son muy claros: así como te llevan, te echan. Hay que hacerse la idea de que es temporal. A Nicolás lo llevaron tres meses a prueba y después lo incorporaron. Quiere decir que le vieron cosas distintas a cualquier nene de su edad. Pero puede ser que aparezca otro en algún lugar de España o del mundo que sea mejor. Y en ese caso, ocupará su lugar”, comentaba Javier en la entrevista con El Litoral de hace ocho años. Nada de eso ocurrió. No apareció ninguno que pudiera superar las condiciones y expectativas creadas en torno a Nicolás. Y aquí está, hoy, con 18 años, integrando el plantel del Barsa y vistiendo la celeste y blanca de Argentina para disputar los Juegos Suramericanos.









