Este viernes por la tarde se confirmó la muerte de Oscar Schmidt a los 68 años, tras pelear durante 15 años contra un tumor cerebral. Mucho tiempo atrás, rompió récords, estableció una nueva forma de jugar y casi sin querer, cambió el básquet para siempre.
Oscar Schmidt, la leyenda que cambió el básquet FIBA para siempre
El máximo anotador en la historia de los JJ. OO. cambió el rumbo del deporte en 1987, cuando se quedó con la medalla de Oro en los Juegos Panamericanos de Indianápolis y dio lugar a una nueva era.

Oscar, ídolo en Europa y uno más en Estados Unidos
“Mano Santa” fue elegido en el Draft del 1984, sí, el mismo de Michael Jordan, Hakeem Olajuwon y John Stockton, entre muchos otros, pero decidió nunca poner un pie en la NBA. Oscar estaba decidido a ganar todo con Brasil y por ello, rechazó a los New Jersey Nets.

Pues en aquellos años, el Comité Olímpico impedía que los jugadores NBA sean parte de los seleccionados nacionales: si un basquetbolista firmaba un contrato con alguna franquicia de la liga estadounidense, sería considerado profesional y no un “aficionado”.
Además, había otro motivo. En aquellos tiempos, el Draft de la NBA no tenía sólo dos rondas, tenía diez. Algo que parece irreal hoy en día. Y Schmidt, que era rey absoluto en Europa, ídolo en Italia como Diego Maradona y una super mega estrella en los torneos internacionales, fue seleccionado recién en la sexta ronda.

La leyenda brasileña se sintió menospreciado, ofendido y no lo escondió. Se presentó en las instalaciones de los Nets, fue parte del training camp previo a la temporada, la rompió y cuando le ofrecieron el contrato garantizado, lo rechazó.
Pero aún tenía algo más por demostrar.
Era 1987 y en Indianápolis, casa del básquet estadounidense, se conmemoraban los Juegos Panamericanos. Brasil pasó por encima de casi todos (perdió contra Canadá en fase de grupos) y en la final estaba nada más y nada menos que Estados Unidos.
Por la regla mencionada anteriormente, los locales no contaban con las estrellas de la NBA, pero sí tenían a algunos nombres importantes: los futuros campeones NBA David Robinson y Fennis Dembo, el especialista en triples Rex Chapman (que hizo enojar a MJ) y uno de los mejores sexto hombre de la historia, Danny Manning.

De ninguna forma Brasil era la mejor selección en cancha y en el primer tiempo se notó. Estados Unidos ganaba por 68-54 luego de 20 minutos… hasta que pasó la Mano Santa y anotó 35 de sus 46 puntos en el segundo tiempo.
Oscar Schmidt aprovechó la línea de 3 puntos que FIBA había implementado hace tan sólo tres años y le robó el oro a EE. UU. en su casa. La primera vez que un equipo lo lograba.
Un cambio histórico
Y cinco años después, se le dio a los jugadores NBA el derecho de jugar en torneos internacionales, dando inicio a un reinado yankee que comenzó con el “Dream Team” y tuvo una sola intervención: Argentina en Atenas 2004.
Oscar Schmidt, el héroe brasileño que cambió el básquet por siempre y que por su deseo de demostrarle a Estados Unidos que era igual o mejor que sus estrellas, le terminó dando la ayuda para que domine -casi- por completo las décadas futuras.








