Red Bull dejó Zandvoort con más preguntas que respuestas. El accidente de Max Verstappen, el séptimo puesto conseguido por Liam Lawson y, especialmente, la falta de rendimiento del auto marcaron un fin de semana que Laurent Mekies calificó como “muy difícil”.
Red Bull encendió las alarmas tras un duro paso por Zandvoort
Max Verstappen abandonó por un fuerte accidente y Liam Lawson rescató un séptimo puesto. Laurent Mekies admitió que el equipo retrocedió en rendimiento y anticipó una profunda revisión antes de Monza.

Verstappen y Lawson habían largado desde la séptima y octava posición, respectivamente. Los dos protagonizaron un breve duelo durante los primeros metros, pero la última carrera del neerlandés ante su público terminó apenas unas vueltas después.
Al salir de la curva 14, Verstappen perdió el control de la parte trasera de su Red Bull y golpeó con fuerza contra las defensas. La competencia fue detenida con bandera roja para retirar el auto y limpiar los restos que habían quedado sobre la pista.
El impacto fue importante, aunque el tetracampeón pudo salir por sus propios medios y no sufrió lesiones. Para Mekies, ese fue el único alivio dentro de una jornada complicada.
“Primero que nada, creo que lo más importante es que Max esté bien. Fue un accidente bastante grande y todos nos alegramos de verlo fuera del auto, ileso. Eso es lo que más importa”, expresó el director del equipo.
Un retroceso que preocupa
Más allá del abandono, en Red Bull existe preocupación por el rendimiento mostrado durante todo el Gran Premio de los Países Bajos. El equipo nunca encontró la velocidad necesaria para pelear con las escuderías que dominaron el fin de semana.
“En cuanto al rendimiento, no hay dónde esconderse. Fue un fin de semana muy difícil. Parece que dimos un pequeño paso atrás respecto de donde estábamos antes de las vacaciones de verano”, reconoció Mekies.
La prematura salida de Verstappen impidió conocer hasta dónde podría haber avanzado durante la carrera. Sin embargo, el responsable de Red Bull sostuvo que los problemas no estuvieron limitados al domingo, sino que se repitieron en cada salida a pista.
“Nunca sabremos cuál habría sido el verdadero ritmo del auto con Max, pero es justo decir que, sesión tras sesión, parecía más difícil que en Budapest, Spa o Austria”, explicó.
El diagnóstico obliga al equipo de Milton Keynes a encontrar rápidamente el origen de esa pérdida de competitividad. Una de las incógnitas es si sus rivales progresaron más con las últimas actualizaciones o si el auto tuvo alguna limitación particular en el trazado de Zandvoort.
“Tenemos mucho trabajo por delante para reagruparnos y comprobar si la competencia hizo un mejor trabajo mejorando el auto o si algo nos limitó más de lo que debería”, señaló Mekies.
Lawson rescató los únicos puntos
En medio de las dificultades, Liam Lawson consiguió sostener a Red Bull dentro de la zona de puntos. El neozelandés ocupó el lugar del lesionado Isack Hadjar y debió adaptarse rápidamente a un equipo y a un auto diferentes.
Pese a recibir una penalización de diez segundos por una infracción bajo bandera amarilla, Lawson terminó séptimo y rescató los únicos puntos de la escudería.
“Ha hecho un buen trabajo. Nunca es fácil entrar en un equipo diferente y en otro auto para una carrera como esta”, destacó Mekies.
El piloto de 24 años había quedado a solamente una décima de Verstappen en la clasificación y consiguió completar una actuación sólida en la carrera. Su rendimiento fue uno de los pocos aspectos positivos que Red Bull pudo llevarse de los Países Bajos.
Mientras Lawson aprovechó su regreso a Red Bull, Yuki Tsunoda también dejó una buena impresión al reemplazarlo en Racing Bulls. El japonés, que no corría desde Abu Dhabi de 2025, terminó 11° y cerca de los puntos pese a su escasa adaptación al auto. Pierre Gasly lo superó en el tramo final y se quedó con el décimo puesto.
Hadjar, aunque no estuvo en condiciones de conducir por su lesión en la muñeca, acompañó al equipo durante todo el fin de semana para seguir de cerca el trabajo y mantenerse integrado.
Red Bull dispondrá ahora de dos semanas para revisar lo sucedido y buscar respuestas. La próxima escala será Monza, donde intentará comprobar si lo ocurrido en Zandvoort fue una dificultad propia del circuito o la señal de un problema más profundo.







