Hay historias que el fútbol deja abiertas. Y la de Rodrigo Castillo con River Plate es una de ellas.

El deportista atraviesa su mejor momento en Lanús, pero dejó abierta la puerta para un regreso a Millonario, club donde hizo inferiores y no tuvo lugar entre una generación repleta de figuras.

Hay historias que el fútbol deja abiertas. Y la de Rodrigo Castillo con River Plate es una de ellas.
El centrodelantero, hoy figura de Club Atlético Lanús, atraviesa el pico más alto de su carrera. Gol decisivo en la Recopa Sudamericana, protagonismo en el torneo local y continuidad que lo consolidó como uno de los nueve más efectivos del país. Pero entre tanto presente, apareció inevitablemente el pasado: Núñez.
Consultado sobre una posible vuelta, no gambeteó la pregunta: “Se puede volver”.
Aunque enseguida puso los pies en el presente: “Estoy tranquilo. En Lanús estoy muy cómodo y muy feliz. Confiaron en mí y trato de responder dentro de la cancha”.
Castillo llegó a River en 2018 desde Sportivo Rivadavia de Venado Tuerto. Tenía 18 años, apenas tres semanas de prueba y un contexto casi imposible.

En Primera estaban Borré, Scocco, Pratto, Suárez, Julián Álvarez, Girotti y Beltrán. Una superpoblación de atacantes que lo dejó sin espacio. “Era lógico que me vaya. Había muchos delanteros y todos en gran nivel”, declaró.
Se fue libre en 2020. Primero pasó por Unión, después por Gimnasia y un préstamo clave en Deportivo Madryn, donde empezó a hacer goles en serio. Allí comenzó a moldear el delantero que hoy explota en el Granate.
Desde su llegada a Lanús acumula 13 goles en 31 partidos y apariciones importantes en momentos decisivos:
– goles en semifinales internacionales
– tantos a equipos grandes
– incluso anotó contra el propio River
La evolución es clara: dejó de ser una apuesta para transformarse en referencia ofensiva.
Por eso la pregunta aparece sola: ¿puede volver? La respuesta quedó flotando. No ahora, pero tampoco nunca. Porque a veces el fútbol no cierra ciclos… los pausa.