El Indec dio a conocer el dato que ubicó a la pobreza en el 28,2% de la población y la indigencia en el 6,3%. La cifra representa una caída de más de 13 puntos respecto a los picos de 2024, una mejora que, si bien es alentadora, despertó el análisis de investigadores y consultoras.
¿Baja real o cambio en la medición? Los interrogantes detrás del 28,2% de pobreza
El economista Germán Rollandi analizó en CyD Litoral por qué la fuerte caída de la pobreza podría explicarse por una mejora en la captación de los datos y una menor "subdeclaración" de ingresos por parte de los encuestados.

En diálogo con CyD Litoral, el economista Germán Rollandi explicó que este fenómeno no responde únicamente a una recuperación del bolsillo, sino a un cambio en el comportamiento de quienes responden la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).
El fenómeno de la "subdeclaración"
Para entender por qué el número bajó de forma tan marcada, Rollandi introdujo un concepto clave: la subdeclaración de ingresos. Históricamente, en las encuestas, las personas tienden a informar menos de lo que realmente ganan por desconfianza o resquemor ante el encuestador.

"Lo que están viendo los investigadores es que la subdeclaración fue cambiando y hoy estamos ante datos más reales", señaló Rollandi.
"Antes, un asalariado formal mostraba en datos administrativos un alza del 30%, pero en la encuesta declaraba mucho menos. Hoy, ese mismo sector declara incrementos del 45%, muy por encima de la inflación acumulada. Hay un cambio en la declaración por parte de las personas", agregó.
Por qué la gente "blanquea" más ahora
Según el economista, el contexto de mayor estabilidad inflacionaria respecto a fines de 2023 permite que el ciudadano tenga una noción más clara de su economía.
"En el segundo semestre de 2023, con una inflación que estallaba y en medio de elecciones, la gente no sabía bien dónde estaba parada. Hoy, con la estabilidad, pero con la sensación de que 'la plata no alcanza', la gente tiende a blanquear más su situación real", explicó.
Esto lleva a una conclusión técnica importante: es probable que en años anteriores la pobreza haya estado sobreestimada debido a que los encuestados ocultaban parte de sus ingresos, y que la cifra actual del 28,2% sea, simplemente, una representación más fiel de la realidad.

Desigualdad estancada
A pesar de la baja en el índice de pobreza, Rollandi advirtió que la estructura de ingresos en Argentina no ha sufrido cambios de fondo. El informe de distribución del ingreso muestra que el 10% más rico de la población sigue ganando 13 veces más que el 10% más pobre, una brecha que se mantiene estable desde hace años.
"No hubo un cambio radical en la composición. El trabajador no registrado sigue ganando menos de la mitad que uno formal. La estructura no se alteró tanto como para justificar una baja de 13 puntos solo por mejora económica", analizó.

El desafío de la credibilidad estadística
Finalmente, Rolandi subrayó la importancia de no tomar el dato de forma aislada para evitar que la sociedad pierda confianza en las instituciones. "Es necesario entender por qué la gente no percibe en la calle lo mismo que muestra el dato. Hay que mantener la credibilidad en las estadísticas porque, si no, después no sabemos dónde estamos parados", concluyó.









