“El pico de la mora coincide con el valle de crecimiento del crédito bimonetario. En los últimos 3 meses hemos tenido una estabilidad en la mora, que está llegando o ya ha llegado a su pico. Y lo que vemos es que los préstamos bancarios al sector privado vienen creciendo desde mayo y han acelerado, particularmente en el segmento de dólares y de empresas”.
El BCRA insta a los bancos a refinanciar las deudas de las familias con plazos más largos y tasas más bajas
El vicepresidente del Banco Central de la República Argentina denunció que la carga tributaria total representa, en promedio, un 25% del costo financiero de los créditos. Atribuyó la mayor parte de este sobrecosto a las provincias y municipios, mediante Ingresos Brutos, Sellos y tasas municipales.

El vicepresidente del Banco Central de la República Argentina, Vladimir Werning, dijo ayer en la 47° Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, que bajo el nuevo régimen de baja inflación, la morosidad en el sistema financiero se ubica en torno al 7,7%, habiéndose mantenido estable en ese nivel durante los últimos tres meses.
Explicó que la mora está tocando -o ya ha tocado- su techo y aclaró que este indicador "no refleja una condición adversa actual de la economía, sino el rezago de un shock" previo, específicamente el electoral de 2025 y su impacto demorado sobre las tasas y la dolarización.

Contraste histórico
El funcionario comparó este 7,7% de mora privada actual con el régimen anterior, en el cual el sistema bancario estaba abocado a financiar al Estado. En ese esquema, la mora implícita esperada rondaba el 80% (reflejada en títulos públicos que cotizaban a 20 centavos de dólar), riesgo que no se materializó únicamente porque el gobierno aplicó un ajuste fiscal radical a tiempo.
Werning expuso un comportamiento sumamente diferenciado entre ambos segmentos debido al costo financiero. En empresas, tras las elecciones de octubre de 2025, los bancos bajaron rápidamente las tasas reales para el sector corporativo, situándose hoy en un quinto de su pico de incertidumbre.
Esto ha provocado que la morosidad de las empresas sea "bastante limitada" e incluso menor que durante el ciclo de expansión crediticia de la gestión de Macri.

Familias e individuos
Reconoció por el contrario, el costo financiero para las familias apenas ha bajado un cuarto con respecto al pico electoral (sigue en tres cuartos o 3/4 del máximo). Estas tasas reales tan elevadas resultan "impagables" y se instalaron allí por quienes “esperaban que la inflación iba a subir, que iba a haber una devaluación postelectoral”.
“Eso es común a quienes quizás sacaron un crédito, pero lo interesante es ver este contraste entre empresas e individuos. Creo que hay un rol de los bancos -que han acelerado últimamente- que es refinanciar el crédito. Esas refinanciaciones tienen que venir con tasas de interés mucho más bajas para darle oportunidad de pago”.
Insistió: “en la medida que haya bancos que quieren compensar el costo de la mora de las pérdidas que incurrieron, no con capital, sino cobrándole mucho más a familias, la probabilidad que van a generar de un círculo virtuoso de repago de crédito es muy baja.
“Los bancos que reconocen que una pérdida es una pérdida y hay que buscar recuperar lo posible y mirar hacia adelante, quizás pueden tener una política de tasas con las familias con una dinámica mucho más similar a lo que fue con las empresas. Hay un espacio para mucha mejora; es una solución entre privados, es entre los bancos y y los deudores”.

Rechazo al populismo
Werning rechazó soluciones "populistas". Dijo que desde el BCRA se descartaron de plano propuestas que circulaban en el debate, para asistir estatalmente a los bancos. Explicó que los bancos argentinos están sumamente sobrecapitalizados en comparación con la región y "tienen capacidad de absorber las pérdidas por las decisiones equivocadas que han tomado" sin necesidad de auxilio estatal.
Consideró que "romper el termómetro" artificialmente solo genera incertidumbre y restringe el crédito, además de tener un impacto insignificante sobre la mora total. Sobre la sugerencia de bajar encajes para monetizar la refinanciación, argumentó que los encajes hoy están cerca de su promedio histórico y su función es respaldar a los depositantes, no inyectar liquidez.
Werning instó a que los bancos jueguen un rol activo refinanciando las deudas de las familias con plazos más largos y tasas sustancialmente más bajas para viabilizar el repago, en lugar de intentar compensar las pérdidas cobrándoles de más.
Pero además denunció que la carga tributaria total representa, en promedio, un 25% del costo financiero de los créditos. Atribuyó la mayor parte de este sobrecosto a las provincias y municipios (mediante Ingresos Brutos, Sellos y tasas municipales), advirtiendo que los bancos sufren una presión impositiva local cuatro veces mayor que la que se aplica a cualquier otro sector de la economía.








