"Los acuerdos internacionales que estamos firmando son acuerdos que le bajan la discrecionalidad a la política pública porque son acuerdos que por normas constitucionales después requieren ciertos tipos de mayorías especiales para ser tratadas en el Congreso"
Las industrias protegidas ahora deben reconvertirse
El economista planteó mirar hacia las dinámicas cadenas de valor de la energía y la minería. Dijo que los acuerdos internacionales le quitan “discrecionalidad” a la política. El rol de las provincias.

Con esta contundente definición, Dante Sica, exministro y actual Presidente del Advisory Board de ABECEB, marcó su lectura del escenario actual de la economía argentina en medio de la transición. Lo hizo en el marco de Experiencia Idea Rosario.
Sica reseñó el cambio de régimen económico e institucional profundo que, a su criterio, busca blindar a la Argentina de sus propios ciclos de inestabilidad política.
Analista especializado en comercio exterior, comenzó desarmando la visión tradicional, asumiendo que el escenario global ha cambiado drásticamente respecto del inicio del siglo XXI. La globalización unipolar guiada únicamente por la búsqueda de eficiencia de costos ha quedado atrás, afirmó.

Geopolítica y energía
En la actualidad, factores geopolíticos y la transición energética dominan la volatilidad y reconfiguran los flujos de inversión. "Hoy la eficiencia no es lo que prima las relaciones comerciales.
“La seguridad -dijo- del abastecimiento, el control de las cadenas de valor, en especial en lo que tiene que ver con la inteligencia artificial... es lo que está marcando el comercio".
Explicó que en este nuevo escenario de globalización segmentada, las grandes potencias priorizan la resiliencia de sus cadenas de suministro ante desafíos como el envejecimiento demográfico en los mercados tradicionales y el lento desacople de Occidente respecto de China en el procesamiento de minerales raros, el cual hoy se concentra en un 85% en Asia.

Valorización regional
Expuso Sica que este replanteo estratégico de las potencias globales genera una ventana de oportunidad única para América Latina, una región que solía ser percibida desde la "irrelevancia" o el prisma de la criminalidad, pero que hoy aparece como una zona pacífica y proveedora clave de soluciones.
Para la Argentina, esto significa la puesta en valor de sus ventajas comparativas en sectores críticos: minerales raros, energía, agroalimentos, servicios basados en el conocimiento y una plataforma industrial con recursos humanos calificados

El cambio es tan rotundo que modifica incluso la naturaleza de las negociaciones: "hoy los países y las empresas están dispuestos a pagar una prima de riesgo adicional más que grandes acuerdos como los que cerramos... hoy hay una necesidad de empezar a firmar acuerdos sectoriales, acuerdos país país.
“Es en la urgencia por el abastecimiento -con proyecciones de que la demanda global de cobre se multiplique casi por siete para el 2050- donde la Argentina encuentra su vía rápida de integración”.

Inserción global y default
Al analizar el programa de gobierno en materia de inserción global, Sica contrastó las cifras de acceso a mercados: históricamente, el Mercosur operaba tratados de libre comercio con menos del 10% del PIB mundial.
La incorporación del acuerdo con la Unión Europea y los avances con Estados Unidos elevan ese acceso al 35%, con potencial de llegar al 40% si se concretan otras negociaciones en curso.
Más allá de los aranceles, Sica hizo hincapié en el impacto institucional de estos acuerdos para el país: "Para un país como Argentina, en especial violador de reglas de juego, de defaulteador serial... un acuerdo con la Unión Europea, que es una especie de benchmarking de los marcos regulatorios a nivel mundial, nos daba como decir, bueno, mira, vamos a respetar este tipo de reglas".
Del mismo modo, describió el proceso de adhesión a la OCDE como un "sello de calidad importante para aquellos que tienen que buscar inversiones en Argentina" porque reduce de manera drástica la incertidumbre regulatoria.
En este sentido, defendió la necesidad del RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones): dado que en el pasado se han violado marcos normativos de largo plazo -como la ley minera en 2004-, el país necesita ofrecer garantías excepcionales para captar inversiones a 30 años.

Competir en lugar de despachar
El economista advirtió que los acuerdos no garantizan el éxito automático. "El acuerdo no es una ventana de prosperidad inmediata. Un acuerdo lo que abre es una puerta".
Exige que el sector corporativo entienda que la adaptación a estándares de trazabilidad y sustentabilidad no representa una traba burocrática, sino una inversión necesaria en competitividad.
Sica ilustró esto con el ejemplo de la rápida acción argentina para quedarse con las primeras cuotas de arroz y maní hacia la Unión Europea, gracias a que las empresas estaban preparadas y el sector público implementó antes que Brasil la autocertificación de origen.
No obstante, advirtió que la transición de régimen económico alterará los precios relativos y las rentas entre sectores. "En muchos sectores con los temas de inflación, regulaciones, no vendían, despachaban", sostenidos por rentas financieras o escasez.
"¿Me conviene seguir siendo proveedor del sector textil, que era un sector que crecía en base a protección, subsidios o tengo que empezar a mirar la cadena de energía y minería que son grandes demandantes de bienes de capital?", se preguntó.
Dijo que las industrias tradicionales protegidas deben reconvertirse y mirar hacia las dinámicas cadenas de valor de la energía y la minería, que requerirán una inmensa masa de proveedores de bienes de capital y servicios.
Competitividad provincial
Por último, Sica destacó que este ciclo inversor tiene un fuerte componente de desarrollo del interior del país, revirtiendo el modelo previo que despoblaba las provincias.
Mencionó los ejemplos de Techint en Vaca Muerta, que generó 14 pymes locales de metalmecánica y servicios para su primer pozo de gas; el boom inmobiliario y de infraestructura civil en Neuquén y Tucumán motorizado por la minería del norte y la inminente necesidad de Mendoza de transformar 50.000 hectáreas excedentes de vides en cultivos de frutos secos u olivos de alta calidad para exportar a Europa.
Para que todo esto fructifique, la responsabilidad debe ser compartida. Sica concluyó con un llamado a la acción local: "Todos tenemos que hacer las tareas hacia adentro y también yo creo que hay una gran responsabilidad de los estados provinciales por cómo se está desplegando la inversión.
“La competitividad no solo es un tema del Estado nacional, empieza a ser un tema de los estados provinciales", afirmó.








