En un escenario de alta convocatoria institucional como el Coloquio de IDEA, el jefe de Gabinete de Ministros, Diego Santilli, ofreció una exposición atravesada por la imperiosa necesidad de sostener las reformas en curso e impedir un retroceso político y productivo en la Argentina.
"A ese país es al que no hay que volver", dijo Santilli en referencia al kirchnerismo
El jefe de Gabinete, Diego Santilli defendió la consolidación macroeconómica de la gestión de Javier Milei, trazó un duro diagnóstico del modelo antecesor y advirtió sobre los riesgos que implicaría retroceder hacia las políticas "oscurantistas".

Mediante un video desde París, con un planteo vertebrado en torno a la batalla cultural y económica, el funcionario subrayó que el debate del próximo año electoral se sintetiza en una encrucijada medular: "si vamos para atrás o avanzamos".

El núcleo del discurso de Santilli estuvo enfocado en remarcar el contraste entre el proceso de estabilización actual y la herencia del régimen anterior. Para describir el escenario político y económico previo, el ministro echó mano de conceptos tajantes, definiendo a ese modelo como una estructura "cerrada" y "oscurantista", cuya deriva condujo al país a una situación de pobreza "extrema".
"Lo peor del mundo"
En esa misma línea evocativa, recordó que hace tres años la nación permanecía "asociada con lo peor del mundo" -aludiendo de forma explícita a la alineación diplomática con Nicaragua, Venezuela, Cuba e Irán- y condicionada por la acción de los "gerentes de la pobreza que administraban los recursos de los más humildes" a través del control callejero.
Santilli orientó sus críticas hacia la oposición actual y, en particular, al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, tras su reciente viaje a los Estados Unidos. Frente a las posturas que proponen revertir el programa vigente, el jefe de Gabinete apeló a la ironía al interrogar: "¿Será Kicillof el mejor jefe de campaña de Milei?".
Según su visión, la sola posibilidad de retornar a un esquema que "incumplió" y "rompió todas las reglas" provoca que los mercados "se aterrorizan" ante la amenaza de una nueva "destrucción de valor, de nuestra producción y de nuestras exportaciones". Fue tras ese balance que lanzó su frase más terminante: "A ese país es al que no hay que volver".

Los indicadores de la estabilización
Frente al estado de "caos" y "ostracismo" institucionales que atribuyó al pasado reciente, Santilli contrapuso lo que denominó el "milagro mileísta". En materia de inserción internacional, ponderó el alineamiento con las "democracias occidentales", remarcando la sintonía con los Estados Unidos -bajo la conducción de Donald Trump- e Israel.
En el terreno de las variables macroeconómicas, resaltó la eliminación del déficit del Tesoro en el primer mes de mandato y el saneamiento del déficit del Banco Central al sexto mes, dinamismo que permitió desacelerar la inflación del 211% anual a un 30%.
En el plano social, precisó que la pobreza cayó del 57% al 32%, el indicador en franja infantil descendió del 68% al 40%, y la indigencia se redujo del 20% al 6%.
En cuanto al nivel de actividad, el funcionario marcó una diferencia respecto de otros procesos de ajuste en la región o Europa: precisó que la economía argentina creció un 6,6% entre diciembre de 2023 y diciembre de 2024, un 4,5% en 2025 y proyecta un 2,2% para el año corriente, perfilando un ciclo inédito de cuatro años consecutivos de expansión.

"Cuatro turbinas"
Santilli adjudicó esta trayectoria a la determinación política para destrabar debates parlamentarios históricos:
Modernización laboral: Una actualización legislativa pendiente desde hace 50 años.
Régimen Penal Juvenil: La reforma de una normativa que llevaba 40 años sin cambios.
Ley de Glaciares y RIGI: Marcos regulatorios orientados a destrabar inversiones mineras y energéticas postergadas por más de 15 años.

Insertividad comercial: Acuerdos internacionales como el UE-Mercosur, el tratado con Singapur y el entendimiento con Estados Unidos, que contempla arancel cero para 1.672 productos y amplía el cupo de exportación de carne de 20.000 a 100.000 toneladas.
Finalmente, recurrió a una analogía para explicar la visión de desarrollo oficial: sostuvo que la Argentina funcionaba como un avión que volaba alimentado por una sola turbina -el campo y la agroindustria-, pero que hoy opera con cuatro motores encendidos
A la turbina del agro sumó la consolidación de Oil & Gas, el despliegue minero —con proyecciones de exportación que pasan de 4.000 a 10.000 millones de dólares— y el crecimiento de la economía del conocimiento, que ya aporta otros 10.000 millones de dólares en ventas al exterior.
n el tramo final de su exposición, el jefe de Gabinete exhortó a la dirigencia empresarial a respaldar el rumbo fijado para consolidar una economía abierta fundada en "la libertad, el progreso, la inversión y el desarrollo".








