El Gobierno festejó la inflación más baja en ocho años como un trofeo de gestión
Con el IPC de diciembre en 2,8% y un cierre de 2025 con el dato más bajo desde 2017, el presidente y su gabinete celebraron en redes el “orden fiscal y monetario”. Mientras, comienza un cambio metodológico clave en el INDEC y un nuevo rol del índice en las bandas cambiarias.
El presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo celebraron la inflación de 2025.
Fue un dato técnico, pero en la Casa Rosada se festejó como un trofeo político. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó este martes que la inflación de diciembre fue del 2,8% y que 2025 terminó con un acumulado del 31,5%, el registro más bajo de los últimos ocho años.
La gestión libertaria planteó una "misión cumplida", argumentando haber cumplido con el principal contrato electoral: bajar la inflación. Fue el presidente Javier Milei quien encabezó el festejo en redes con una única frase en mayúsculas: “TOTO. EL MÁS GRANDE. Fin”, citando un tuit del ministro de Economía, Luis Caputo, que explicaba el alcance de la estadística.
Las celebraciones fueron replicadas por los principales funcionarios, recordando que en 2024 la inflación acumulada había sido del 117,8%. En el oficialismo lo presentaron como una reducción superior al 80% interanual. Y lo empujaron como el principal logro de la administración libertaria.
Sin embargo, algunos analistas pusieron reparos a los festejos poniendo en contexto otros datos como que el índice mensual de inflación se mostró ascendente por séptimo mes consecutivo, cerrando el año nuevamente por encima del umbral de los dos puntos porcentuales, que desde este año el IPC marcará los topes del tipo de cambio y que la actividad económica no termina de despegar.
Festejos en X: “Hicimos lo que había que hacer”
El 2,8% de diciembre terminó de cerrar un año con pisos en el comienzo y picos hacia el final del 2025. Tras marcar un piso en mayo (1,5%), junio marcó 1,6%; julio y agosto crecieron a 1,9%; septiembre y octubre aumentaron a 2,1% y 2,3%; noviembre aceleró a 2,5% y diciembre volvió a subir el último escalón.
En ese marco, el Gobierno salió a festejar el dato del acumulado anual. Mediante tuits, resaltaron que el modelo “funciona”, que el ajuste “sirvió” y que el proceso mostrará mejores índices hacia adelante. Aun cuando Argentina siga figurando entre los países con más inflación del mundo según el FMI, en Casa Rosada apuestas a que el registro de 2025 será un punto de inflexión.
Milei destacó a Caputo como responsable de la inflación.
El primero en expresarse fue Luis Caputo. El titular de Hacienda sostuvo que la desaceleración se verificó tanto en el índice general como en la medición núcleo y que se logró en un contexto de “reacomodamiento de precios relativos”, con un esquema de flotación cambiaria y una fuerte contracción en la demanda de dinero. En su lectura, esa caída en la demanda monetaria estuvo atada a “un feroz ataque político”.
Caputo también dejó un mensaje de continuidad: el programa de estabilización seguirá apoyándose en tres pilares que el Gobierno repite como mantra: superávit fiscal, estricto control de la cantidad de dinero y capitalización del Banco Central.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se sumó con una comparación directa: “Cuando asumimos, la inflación del 2023 había sido del 211,4%, la más alta del mundo”. Y remató con una frase que busca clausurar el debate: “Esto no es ni más ni menos que el resultado de haber hecho lo que había que hacer”.
Adorni resaltó la gestión del gobierno libertario en materia económica.
En la misma línea, el ministro del Interior, Diego Santilli, escribió: “Pasamos de ser el país con más inflación del mundo con el kirchnerismo, a tener la inflación más baja de los últimos 8 años”. Y cerró con su propia consigna de época: “Sin cepo, sin controles de precios, sin La Cámpora midiendo góndolas. Sin berretadas. Este es el camino”.
La senadora nacional y ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich también celebró con tono de campaña permanente: “Hoy el rumbo cambió y se nota. Miren esa curva descendente. Decisión para hacer lo que había que hacer. Bien por Toto y el Presidente”. Después amplió la comparación con la gestión anterior: cuestionó que bajo “Cristina, Massa y Alberto” la inflación “nunca bajó de 6% por mes” pese a Precios Cuidados, “dólares congelados”, “cepo extremo”, faltantes y una economía “todo intervenido… y aun así, todo roto”.
Cambio en INDEC y nuevo rol del IPC
Lo cierto es que al festejo se le superponen dos datos clave que comenzaron a tener lugar a partir del 1 de enero de 2026.
Por un lado, comenzaron a regir cambios en el sistema de medición del IPC. El propio INDEC lo había anticipado en una nota del informe de septiembre: “Se informa que la implementación de la metodología de cálculo del Índice de precios al consumidor con base en la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares 2017-2018 se comenzará a difundir con los resultados de las variaciones de enero de 2026”.
Analistas especulan que el cambio metodológico corre el riesgo de subir estadísticamente el índice de inflación. Y ahí aparece la segunda razón por la que el Gobierno mira obsesivamente el número: su impacto cambiario.
Con el nuevo esquema, el valor máximo permitido para el tipo de cambio mayorista queda atado a la evolución de los precios con un rezago de dos meses. Así, con el IPC de diciembre, ya puede estimarse el límite superior para fines de febrero de 2026: en torno a los $1.607.
De modo que la inflación ya no será solo el termómetro del bolsillo, sino que también empezará a operar como un engranaje del régimen cambiario y de la necesidad de acumular reservas, en un tablero donde el acuerdo con el FMI y el frente externo siguen marcando el ritmo.