El mercado cambiario comenzó a mostrar mayor movimiento después de varios meses de relativa estabilidad. En este contexto, el economista Germán Rollandi analizó el escenario y explicó que la reciente dinámica responde, entre otros factores, al cierre de la etapa de mayor liquidación del agro y a las nuevas presiones sobre el tipo de cambio.
El dólar vuelve a moverse: qué hay detrás de la suba y qué puede pasar
El economista Germán Rollandi analizó los factores que explican las recientes presiones sobre el tipo de cambio y advirtió que el Gobierno enfrenta un escenario cada vez más complejo. Reservas, demanda de divisas, tasas de interés, inflación y elecciones serán algunas de las variables centrales.

“Se empezó a mover. Ya habíamos charlado de que el segundo semestre, una vez que finaliza la cosecha gruesa, empiezan las dudas acerca del dólar”, explicó en Primera Mañana.

A esta situación se suma la expectativa electoral, aunque Rollandi consideró que todavía es temprano para atribuirle un peso determinante a la volatilidad actual. Según señaló, el comportamiento histórico de distintos procesos electorales latinoamericanos muestra que la incertidumbre suele intensificarse más cerca de los comicios.
“En la mayoría de los casos, esto arranca seis meses antes, con lo cual no deberíamos observar ninguna volatilidad por tema electoral”, sostuvo. En ese sentido, estimó que la preocupación vinculada con las elecciones podría adquirir mayor relevancia entre febrero y abril del próximo año.
La tensión entre el dólar, las tasas y la inflación
Para el economista, el principal interrogante actual pasa por determinar hasta dónde permitirá el Gobierno que avance el tipo de cambio. La administración nacional utilizó distintas herramientas para contener las expectativas, entre ellas operaciones de dólar futuro, bonos vinculados al tipo de cambio y el manejo de la liquidez.
Rollandi señaló que el Gobierno enfrenta un dilema: tasas altas ayudan a contener la inflación, pero frenan la actividad y aumentan el costo financiero del Estado. Al mismo tiempo, una fuerte suba del dólar podría impulsar los precios y generar mayor incertidumbre. “Mucha tasa complica el déficit fiscal en términos de interés. Por otro lado, el riesgo país está creciendo”, explicó.
Reservas, agro y Vaca Muerta
Uno de los elementos que diferencia el escenario actual respecto del año pasado es el nivel de reservas. Rollandi destacó que el Banco Central acumuló más de 10.000 millones de dólares y que las reservas se encuentran por encima de los 50.000 millones.
Sin embargo, la demanda de divisas continúa siendo un factor de presión. De acuerdo con sus datos, el sector agropecuario liquidó alrededor de 16.300 millones de dólares, mientras que las compras de dólares por parte de particulares se mantuvieron en niveles elevados.
“Desde diciembre del año pasado, la compra de dólares se ha sostenido arriba de los 2.000, 2.500 millones, con lo cual la gente demandó 19.000 millones en los primeros seis meses del año”, señaló.

El economista también remarcó el crecimiento de Vaca Muerta como una fuente adicional de divisas, aunque aclaró que todavía existe una diferencia importante respecto del aporte del campo. “Liquidará este año alrededor de 14.000 millones de dólares, pero el agro liquida alrededor de 35. Estamos hablando de magnitudes que son importantes en Vaca Muerta, pero el agro sigue siendo el agro”, planteó.
¿Hasta dónde puede subir el dólar?
El tipo de cambio ya superó los $1.500 y el mercado comenzó a prestar mayor atención al límite superior de la banda cambiaria. Rollandi señaló que ese techo se ubica en $1.873, aunque consideró que ese nivel no aparece como el escenario más probable en el corto plazo.
“Hoy no llegaríamos, pero el mercado está estimando 1.650 para diciembre y eso es una devaluación del 9%, a la par de la inflación esperada”, explicó.

Según su análisis, el Gobierno buscaría evitar que el dólar avance significativamente por encima de la inflación. El problema es que esa estrategia también puede profundizar el atraso cambiario y afectar la competitividad de distintos sectores.
El contexto internacional agrega otra variable. Rollandi señaló que el debilitamiento del dólar a nivel global también genera efectos sobre la economía argentina, entre ellos un mayor atractivo relativo para los turistas extranjeros.
Un segundo semestre con decisiones difíciles
De cara a los próximos meses, el economista no anticipó un salto brusco del tipo de cambio, principalmente porque el Gobierno todavía cuenta con herramientas para intervenir y administrar las presiones.
Sin embargo, consideró que el margen de maniobra se irá reduciendo y que las decisiones serán cada vez más importantes a medida que avance el calendario. “No se avizora que el tipo de cambio vaya a pegar un salto demasiado grande porque tiene herramientas para controlarlo”, sostuvo Rollandi.
Al mismo tiempo, advirtió que el escenario podría complicarse durante el próximo año, cuando el Gobierno tenga que definir con mayor claridad sus prioridades entre inflación, actividad económica, tasas, competitividad y dólar.
“Ya entrando el año que viene seguramente vamos a empezar a observar que el Gobierno va a tener que tomar decisiones más fuertes, va a tener que definir qué camino; no puede seguir caminando la cornisa mucho tiempo más”, concluyó.










