El uso de la capacidad instalada industrial en Argentina alcanzó el 59,1%, un nivel que refleja las dificultades que atraviesa el sector y la falta de una recuperación sostenida de la actividad. Para el economista Germán Rollandi, el escenario actual tampoco muestra señales claras de un repunte en los próximos meses.
La industria opera por debajo del 60%: qué espera el sector para el segundo semestre
El economista Germán Rollandi analizó el escenario productivo de Argentina, el nivel de inversiones y los factores que pueden marcar la evolución durante los próximos meses.

El especialista explicó que el indicador permite conocer qué porcentaje de los recursos disponibles de una fábrica está siendo utilizado. “La idea es que la capacidad instalada oscile entre el 60 y el 75%, de forma que cuando estamos llegando al 80% se amplíe con nuevas inversiones”, señaló.

Un nivel que no logra despegar
Rollandi sostuvo que el comportamiento de los últimos años muestra una industria prácticamente estancada. “Lo que vemos es que desde el 2023 la caída se sostiene básicamente estable”, afirmó.
Según el economista, actualmente la utilización se encuentra por debajo de los niveles de 2019 y apenas por encima de los registrados durante la pandemia. “No hay perspectiva de que esto se incremente ni que siga cayendo, pero tampoco va a haber nuevas inversiones”, explicó.
En ese sentido, consideró que la actividad atraviesa una etapa de falta de crecimiento sostenido. “La industria está hoy en una situación de estancamiento, no hay un crecimiento, ni una tendencia”, sostuvo.
Los sectores más afectados
De acuerdo con el análisis presentado, la utilización de la capacidad instalada retrocedió en buena parte de los sectores industriales. La excepción se encuentra en la refinación de petróleo, vinculada al desarrollo de Vaca Muerta.
Uno de los casos más marcados es el de la industria automotriz, que registra una caída del 18% en el uso de su capacidad. También aparecen entre los sectores afectados los productos textiles.
Rollandi vinculó parte de estas dificultades con la combinación entre la apertura comercial y el escenario cambiario. “Tengo costos argentinos, pero precios actualizados. Entonces no me cierran los números”, explicó.
El impacto sobre las unidades productivas
El economista también puso el foco en la cantidad de establecimientos industriales que dejaron de funcionar durante los últimos años. Según sus datos, en los últimos dos años y medio desaparecieron 30.600 unidades productivas, una cifra que considera especialmente significativa.
El impacto se concentra principalmente en los establecimientos más pequeños. “Los establecimientos hasta 10 empleados cerraron alrededor de 28.600 unidades”, detalló.

Rollandi explicó que las pymes tienen mayores dificultades para afrontar inversiones, aumentos de costos y la necesidad de mejorar su productividad. “Si hablás de remar las pymes, las tienen todo en contra”, sostuvo.
También señaló que cerraron 68 establecimientos con más de 500 empleados, una situación que, según indicó, comenzó a observarse con mayor claridad durante este año.
Menos empleo y una demanda que no repunta
La reducción de establecimientos también tiene su correlato en el empleo registrado industrial, que continúa descendiendo. Para Rollandi, la evolución actual incluso muestra una tendencia más pronunciada que la registrada entre 2018 y 2019.
El economista explicó que la industria atraviesa períodos de caída seguidos por recuperaciones puntuales, vinculadas principalmente a la reposición de stocks. “Pasan tres o cuatro meses de caída de la industria y después un mes se reactiva, produce y después vuelve a caer”, describió.

En su análisis, el principal problema es la ausencia de una demanda sostenida que permita consolidar una recuperación.
Qué puede pasar durante el segundo semestre
De cara a los próximos meses, Rollandi no anticipó un cambio significativo en el escenario. “No hay perspectivas de que esto vaya a cambiar demasiado en los próximos meses”, afirmó.
El especialista planteó además que existe una tensión entre las políticas destinadas a reducir la inflación y la necesidad de impulsar el consumo y la actividad económica. Según explicó, una política más contractiva puede contribuir a reducir los precios, pero también limita la demanda.
En materia de inversiones, señaló que el nivel se encuentra entre un 12% y un 13% por debajo al comparar 2023 con 2026. También mencionó el impacto del RIGI, aunque consideró que los proyectos están concentrados principalmente en petróleo, energía y minería.
“Es muy importante porque está concentrado en muy pocos sectores, petróleo, energía eléctrica y minería, pero tampoco es un volumen que vaya a revolucionar la economía argentina”, sostuvo.
Por último, Rollandi consideró que el contexto electoral también influye sobre las decisiones empresariales. “Todas las decisiones empiezan también a posponerse hasta tanto uno no tenga más claro el resultado electoral y eso también le hace mal a la economía”, concluyó.










