El Gobierno nacional avanzó con la reglamentación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) que comenzará a implementarse desde el 1 de noviembre. La medida forma parte de la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo y busca otorgar mayor previsibilidad a las empresas, especialmente a las pymes, aunque también abre interrogantes sobre el impacto en los trabajadores y el sistema previsional.
El nuevo sistema de indemnizaciones por despido, bajo la lupa de un economista santafesino
El economista Germán Rollandi explicó los alcances del nuevo esquema impulsado por el Gobierno, sus efectos en empresas y trabajadores, y el rol del fondo que comenzará a implementarse en noviembre.

El economista Germán Rollandi explicó el alcance del esquema y sostuvo que el sistema tiene antecedentes en otros sectores, aunque con diferencias importantes. “Ya teníamos un antecedente que es el del sector de la construcción. El sector de la construcción tiene un sistema que se llama fondo de cese laboral, que no es lo mismo que el FAL”, aclaró.

Cómo funcionará el FAL
El nuevo fondo se financiará con una parte de los aportes patronales. Según detalló Rollandi, las grandes empresas aportarán un 1%, mientras que las pymes destinarán un 2.5% de sus contribuciones patronales.
El economista aclaró que este mecanismo no implicará un costo adicional para el empleador, sino una redistribución de fondos que actualmente se destinan a otros conceptos previsionales. “Para el empleador, la carga indemnizatoria no aumenta, sino que es la misma carga que hasta ahora tenía por tener un trabajador adicional”, afirmó.
Sin embargo, señaló una consecuencia relevante para las cuentas públicas. “El gobierno resigna recursos que van al sistema previsional porque esto iba a financiar las jubilaciones. Ahí tenemos que ver cómo reacciona para cubrir ese bache”, advirtió.
El dinero será administrado por bancos o sociedades de bolsa y tendrá como destino exclusivo el pago de indemnizaciones u otros acuerdos laborales, como fallecimientos. Además, solo podrá invertirse en activos argentinos. “No pensemos en Google o Meta, solamente en títulos públicos nacionales, provinciales o municipales, todos activos nacionales”, precisó.
Qué cambia para trabajadores y empresas
El sistema funcionará como un respaldo económico en caso de despido sin causa. Cuando un trabajador sea desvinculado, el empleador notificará al administrador del fondo, que verificará los datos laborales y deberá transferir la indemnización en un plazo de cinco días hábiles.

“El administrador va a chequear con un sistema integrado verificando que el trabajador haya trabajado en esa empresa y en cinco días hábiles le tiene que transferir la indemnización”, explicó Rollandi.
No obstante, remarcó que existen limitaciones importantes. El esquema solo alcanzará a trabajadores registrados formalmente. También advirtió sobre los casos de registración deficiente, es decir, cuando una parte del salario se paga fuera del recibo. “Si a mí me pagan la mitad en blanco y la mitad en negro, la indemnización va a ser sobre la parte en blanco”, sostuvo.
Otro aspecto clave será la antigüedad. El fondo tendrá seis meses de carencia desde su implementación, por lo que recién podría utilizarse a partir de mayo de 2027 y solo para trabajadores con al menos un año de antigüedad.
Además, si el dinero acumulado no alcanza para cubrir la indemnización, la responsabilidad seguirá siendo del empleador. “La responsabilidad del empleador no desaparece. Si el fondo no alcanza, el empleador es responsable de cubrir la diferencia”, enfatizó.
Diferencias con la construcción
Uno de los puntos que más destacó Rollandi es que el dinero acumulado en el FAL no pertenecerá al trabajador, sino al empleador. “En el fondo de cese de la construcción, la plata va a una cuenta a nombre del trabajador. Acá el fondo está a nombre del empleador. Ningún trabajador tiene ninguna parte de ese fondo”, explicó.

Eso significa que si una empresa cierra, paga las indemnizaciones y sobra dinero, ese excedente vuelve al empresario. Además, si el empleador alcanza un fondo suficiente para cubrir eventuales despidos, podría dejar de aportar.
Para el economista, esta característica vuelve al sistema especialmente favorable para las empresas. “Vemos que es muy beneficioso para el empresario, no tan beneficioso para el trabajador”, consideró.
Otros cambios de la reforma laboral
La reglamentación también introdujo modificaciones en convenios colectivos y regularización laboral. Uno de los cambios más relevantes es el fin de la ultraactividad, un mecanismo que permitía que un convenio colectivo siguiera vigente automáticamente hasta alcanzar uno nuevo.

"El gobierno reglamentó que no hay más ultraactividad. La Secretaría de Trabajo tiene 30 días para empezar a llamar a los gremios y a las cámaras empresarias para renegociar”, explicó. A eso se suma un programa para regularizar trabajadores mal registrados o sin aportes previsionales completos, con facilidades de pago y beneficios para empleadores.
Según Rollandi, el Ejecutivo también apunta al impacto financiero que tendrá el FAL sobre el mercado de capitales. “Los analistas estiman entre 3.000 y 5.000 millones de dólares anuales que va a generar este fondo”, aseguró.
El economista consideró que la medida puede ayudar a simplificar problemas para pequeñas empresas, aunque no resuelve el debate de fondo sobre el empleo y la reinserción laboral. “Creo que es un avance, pero tampoco es la solución permanente”, concluyó.










