En julio, la caída de la demanda interna siguió siendo el principal problema de las pymes industriales. La mitad registró menores ventas en el mercado local y el 42,9% redujo su producción, frente al 20,9% que la aumentó. Según el Informe de Indicadores Industriales y Expectativas del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina, estos datos prolongan el estancamiento iniciado en julio de 2025: pese a las oscilaciones, la actividad aún no recuperó los niveles de años anteriores.
La mitad de las empresas industriales registraron caídas de ventas en julio
Según el Informe de Indicadores Industriales y Expectativas de la UIA, la caída de la demanda interna es la principal causa del deterioro de la actividad. Además, casi el doble de empresas prevé reducir personal frente a las que planean incorporar trabajadores.

El impacto fue mayor entre las micro y pequeñas empresas: el 54,8% informó caídas en las ventas y el 47,8%, en la producción. A este escenario se sumó una presión creciente de los costos, en especial los laborales y energéticos, mencionados por el 42,8% y el 17,9% de las firmas, respectivamente. El relevamiento reunió las expectativas de 600 empresas de todo el país.

El Monitor de Desempeño Industrial (MDI), índice de la UIA que anticipa la evolución de la actividad sectorial, se ubicó en 40,4 puntos. Esto implicó una baja de 3,1 puntos porcentuales respecto del relevamiento anterior y de 4,7 puntos frente a julio de 2025. Los sectores con peor desempeño fueron confecciones, cuero y calzado; textiles; y minerales no metálicos.
En este contexto, también empeoraron las expectativas empresariales. Creció la proporción de firmas que percibieron un deterioro frente al año anterior, tanto en su propia empresa (58,4%) como en su sector (71,2%). Además, aunque en 2025 el 53,1% había previsto una mejora del país para 2026, este año solo el 16,7% afirmó estar mejor y el 65%, peor.

El mejor desempeño relativo de las exportaciones amortiguó parcialmente el impacto de la caída de las ventas en el mercado interno. Entre las empresas exportadoras, el 27,7% informó una merma y el 14,6%, un aumento, lo que dio como resultado un indicador de difusión de -13,1 puntos porcentuales, mejor que en los dos relevamientos anteriores.
El deterioro de la actividad afectó tanto el empleo como la situación financiera de las empresas. La proporción de firmas que redujo personal se mantuvo estable en el 21,2%. Para afrontar la caída, muchas recurrieron a alternativas al despido, como la reducción de turnos —aplicada por el 18,7%—, las suspensiones o el adelanto de vacaciones. Para el próximo año, el 16,9% prevé incorporar trabajadores y el 27,5%, reducir su dotación.

Las dificultades financieras también se intensificaron. El 47,6% de las empresas tuvo problemas para afrontar al menos uno de sus pagos habituales —salarios, proveedores, compromisos financieros, servicios públicos o impuestos— y el 9,2% no pudo atenderlos todos simultáneamente, más del doble del promedio histórico del 4%. Los mayores inconvenientes se concentraron en impuestos (34,6%) y proveedores (33,3%). Entre las firmas afectadas, el 56,2% recurrió a financiamiento de corto plazo o aumentó su endeudamiento, y el 53,2% afrontó mayores intereses y costos financieros.
Por último, el relevamiento consultó sobre la competencia desleal: seis de cada diez empresas afirmaron que su impacto en la actividad es alto o muy alto, cinco puntos porcentuales más que el año pasado. Entre las firmas afectadas, el 48,4% señaló que esta situación redujo sus ventas. El mismo porcentaje indicó que los productos de origen externo se comercializan a precios artificialmente bajos, lo que presiona los valores locales por debajo de los costos de producción.








