"Un docente que inspira es aquel que es cercano y que los moviliza y los interpela, porque los quiere". La frase pertenece a María Noelia Gómez, aunque casi nadie la llama así. Para sus estudiantes de la Escuela Técnica N° 8122 “Nuestra Señora de Lourdes”, en la ciudad de Santa Fe, ella es "Chiqui". Y acaso en ese apodo afectuoso esté parte de la explicación de por qué se convirtió en una de las 24 semifinalistas nacionales del premio "Docentes que Inspiran".
Entre más de 2.500 postulaciones, una docente santafesina fue seleccionada por su trabajo
María Noelia Gómez quedó entre los 24 semifinalistas nacionales de Docentes que Inspiran. Su propuesta busca que los estudiantes se animen a hablar, pensar, equivocarse y descubrir todo lo que son capaces de hacer.

En la nómina está la docente santafesina, que enseña Producción y Realización Comunicacional en el nivel secundario. También aparece otra representante de la provincia: María José Lanza, maestra rural de Los Nogales (departamento Caseros).
La iniciativa de Clarín y Zurich -que distingue a educadores que transforman la vida de sus alumnos dentro y fuera del aula- tuvo este año más de 2.500 postulaciones de todo el país. “Completé el formulario sin muchas expectativas. La noticia llegó hace una semana y recién ahí empecé a dimensionar su importancia", contó la profesora, de 43 años, en diálogo con El Litoral.
El reconocimiento destaca experiencias educativas con impacto en las comunidades. Un comité integrado por miembros de la Fundación Varkey estuvo a cargo de la selección de los semifinalistas, que representan a 12 provincias argentinas y desarrollan su tarea en contextos urbanos y rurales, desde el nivel inicial hasta la educación secundaria.
La historia que presentó Noelia está ligada a una experiencia educativa singular. La escuela donde trabaja es una de las 6 instituciones santafesinas que cuentan con la Tecnicatura en Diseño y Comunicación Multimedial, una orientación que, según explicó, es única en el país.

Hacia la voz propia
En 6to año sus estudiantes producen integralmente un programa de radio semanal que sale al aire por FM Radio Taller 105.3 y también se transmite por streaming. Pero el trabajo comienza mucho antes. “Desde 3er año hacen prácticas radiales, radioteatros, lectura expresiva, doblajes. Cuando llegan a 6to ya se hacen cargo de la producción integral de un programa. Manejan la operación técnica, la transmisión, la producción periodística, la locución y la difusión", relató.
Además de enseñar técnicas de comunicación, Noelia busca que los adolescentes descubran sus capacidades. “Tenemos el objetivo de despertar potencialidades. Ponerlos en situaciones que tal vez la vida no les va a presentar y permitirnos jugar, equivocarnos y aprender; eso es lo que siempre les decimos", explicó.
La radio se convierte así en una herramienta para trabajar las emociones y la escucha. “Que logren encontrar su voz propia, no la que otros les dicen que tienen. Que puedan contar sus miedos y sus sueños en una adolescencia que muchas veces quiere pasar desapercibida. Empezar a empoderar sus voces, visibilizarlos, es el desafío”, sostuvo.
La importancia del vínculo
En tiempos en que la educación suele debatirse entre pantallas, inteligencia artificial y nuevas tecnologías, la docente -que es licenciada en Comunicación Social, egresada de la UCSF- insiste en algo mucho más simple. “Sin vínculo docente-estudiantes no hay aprendizaje posible", afirmó.

Y agregó: "Si no existe este ida y vuelta horizontal, donde ellos entienden que también tienen mucho para enseñarme a mí, es muy difícil inspirar".
Para la docente, el valor de su proyecto no radica en los recursos ni en la complejidad técnica. "Me sorprendió que seleccionaran mi propuesta porque es un proyecto muy simple. A veces en lo simple está lo novedoso. Hoy con un celular podés hacer radio pero lo que sí o sí se necesita es el vínculo humano. No es la herramienta, es la actitud de la persona que propone el proyecto", reflexionó.
Esa filosofía también se traslada a las evaluaciones. En sus clases, los alumnos participan activamente de la calificación de sus trabajos, ejercitando la autocrítica y la reflexión. "Más allá del número que se pone el alumno, sus compañeros y yo -sea 3, 6 u 8-, la pregunta que siempre los atraviesa es: ¿puedo hacerlo mejor?", explicó.
Entre sus alumnos, hay dos (Victoria D'Angelo y Delfina Milesi) que actualmente están realizando su pasantía en El Litoral.

La vocación como motor
Consultada sobre qué significa ser una “docente que inspira”, Noelia señaló: “Primero entendí que no se trata de inspirar para ser admirado. Inspirar es habilitar posibilidades, generar espacios donde los chicos puedan desafiarse, equivocarse y levantarse. Es parte de la vida", señaló.
Y volvió sobre la frase que resume su mirada pedagógica: "Un docente que inspira es aquel que es cercano y que los moviliza y los interpela, porque los quiere".
Para Gómez, la docencia sigue siendo una profesión profundamente atravesada por la vocación. "Necesitamos un sueldo, claro que sí. Pero sin vocación es muy difícil. Tengo delante de mí 25 ó 30 chicos y lo que diga o deje de decir puede impactar en ellos para toda la vida", afirmó.
Después de más de dos décadas en las aulas, asegura que sigue encontrando allí su mayor recompensa. "Prioricé estar donde soy feliz. Y esa es la máxima recompensa para mí", concluyó.









