Hay proyectos que terminan cuando llega la fecha prevista. Y hay otros que, aun cuando cierran una etapa, dejan algo plantado para continuar creciendo. Ese fue el sentido que la Escuela de Artes Visuales Prof. Juan Mantovani (ubicado en 9 de Julio 1821) le dio a “Mantovani Florece”, una propuesta que durante tres años puso en diálogo al arte, la educación y el ambiente, e involucró a estudiantes, docentes y a toda la comunidad educativa.
Mantovani Florece: arte, educación y cuidado del ambiente cerraron un proyecto de 3 años
La Escuela de Artes Visuales Prof. Juan Mantovani cerró este viernes el proyecto trianual “Mantovani Florece”. Durante la jornada se plantaron cítricos en el patio del edificio histórico y, por la noche, un mapping transformó el portal de ingreso. La propuesta vinculó durante tres años al arte, la educación y el cuidado del ambiente.

El cierre se realizó este viernes y tuvo como protagonista al propio edificio histórico de la institución. Durante ambos turnos se plantaron árboles cítricos en el patio y, por la noche, el portal de ingreso se convirtió en una superficie para el arte audiovisual con la realización de un mapping.
La elección de plantar cítricos no fue casual. Los árboles quedaron como nuevos testigos de la historia reciente y del presente de la escuela y, al mismo tiempo, como una huella concreta del proyecto. La acción retomó uno de los ejes centrales del manifiesto Mantovani Florece: acercar el arte y la estética a las miradas sobre lo natural y al cuidado del ambiente desde los espacios más próximos y cotidianos.
Integración de espacios
“Mantovani Florece” comenzó en 2024 con el propósito de poner en el centro el cuidado ambiental y explorar sus vínculos con el arte y la educación. La propuesta buscó además integrar a los distintos niveles y espacios de formación de la institución.

En 2025, el proyecto coincidió con una fecha especial para la escuela: sus 85 años. La celebración había salido entonces a las calles de la ciudad con una caravana por el centro santafesino, atravesada por el color, la naturaleza y la expresividad colectiva de carácter performático.
Este año, la propuesta llegó a su tercera etapa con una acción que volvió al espacio cotidiano de la escuela: plantar, cuidar y dejar crecer. Así, la plantación de los cítricos adquirió un sentido que fue más allá de sumar árboles al patio de la escuela. La iniciativa buscó incorporar otros tiempos, otros modos de observar y otras formas de vincularse con el espacio que se habita.
Un cierre que dejó semillas
El proyecto fue concebido como una propuesta trianual que involucró a la comunidad educativa a través de las distintas cátedras y talleres artísticos. Su punto de partida fue una convicción: el cuidado del ambiente puede ser pensado como un derecho y, al mismo tiempo, como una responsabilidad colectiva que compromete las formas de enseñar, crear, mirar y habitar el mundo. Desde esa perspectiva, arte y educación aparecen como herramientas capaces de producir sensibilidad, pensamiento crítico y nuevas formas de relación con aquello que nos rodea.

La metáfora que eligió la institución para nombrar este proceso no es casual. Florecer implica crecer, pero también hacerlo en relación con un territorio, con otros seres y con determinadas condiciones de posibilidad. Una flor no existe de manera aislada: necesita tierra, agua, luz, cuidados y tiempo. De algún modo, esa imagen permitió pensar también a la escuela como un organismo vivo, capaz de aprender, transformarse y producir nuevas formas de encuentro.
Una historia ligada al arte y la educación
La Escuela Mantovani fue fundada en 1940 por el pedagogo argentino Juan Mantovani, cuyo nombre lleva la institución. Desde sus orígenes, articuló educación y cultura y construyó una identidad estrechamente vinculada con la formación artística.
Actualmente cuenta con dos niveles educativos. El nivel secundario ofrece una formación especializada en artes visuales y audiovisuales, mientras que el nivel superior brinda las carreras de Tecnicatura y Profesorado en Artes Visuales. A esta estructura se suma, en consonancia con su mandato fundacional y su vínculo con la comunidad, una oferta de cursos y talleres abiertos a diferentes públicos.

Entre ellos se destaca el Taller de Expresión Creadora (TEC), destinado a niñas, niños y adolescentes de entre 6 y 18 años, además de propuestas de dibujo, torno, cerámica y otros talleres que se definen anualmente.
A lo largo de su trayectoria, la institución también fue espacio de formación para numerosos referentes del campo artístico y cultural santafesino y nacional. Esa tradición permite comprender que la relación entre producción artística, formación y participación cultural no constituye una novedad para la Mantovani: forma parte de una identidad construida durante décadas.









