"Aguafuertes de cine", libro editado por el Programa Cine Debate y Escritura (PCDE) de la Facultad de Psicología de la UNR, no intenta cerrar debates, sino que (como los buenos libros) apuesta a abrirlos y, sobre todo, a dejarlos resonando a partir de salirse de la zona de confort.
Un libro que es un "cross" cinéfilo a la mandíbula
La publicación, nacida en la Facultad de Psicología de la UNR, aborda temas como discapacidad, duelo, rutina y deseo a partir de películas contemporáneas y clásicos del cine mundial.

El título invoca (creemos, deliberadamente) a Roberto Arlt. Las aguafuertes eran esas crónicas corrosivas, urgentes, escritas al filo de la actualidad por el autor de "El juguete rabioso", un agudo observador. Eran, siguiendo la propia línea del autor fallecido en 1942, como un "cross" en la mandíbula.
Acá la propuesta es parecida, aunque el objeto cambia. En lugar del conventillo y los barrios porteños, se trata ahora de la sala de cine. En lugar del lunfardo del suburbio, el lenguaje deriva de la psicología, la sociología y los estudios culturales.

El resultado es una compilación heterogénea y polifónica que reúne a quince autores (entre docentes, investigadores y estudiantes) bajo la coordinación de Mariela Ragone, con diseño de portada e imágenes de Maia Ferro.
Un programa que se convirtió en libro
El PCDE nació como un taller de cine, debate y escritura en un aula de la Facultad de Psicología. Mariela Ragone recuerda ese comienzo en el prefacio. "Aquella tarde, la luz de un cañón proyector iluminó, por primera vez, la pantalla de la Sala Audiovisual". De ese instante a este volumen pasaron varios años de trabajo colectivo.
Lo que emergió de ese taller fue, con el tiempo, un programa de extensión e investigación que cruzó los muros de la facultad para conectar con el Movimiento de Unidad de Ciegos y Ambliopes de Rosario (MUCAR), la Escuela Provincial de Cine y Televisión (EPCTV), institutos de formación docente de Pergamino y departamentos de sociología del exterior.

Cine, psicoanálisis y duelo
Varios de los textos trabajan la relación cine y duelo. Benjamín Campos Acencio articula la noción freudiana de trabajo de duelo cruzando "Drive my car" y "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", demostrando lo ineludible del tiempo de la elaboración psíquica frente a los intentos tecnológicos de suprimir radicalmente el dolor.
Por su parte, Agustín Bernal expande este eje a través de los apuntes de un taller donde indaga el sufrimiento y la pérdida en obras como "El decálogo" y "Blue" de Krzysztof Kieslowski, "Bajo la arena" de François Ozon, y "Las flores del cerezo" de Doris Dörrie; sumando además, en un apartado posterior, un análisis sobre la rutina, la presencia y la esperanza en "Perfect Days" de Wim Wenders.
En este mismo bloque de texturas temporales, el libro regala una preciosa aproximación al cineasta Andrei Tarkovski como un "materialista poético" enfocado en la duración de las cosas y la herrumbre del tiempo.

Natalia Pérez, por su lado, trabaja sobre el film húngaro "On body and soul". Su texto arranca con una cita de Natalia Ortiz Maldonado que funciona como llave. "Los textos y los cuerpos comparten esa zona oscura, inapropiable".
A partir de allí, reflexiona sobre el valor de la educación somática para registrar la corporalidad, dar lugar al malestar y abrir posibilidades creativas lejos de las lógicas algorítmicas.
¿Quién puede ver cine?
El eje más político del libro es la investigación sobre capacitismo, inclusión y accesibilidad en el cine.
Gabriela Fernández introduce una fuerte crítica anticapacitista en las representaciones fílmicas, desarmando los sesgos medicalizados y denunciando el uso del tokenismo (la falsa apariencia de diversidad) en productos comerciales como Inseparables o la serie Una abogada extraordinaria.

Viviana Oehlenschläger profundiza este argumento a partir de la hipoacusia y la complejidad psíquica compartida con el documental 8 cuentos sobre mi hipoacusia de Charo Mato. La pregunta que se plantea es directa: "¿Cómo escucha quien no escucha?".
La pregunta desmonta la lógica de la norma. La falta de subtítulos descriptivos o de audiodescripción en una proyección universitaria no es un detalle menor, sino una forma de exclusión sistémica que hay que transformar.
Sandra Caponi traslada este análisis conceptual a la literatura en su artículo sobre La vegetariana, la célebre obra de Han Kang (ganadora del Premio Nobel en 2024).
Examinando la figura de Yeonghye desde la categoría de "injusticia epistémica" de Miranda Fricker, Caponi desentraña cómo opera la desautorización testimonial y los estereotipos de género en los procesos de internación, diagnóstico y patologización de las mujeres dentro del sistema psiquiátrico.

Literatura, cine y accesibilidad
Una de las secciones más originales del volumen es el resumen ejecutivo elaborado por el propio PCDE dedicado a "La vegetariana" como caso de estudio transversal. El equipo rastrea el recorrido de la novela desde su soporte textual hasta su adaptación cinematográfica, deteniéndose en los problemas de traducción interlingüística y el acceso a los formatos para personas con discapacidad.
Es un ejercicio ético y político que trasciende el análisis fílmico convencional. Se pregunta quién traduce, para quién, bajo qué condiciones de acceso, y qué se pierde o se gana en cada pasaje entre soportes.
La dimensión de los encuentros
Entre los textos más breves y personales del volumen, las reflexiones finales funcionan como un sensible contrapeso de la densidad teórica de otros capítulos. Sonia Scarabelli escribe hermosamente sobre la lectura como una forma de la amistad. Por su parte, Elisa Rossetti se pregunta en sus páginas por qué es importante saber barrer.
Son textos que nos recuerdan que el PCDE, antes que cualquier otra cosa, es un espacio de encuentro en torno a la mesa de una biblioteca, de socialización del pensamiento y de construcción colectiva de sentido.








