Para millones de espectadores, Anthony Hopkins será siempre el inolvidable Hannibal Lecter de “El silencio de los inocentes”, el atribulado protagonista de “El padre” o Benedicto XVI en “Los dos Papas”, entre tantos personajes inolvidables. Sin embargo, antes de alcanzar el reconocimiento mundial como actor, su mayor pasión era la música.
Anthony Hopkins lanza "Life is a Dream", el proyecto que lo devuelve a sus raíces
A los 88 años, el actor británico ganador de dos premios Oscar suma un nuevo capítulo a su trayectoria artística con su primer álbum para Decca Classics. Dirigido por Gustavo Dudamel e interpretado por la Philharmonia Orchestra junto a destacados solistas, el disco reúne obras escritas durante más de seis décadas y revela una faceta creativa previa a la gloria en el cine.

Esa vocación encuentra ahora su expresión más completa con “Life is a Dream”, álbum que será publicado el 21 de agosto por Decca Classics y que marca el debut discográfico del intérprete galés como compositor. El trabajo reúne obras escritas a lo largo de más de sesenta años y refleja distintos momentos de su vida, desde la infancia hasta la madurez.
“La música fue mi primer deseo, mi primera vocación”, aseguró Hopkins al presentar el proyecto. "He compuesto música toda mi vida. Algunas de estas piezas me han acompañado durante décadas y aún hoy vuelvo a ellas". Para el actor, firmar con el histórico sello británico representa “el mayor honor” de su carrera.

Equipo de lujo
Para dar vida a estas composiciones, Hopkins reunió a algunos de los nombres más prestigiosos de la música clásica actual. Las obras fueron registradas en el Alexandra Palace de Londres por la Philharmonia Orchestra bajo la dirección del maestro Gustavo Dudamel (el gran exponente surgido del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, una de las joyas culturales de dicho país).
El álbum cuenta además con la participación de los solistas Gregorio Nieto en violoncello y el pianista argentino-venezolano Sergio Tiempo (uno de los destacados miembros de la familia más pianística del mundo: hijo de Lyl Tiempo, medio hermano de Karin Lechner y nieto de Antonio de Raco y Elizabeth Westerkamp), además del Bach Choir y los Niños Coristas de la Catedral de Winchester en algunas de las piezas.
Hopkins destacó especialmente la labor de Dudamel, a quien agradeció por transformar cada partitura “con un significado profundo e imborrable”, mientras que el director describió al actor como “uno de esos artistas excepcionales cuya voz creativa trasciende cualquier medio”.
Según Dudamel, la misma profundidad emocional que caracteriza las interpretaciones cinematográficas de Hopkins también está presente en su música, concebida "con el corazón de un narrador y el instinto de un poeta".

Un viaje hacia la infancia
El primer adelanto del disco es “Bracken Road”, segundo movimiento de su Suite para piano y orquesta, inspirada en los recuerdos de infancia del actor en Margam, al sur de Gales.
La obra fue compuesta en 1963, cuando Hopkins era un joven actor del Liverpool Playhouse y aprovechaba los momentos previos a los ensayos para improvisar al piano. Décadas después, esa melodía se convirtió en la carta de presentación de un álbum profundamente autobiográfico.
Las composiciones recorren paisajes, emociones y personas que marcaron su vida. Entre ellas aparece “My Fatherland”, dedicada a sus raíces galesas y concebida como un homenaje a sus orígenes humildes en Port Talbot y a la memoria de su padre, panadero de profesión.
Otras piezas evocan visitas a su abuelo, los paisajes de Gales, las películas que despertaron su imaginación cuando era niño y los vínculos familiares más cercanos, convirtiendo al álbum en una especie de autobiografía contada a través de la música.
Una pasión siempre presente
Aunque “Life is a Dream” supone su primer gran lanzamiento como compositor para Decca Classics, la relación de Hopkins con la música comenzó mucho antes de su consagración en el cine.
Aprendió a tocar el piano a los cuatro años y, siendo adolescente, ya escribía música para producciones teatrales locales. Más adelante compuso la banda sonora de “August” (1996), película que también dirigió, y en 2014 publicó un trabajo con obras propias interpretadas por la Orquesta Sinfónica de Birmingham.
Incluso una de sus composiciones más conocidas, el vals “And the Waltz Goes On”, alcanzó difusión internacional gracias a André Rieu, quien la estrenó en Viena en 2011.
Una carrera que se ramifica
Nacido en Port Talbot, Gales, el 31 de diciembre de 1937, Anthony Hopkins construyó una de las carreras más brillantes de la historia del cine. Ganador de dos premios Oscar por “El silencio de los inocentes” y “El padre”, además de múltiples BAFTA, Emmy y un Globo de Oro honorífico, el actor ha interpretado personajes inolvidables durante más de seis décadas.
Con “Life is a Dream”, Hopkins demuestra que su creatividad nunca estuvo limitada a la actuación. El álbum revela una faceta íntima y personal, nacida mucho antes de que Hollywood lo convirtiera en una estrella, y confirma que, incluso a los 88 años, todavía encuentra nuevas formas de expresar las historias que lo acompañaron durante toda una vida.








