MAJ: el jazz rosarino se organiza para profesionalizar su futuro
La flamante Asociación Civil Músicos Asociados del Jazz inicia su plan 2026-2027 con formación, jams y gestión cultural para posicionar a Rosario en el mapa internacional del género.
“La jam es improvisación, y la improvisación es el espíritu del jazz”, repiten desde la asociación, como una declaración de principios que conecta tradición y futuro. Foto: Gentileza Giuliano Di María
El jazz en Rosario decidió dejar de depender del azar, o al menos eso sostienen algunos de sus hacedores. Con espíritu colectivo y una mirada profesional, nació y se consolidó MAJ (Músicos Asociados del Jazz), una asociación civil impulsada mayoritariamente por nuevas generaciones de artistas que, junto a referentes históricos y docentes del género, buscan construir un circuito sólido, autogestionado y duradero para la escena local.
Formalizada legalmente a fines de 2025, la entidad ya puso en marcha su plan de trabajo para el período 2026-2027, con una meta ambiciosa pero clara: que Rosario tenga un espacio de jazz estable y calificado, a la altura de los grandes clubes del mundo, donde la jam session -corazón de la improvisación- sea protegida como núcleo vital del género.
La comisión directiva está presidida por el guitarrista mendocino (con varios años de residencia en Rosario) Marcos Huertas, mientras que las cantantes Nieves Rosell y Cecilia Tagliarini fungen como secretaria y tesorera, respectivamente. Los vocales son respetados instrumentistas: Samuel Iwanczuk (trompeta), Camilo Salvatierra (clarinete, saxos, flauta), Daniel Kalbermatten (guitarra), Emiliano Silvetti (piano, teclados), Natanael Lencina clarinete, saxos, flauta), y Bauti Pinco (guitarra, saxo alto).
“Que los espacios no dependan del azar, sino de la gestión colectiva” se convirtió en una consigna ante el cierre o la transformación de varios espacios culturales. Foto: Gentileza Giuliano Di María
De las jams a la estructura formal
La semilla de MAJ se plantó a mediados de 2023, en las jam sessions que florecían en bares de Pichincha y en espacios que ya son parte de la memoria afectiva del jazz local, como Bar Olimpo y La Chamuyera. Aquellos lugares funcionaron como verdaderos semilleros de músicos, combinando el legado de figuras históricas vinculadas al recordado Festival Santiago Grande Castelli con una nueva camada de instrumentistas cada vez más formados técnica y teóricamente.
Pero el cierre o la transformación de varios espacios culturales -sumado a la falta de apoyo sostenido- interrumpió procesos de crecimiento. Frente a ese panorama, los músicos decidieron organizarse. “Que los espacios no dependan del azar, sino de la gestión colectiva” se convirtió en una consigna.
Así, lo que comenzó como una red de afinidad estética y colaboración artística derivó en una asociación civil con comisión directiva, capaz de planificar, gestionar recursos y sostener proyectos a largo plazo.
Un puente entre generaciones
MAJ no se define solo como un movimiento juvenil. Su fortaleza está en el cruce generacional: jóvenes intérpretes conviven con músicos de trayectoria nacional e internacional, docentes con décadas de experiencia y referentes históricos de la ciudad.
Esa mezcla alimenta una escena que ya es más grande que los espacios que la contienen. Por eso, uno de los grandes objetivos es gestionar -total o parcialmente- un club de jazz propio o compartido, que garantice continuidad laboral y artística para los músicos locales.
“La jam es improvisación, y la improvisación es el espíritu del jazz”, repiten desde la asociación, como una declaración de principios que conecta tradición y futuro.
“Hay otra cabeza acá. Son la nueva generación del jazz. Todos pibes que se tocan todo. ¡El viernes pasado inauguramos entre nosotros nomás con una reunión donde hubo jam de casi ocho horas! En breve haremos presentación oficial con bandas en vivo”, cuenta Daniel Kalbermatten, músico oriundo de Santa Fe (con pasado metalero en A Punto) pero radicado en el sur provincial desde hace décadas.
Daniel Kalbermatten en la jam session de la MAJ. Foto: Gentileza Giuliano Di María
Actividades en marcha
Lejos de quedarse en lo discursivo, MAJ ya despliega una agenda concreta. La asociación organiza encuentros y jams en espacios alternativos de la ciudad, al tiempo que impulsa un programa sostenido de cursos y capacitaciones dictados por sus propios integrantes y afiliados.
Entre febrero y marzo se desarrolla la primera tanda de cursos, con cupos limitados, que abordan distintas áreas de la música: “Sonido y grabación”, a cargo de Martín Actis; “Batería e interacción en ensamble”, con Gustavo Telesmanich; “Piano para la improvisación”, dictado por Lucio De Rosa; “Voz en el jazz y la música brasileña”, con Nieves Rosell
Las capacitaciones se realizan en espacios como Club de Maltas y Casa Mona, y forman parte de un proyecto mayor: generar instancias de formación accesibles en la ciudad, evitando que músicos y estudiantes deban migrar a otros centros urbanos para perfeccionarse.
Convocatoria abierta
MAJ mantiene abierta la afiliación no solo para instrumentistas, sino también para estudiantes, aficionados, gestores culturales y espacios comerciales que busquen ofrecer música en vivo de calidad. La intención es ampliar la red y consolidar un ecosistema que sostenga tanto la creación artística como el trabajo profesional.
Con fuerte presencia en redes sociales, la asociación invita a sumarse y a acompañar un proceso que apunta a posicionar a Rosario como polo de referencia en la escena jazzística contemporánea.
El mensaje que quieren transmitir es que el jazz rosarino no espera a que aparezca el próximo escenario, sino que está construyendo el suyo.