De "Amour" a "Gran Torino": las películas que dialogan con Parque Lezama
Del intimismo de la película de Haneke a la redención crepuscular del trabajo de Clint Estwood, un repaso por una serie de obras cinematográficas sobre la vejez que dialogan con el nuevo estreno de Juan José Campanella en cines argentinos.
Brandoni y Blanco en "Parque Lezama". Foto: 100 Bares / Netflix
Vivimos en un contexto en el cual lo "viejo" se desvaloriza demasiado rápido. Muy a tono con la prevalencia de discursos superficiales, que parece un mal de esta época de cambios que son demasiado turbulentos. De modo que el estreno de "Parque Lezama" puede leerse como un acto político.
La nueva película de Juan José Campanella, director de "El secreto de sus ojos", opta por tomarse un respiro, sentarse en el banco de una plaza y escuchar. Allí, dos hombres mayores discuten, ironizan y se desafían mutuamente con la convicción de que la palabra todavía puede torcer el destino.
Basada en la adaptación local de la obra teatral "I'm Not Rappaport", "Parque Lezama" convierte un espacio típicamente porteño en un escenario universal. La vejez, lejos de ser un apéndice narrativo, ocupa el centro del cuadro.
Y, en ese punto, dialoga con una tradición o vertiente de películas sobre la vejez y la madurez que supieron abordar la soledad, el duelo, el humor y el paso del tiempo con detalle y profundidad.
La amistad y el humor
Uno de los ejes más fértiles del cine sobre la madurez es la amistad tardía. En "Parque Lezama", el intercambio verbal entre los personajes deLuis Brandoni y Eduardo Blanco es como un escudo contra el olvido.
Esa misma vitalidad atraviesa "Elsa & Fred", donde dos vecinos octogenarios se dan cuenta de que el deseo no entiende de edad jubilatoria: el amor puede comenzar cuando todo lo demás parece estar clausurado.
100 Bares / Netflix
En un tono más coral, "El exótico Hotel Marigold" analiza esa misma reinvención, pero en grupo. Un contingente de jubilados ingleses viaja a la India y hace de la incertidumbre una experiencia compartida. La vejez es una segunda oportunidad.
En ese mismo registro se inscribe "Up: Una aventura de altura". La animación de Pixar aborda el duelo con delicadeza: Carl Fredricksen, viudo y obstinado, trata de aferrarse al pasado elevando su casa hacia el cielo.
Sin embargo, el viaje se convierte en una nueva etapa de vitalidad. El film muestra que la vejez puede ser también una aventura. Esa tensión también está en "Parque Lezama".
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La fragilidad
Esta vertiente de cine también filmó la vulnerabilidad. En "Amour", Michael Haneke retrata el deterioro físico de una mujer tras un ACV y el sacrificio de su marido. La vejez se muestra muy dura, pero también digna.
"El padre"con un gran trabajo de Anthony Hopkins, propone una experiencia subjetiva del Alzheimer. El espectador comparte la confusión del protagonista, atrapado en un rompecabezas. Los personajes de "Parque Lezama" también son vulnerables, pero están aferrados a una dignidad que no quieren negociar.
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Redención y enfrentamiento
La vejez también puede ser confrontación. En "Gran Torino", Clint Eastwood encarna a un veterano de la Guerra de Corea que revisa sus prejuicios al vincularse con un joven inmigrante. Hay conflicto y autocrítica.
En "Nebraska", de Alexander Payne, un anciano emprende un viaje tras creer que ganó un premio. Lo que parece un delirio es, en verdad, una búsqueda tardía de reconocimiento y reconciliación con su hijo.
David Lynch, por su parte, filmó en "Una historia verdadera" la travesía de un hombre mayor que cruza varios estados en una máquina de cortar pasto para reencontrarse con su hermano.
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Incluso el propio Campanella había ido a ese territorio en "El hijo de la novia", donde la madurez del padre (Héctor Alterio) era una enseñanza para el eterno adolescente personaje de Ricardo Darín. En "Parque Lezama", los mayores asumen el centro del relato sin intermediarios.
Fantasía y deseo
El cine comercial también jugó con la idea de una segunda juventud. "Cocoon" imaginó cómo unos ancianos recuperan energía gracias a un fenómeno extraterrestre. La película muestra un anhelo, el de vivir para siempre.
Pero lo interesante es que muchas de las mejores películas sobre la vejez no necesitan milagros ni ciencia ficción. Les alcanza con una conversación o un viaje para demostrar que el tiempo no anula la experiencia.
Historias necesarias
El estreno de "Parque Lezama" es toda una declaración cultural. En una industria que suele invisibilizar a los adultos mayores, la película reafirma que la vejez es materia narrativa de primer orden.