Si fuera posible subirse al Delorean del Doc Brown y configurar el tablero para viajar a Estados Unidos en 1976, el tripulante sentiría el viento de cambio que soplaba en el cine. Había una generación de directores que, deliberadamente, actualizaba temas y formas. Se daban cuenta que tenían que hablarle a un público curtido por la Guerra de Vietnam y el Watergate.
A 50 años de su estreno, "Carrie" sigue acechando con rabia
El personaje fue concebido por Stephen King en 1974 y llevado al cine por Brian De Palma en 1976. Llegó a las salas en noviembre de ese año. Y hace un mes volvió a la pantalla en una serie dirigida por Mike Flanagan. El acoso, la exclusión y la violencia siguen estando en el centro de su trágica historia.

Al mismo tiempo, ese imaginario viajero del tiempo podría intuir sin demasiado trabajo que el género del terror también vivía un momento muy particular. No había pasado mucho tiempo desde el estreno en los cines de "El exorcista" y "Tiburón", películas que ponían de manifiesto que, para asustar, los monstruos de antaño empezaban a ser ineficaces.

En ese contexto, uno de esos treintañeros ansiosos por hacer algo diferente, encontró inspiración en una novela que se había publicado un par de años antes y que había obtenido amplia repercusión. El joven era Brian De Palma, el título del libro era "Carrie" y el autor Stephen King. La película homónima que nació de ese cruce cumple este martes 50 años desde su estreno, el 3 de noviembre de 1976.
Del bullying a la locura
La sinopsis es muy conocida, podría decirse que está internalizada en la cultura popular. Carrie White es una adolescente introvertida que vive con su madre, una fanática religiosa con delirios místicos. Es objeto de burlas constantes en la escuela y esa tensión lleva a la joven a descubrir que tiene poderes telequinéticos para mover objetos con su mente.
El logro de De Palma, a tono con los 70, es la mezcla. Hay terror gótico (la casa de Carrie es oscura, inquietante, llena de secretos), está lo sobrenatural en la habilidad mental de la adolescente (que, como en X Men, hace de ella un otro al que se mira casi con asco) y está también toda la vertiente de película "adolescente", con hormonas en pleno movimiento y baile de graduación.
La empatía con el público hizo de la película un éxito: costó menos de 2 millones de dólares, recaudó casi 40. Cómo derivación inesperada, llevaría a la industria a buscar en adelante temas en otras novelas terroríficas de King, como "El resplandor", "Cujo", "Christine", "Ojos de fuego", "Cementerio de animales", "Misery" y más acá en el tiempo "La niebla".

Marcó, a su vez, el estilo del director. Como indica Adrian Martin en "1001 películas que hay que ver antes de morir", fue la primera "en mostrar la predilección de De Palma por los cambios imprevistos entre la fantasía y la realidad, como ocurre al principio, que pasa de una fantasía de 'pornografía suave' de muchachas en la ducha, a la realidad de la menstruación de Carrie".
¿Por qué sigue interpelando?
Lo cierto es que el cine de terror, o por lo menos el subgénero apoyado en los adolescentes, no volvió a tener la misma forma. La influencia de "Carrie" se extendió aparece en "Prom Night" (1980), "Jóvenes brujas" (1996) y "Jennifer 's Body" (2009). En todas ellas está el acoso escolar, la exclusión, los conflictos y el paso de víctima a victimaria.
Eso explica que en 2026 el personaje siga despertando interés. El 7 de octubre pasado, Amazon Prime Video estrenó la primera adaptación televisiva de la novela, una serie de ocho episodios desarrollada por Mike Flanagan, realizador de "La maldición de Hill House". La versión tiene a Summer H. Howell en el papel protagónico y a Samantha Sloyan como Margaret White, su madre.
La producción actualiza los conflictos de la historia original y los traslada a un escenario de redes sociales y acoso digital, que complejiza lo que ya era extremo en 1976. La recepción crítica fue favorable, aunque algunos cuestionaron las modificaciones introducidas. El interés del público, sin embargo, llevó a Amazon a confirmar la segunda temporada.

Podría decirse, a la luz de esta novedad, que Carrie ya es un clásico, que sigue "viajando en el tiempo" y diciendo cosas en contextos diferentes. Cambia el ropaje, pero los miedos que Stephen King imaginó en su primera novela y que Brian De Palma convirtió en una película siguen ahí.
Quizás, si el Delorean que evocamos al comienzo de estas líneas volviera a ponerse en marcha, su próximo destino ya no sería 1976, sino el futuro. Y Carrie, con sus miedos, sus heridas y su rabia intactos, seguiría acechando allí.








