Así como el cine de terror de los 30’ dividió las aguas entre "lugosianos" y "karloffianos", es decir, entre los que preferían las películas de Bela Lugosi ("Drácula") y los que, por el contrario, preferían a Boris Karloff ("Frankenstein") por la misma época existía otra rivalidad, artística y mediática antes que personal pero gloriosa por sus partícipes: Charles Chaplin vs. Buster Keaton.
"La general", la obra maestra de Buster Keaton que llega al Cine América
Este jueves a las 22.30, por iniciativa de Cine Club Santa Fe, se proyectará el clásico de 1926, dentro del ciclo que recupera películas que en 2026 cumplen 100 años. Una persecución en tren y una historia ambientada en la guerra de Secesión dieron lugar a una de las grandes cumbres de la comedia muda.

Lo ideal sería entender este contraste como una especie de "competencia" entre dos modelos (ambos geniales) de la comedia muda cinematográfica. Chaplin se valió del icónico vagabundo para un humor basado en el gag físico, el sentimentalismo y la crítica social. Keaton hizo otra cosa, pensó su personaje a partir de la famosa "cara de piedra".
Si el personaje de Chaplin tenía reacciones emocionales, Keaton lo enfrentaba con ingenuidad y algo de desconcierto. Podría sintetizarse señalando que en las películas de Chaplin, el individuo trata de sobrevivir a un mundo que lo expulsa y humilla, mientras que Keaton suele encontrarse atrapado en situaciones físicas cada vez más absurdas en trenes, barcos, edificios y máquinas.
Podría decirse que en la conjunción entre ambos estilos emerge una idea de "rey de la comedia" de la era muda. Lo cierto es que al promediar la década de 1920, ambos lograron sus mejores obras. Chaplin estrenó "La quimera del oro" en 1925 y Keaton presentó al año siguiente "La general", también conocida como "El maquinista de la general".

La obra cumbre de Keaton se podrá ver en la noche de este jueves, a partir de las 22.30, en el Cine América, dentro del ciclo Desvelado Cinentenario, dedicado a películas que cumplen 100 años desde el momento de su estreno. El resto del mes, la programación incluye "A Page of Madness" de Teinosuke Kinugasa, "Fausto" de F. W. Murnau y "Mat" de Vsevolod Pudovkin.
La gran persecución
La película de Keaton, hoy una obra de culto, está ambientada en la Guerra Civil de Estados Unidos, en decir en la década de 1860. Keaton interpreta a Johnny Gray, un maquinista del Sur rechazado por el ejército y por su amada Anabelle, quien lo cree cobarde. Cuando soldados del Norte roban su locomotora, "La General", y secuestran a Anabelle, inicia una persecución.
La película está basada en un hecho real de 1862, cuando un comando de la Unión, con sus integrantes disfrazados de civiles, sabotearon las líneas confederadas de ferrocarril y robaron una locomotora. Con ese punto de partida, y apelando a una continuidad de gags físicos y a su particular fisonomía (su marca registrada en que nunca se ríe) Keaton cuestiona el sinsentido que supone la guerra.

Sin embargo, reducir "La general" a una comedia de persecuciones sería obviar la mayúscula proeza de Keaton que trabaja tan bien el movimiento del tren, que la propia locomotora es un personaje más, protagónico. Las vías, los puentes, las estaciones, los vagones y el paisaje son parte de la acción y le dan el ritmo a cada gag.
Así como Chaplin era genial para las coreografías inspiradas en momentos de comida, Keaton es capaz de hacer humor con el movimiento. También hay algo moderno en la manera en que Keaton se vincula con el peligro. Muchas escenas dependen de su capacidad física. Su personaje no comprende del todo la magnitud del desastre que tiene delante. Sigue avanzando y ahí aparece la tragedia, el absurdo.
Una obra adelantada
Más allá de la genialidad, hoy plenamente reconocida, la película tuvo una recepción tibia y un desempeño comercial decepcionante. En parte por el altísimo costo, aunque también influyó que el público de hace un siglo todavía sentía a flor de piel las heridas de la Guerra Civil. Keaton, en muchos aspectos adelantado a su tiempo, había fallado en el timing.
"No es el desfile de gags espléndidos, ni la forma en que derivan de la situación y los personajes en vez de estar aislados de la dramaturgia del filme lo que convierte a 'La general' en una película tan extraordinaria", señala Geoff Andrew en “100 películas que hay que ver antes de morir.
"Es genial porque resulta superlativa en todos los aspectos: humor, suspenso, reconstrucción histórica, estudio de personajes, belleza visual y precisión técnica. Hasta podría decirse que se acerca más que cualquier película, cómica o no, a la perfección absoluta", agrega.








