Cosquín Rock: la vuelta al mundo en 12 horas (y más)
Los internacionales Franz Ferdinand y The Chemical Brothers sumaron a la grilla nacional, que propuso "duelos" como Lali vs. Las Pelotas, Dillom vs. Ciro y los Persas y La Vela Puerca vs. Babasónicos. El Kuelgue, El Cuarteto de Nos, Bersuit, Eruca Sativa y Abel Pintos también fueron parte de la fiesta, entre muchos otros artistas.
Cosquín Rock - Día 1. Crédito: En Vivo Producciones
A las 14.09 de un de un mayormente nublado, pero caluroso Aeródromo de Santa María de Punilla, Microtul salió de la mano de “Vértigo” como primera banda de la jornada en el escenario Boomerang (el que está detrás del Norte y el domingo se llamará Paraguay).
Minutos después hizo lo propio Chechi De Marcos (corista de Coti Sorokin, en plan solista más cuarteto) en el Escenario Montaña, antes de que arranque el duelo entre los escenarios principales norte y sur que con sus horarios mayoritariamente coincidentes. El primer mano a mano fue entre las juveniles Kill Flora (cuarteto de chicas encabezado por las mendocinas Ana Julia Gonzalez y Lucía Szellner, y Fantasmagoria, la banda del histórico Gori (Carlos Ramiro Loncharich, ex Fun People).
“Me rompería todo el cuerpo para no lastimarte más / cuando me vuelvas a mirar”, sonó en la voz evanescente de González. En la otra punta, Gori pasaba por el blues rock de “El Sheriff” desde la guitarra acústica, y “A veces” como cuarteto a capella, sólo con palmas. “Todo se arruina cuando vos te vas” (“Lejana”) cantaron las chicas en el final, cuando quedó claro que habían ganado la pulseada.
En el Montaña surgió Ryan, “los Måneskin alternativos del Conurbano”, encabezados por el cantante Dante Citara (de gorra aeronáutica), acompañado por Catalina Banega en bajo y voz, Sebastián “Tortu” Venezia y Valentín “Mou” Moura en guitarras, y Agustín “Magic” De Cousandier en batería. “Me imagino que están para la Bersuit, pero primero van a tener que escuchar un poco de Ryan”, dijo el vocalista.
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Terrícolas cósmicos
Las visuales de “A tres días de la Tierra” anticiparon el show de Eruca Sativa en el Escenario Norte: Lula Bertoldi (de corpiño en la calurosa siesta), Brenda Martin y Gabriel Pedernera ganaron las tablas con la potencia de “Eso no es amor” y “No pises las flores”.
Brenda abrió “Volarte”, que se fue al estribillo ganchero en la voz de Lula; al mismo tiempo, La Mississippi ponía su tradición blusera en el Sur. En tiempo de chacarera, con Martín en guitarra criolla, el trío cordobés volvió en el tiempo hacia “Creo”.
“Son tiempos en que nos quieren separados: qué mejor que estar juntos, los géneros también”, dijo la cantante, e invitó a un ovacionado Abel Pintos para “Amor ausente” (aire de zamba), terminando bien arriba en un duelo vocal.
Brenda salió a pelar a la pasarela el slapping-popping mítico de “Magoo”, sobre la síncopa de Pedernera y la voz punzante de la sunchalense.
“¿Qué onda? ¿Se termina?”, tiró, antes de la combativa “No pasarán”, y la explosión funk de “Quéloquepasa” en el final, con Bertoldi sosteniendo su guitarra SZ Brava y revelando sus abdominales de deportista (el rock es salud también).
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Buenos recuerdos
En el Escenario Sorpresa una banda de niños (Falset) tocaba clásicos como “Mariposa Pontiac” (Patricio Rey) o “El viejo” (La Vela Puerca), mientras la Bersuit agitaba la Montaña con “Yo tomo”, con el primer banderazo de la tarde y Juan Subirá en remera no pijamesca. La guitarra de Juan Bruno escoltó a Daniel Suárez y Carlos Germán “Cóndor” Sbarbati en “Espíritu de esta selva” y su invocación a “Don Leopardo”. La imagen de Diego Maradona en la pantalla llamó al ritmo (curiosamente) brasileño de “Tocó y me voy”, con la voz del guitarrista Nano Campolieti en la segunda vuelta (hubo cantitos de “Diego, Diego” y “el que no salta es un inglés”).
Con remeras de Abuelas de Plaza de Mayo invitaron a acercarse a quien dude de su identidad, antes de “Vuelos”, con el pañuelo blanco de fondo: “Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”, dijo Dani (y abajo el santo mutó en “el que no salta es militar”). La coda viró a los afectos cotidianos con “Cuatro vientos” (cortina de la tira “Señores papis”, en los tiempos en que había ficción televisiva).
La banda sonora del cambio de milenio volvió con “El viejo de arriba”, y visuales de la es nena de la portada de “Hijos del culo”). El baterista Carlos Martín pasó al micrófono para “Sr. Cobranza”, el tema de Las Manos de Filippi que solo requeriría algunos cambios de nombres, sobre el bajo de Pepe Céspedes. La explosión final fue con la cuartetera “Devolvé la bolsa” y el bailecito de los cantantes.
Dos orillas
Antes del final ya se habían reactivado los extremos, de un lado con El Zar y del otro con Emi, la propuesta solista de Emiliano Brancciari de No Te Va Gustar, bajo un sol picante que se escondería pronto. El uruguayo nacido en Argentina arrancó con “Que sigas bien”, saludó y presentó “Sirenas”, empuñando la acústica de 12 cuerdas. “La canción que vienen se llama ‘Perfectos’, está dedicada a todos los que están enamorados”, prosiguió el de los hombros fornidos.
El set prosiguió con “Imposible” (“Quise hacerme fuerte / transformar la sombra en luz /y aún es imposible”) y “Rufián”. Decidió darse “un gustito”, con una canción compuesta en inglés versionada en castellano por Charly García: “Me siento mucho mejor” (la grabaron The Byrds, pero la consagró el bicolor). Anunció show de NTVG en la Plaza de la Música de Córdoba, y el compromiso para el festival el año próximo.
Ahí se fue a la power ballad “Un rato más”, y a las metáforas boxísticas de “Silencio atroz”. Anunció la última y se fue con “Korea”.
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Reina de la provocación
La ladera quedó para Marilina Bertoldi, la menor de las ciudadanas ilustres de Sunchales: salió platinada, de rulos, anteojos, maquillaje fuerte, cinta de reina de belleza y vestido de falda removible. Así pasaron “Para quien trabajas”, “Autoestima” y las espesas “La cena” y “Pucho”.
En pose de sensual teatralidad encaró “El gordo”, al borde del escenario, con sus consignas (“Cierren el orto / por favor no se critiquen con los otros”). Recibió flores y la tiara de reina, que tiró al público antes de recibir con un gesto genital “O no?”, seguida por “La casa de A”.
“Paz mundial”, dijo, quizás en su papel de “miss”, antes de entrarle a “Enterrarte” y “De caza”. Le cantaron “olé, olé olé olé, Maru Maru”; agradeció y dijo: “Nos vemos la próxima”, para cerrar con una versión de “Cosas dulces” como la tocaría Riff. La benjamina de los Bertoldi Festa hizo caras a lo Dady Brieva con una dentadura de vampiro de las que se comen, y repartió las flores blancas de su ramo en el adiós, sobre el audio de “Monstruos”.
Un paso adelante
Para ese entonces (en simultáneo con el arranque de Cruzando el Charco) Joaquín Levinton, todo de blanco, caminaba la pasarela de Turf con los Miranda! en la pantalla, en la versión de “Me hace sentir” de “Polvo de estrellas”, su reciente álbum de colaboraciones.
Ahí vino “Cuatro personalidades”, con solo del cantante en la flauta de émbolo (el único que aplauden por ese instrumento). Santiago Motorizado salió en las pantallas para “Casanova”, llevado por la guitarra de un Leandro Lopatín de sombrero de ala ancha.
Convocaron virtualmente a Mateo Sujatovich (Conociendo Rusia) en “Magia blanca”. “Qué bueno volver, y volver en Cosquín. La última vez que me fui de un escenario lo hice en una ambulancia. Espero no volverme en bodega”, reflexionó Joaquín con su humor, antes de anunciar a una Lali virtual para “Loco un poco”. La lista pasó por “Chicas malas” y “Todo por nada”, con un juego de coros invertido con el público.
Invitaron al Misty Soul Choir de Córdoba (que tendría su propio segmento en La Casita del Blues) para “Voy dejando atrás”, del disco “Renacimiento”, de 2023, y llegó el hit tribunero “Pasos al costado”. “Teniendo en cuenta que es un regreso de la muerte, lo menos que puedo pedir es un gran círculo”, dijo el carismático frontman, antes de la explosión de “Yo no me quiero casar, y Ud?”, con el clima festivo reforzado por las tradicionales pelotas publicitarias. “Aguante Cosquín, aguante Córdoba, aguante Argentina, la concha de su madre”, fue la despedida.
Amigos en la Montaña
Una banda encaró en el Escenario Sorpresa “Una nueva noche fría” de Callejeros, y en segundos tenía encima una multitud con banderas cantando a voz en cuello.
Pero ya era el turno de El Kuelgue: abrieron con “Hola, precioso”, con el Groove y la contundencia de los vientos de la actual formación ampliada con coros y percusión. Julián Kartún se puso al hombro la conversada “Díganselo”, seguida por “Barry lindo”.
“Esto es lo que hace falta, humanos unidos”, dijo el performer, antes de encarar una relectura funky de “Mil horas” de Los Abuelos de la Nada, con Emi Brancciari de invitado.
De ahí pasaron al rap lleno de matices de “Parque acuático”, a voz y guitarra, mientras conversaba con un dron. El dúo con Benja López Barrios siguió en “Carta para no llorar”.
Convocaron a Litto Nebbia al piano para “Sólo se trata de vivir”, con un aplauso cuando el patriarca cantó la segunda vuelta. Hubo un “Litto, Litto” cuando se quedó para “Peluquita”.
Anunciaron una más, “En avenidas”, antes del cierre con los vientos tirando coreografías, tripulados en el ensamble desde el teclado de Santiago Martínez, antes de que Kartún se ponga en la piel de un predicador para “Show me your monkey”, que incluyó un meddley de “La rubia tarada” de Sumo.
Entrevero
La grilla cruzó a Dillom con Ciro y los Persas, en la vuelta tras el reencuentro piojoso de su líder. Con guitarra y de sombrero y corbata, Dylan León Massa desató la furia nü metal de su banda actual, con el cordobés Giuliano “Gringo” Tomatis en la guitarra, como en “(Irreversible)”, “Coyote” y “Piso 13”, bajando en “Mick Jagger”. “Estoy enamorado de todos ustedes”, tiró antes del clásico “Pelotuda” (“En Argentina, yo, y Los Ramones en NYC / La vida es triste, lo siento, pero es así”).
Para ese entonces, y ante una mayor audiencia, Andrés Ciro Martínez estaba entonando “Desde lejos no se ve”; antes habían pasado “Banda de garage” y “Barón Rojo”.
“Ay ay ay” de Los Piojos se unió a “Vas a bailar” de esta agrupación, en la que siguen firmes Juan Manuel Gigena Ábalos en guitarra y Julián “Lulo” Isod en la batería, con Luciana Valdés (Luli Bass) rotando en el bajo con el histórico João Marcos Cezar “Broder” Bastos: la intro de “Tan solo” fue toda para las cuerdas verdes de la novia del dueño del boliche.
El sonido de un sitar dio introducción a “Luz de marfil”, apoyada en el teclado de Martín Löhrengel. Bueno, a ver si conocen esta... a la canción”, tiró Ciro, antes de ponerse “rebotín” para “Como Alí”, con el violero Rodrigo Pérez y Lulo haciendo los personajes de la canción, y el trío de vientos levantando en el final.
El de la pera prominente se colgó la Telecaster para “Antes y ahora”, con un excursus guitarrístico del nieto de Vitillo Ábalos. “Feliz Día de los Enamorados”, saludó Ciro, de vuelta en la Gibson acústica, previo a la romántica “Me gusta”; justo una bandera santafesina flameó frente al escenario.
El homenaje a los Redondos tomó la forma de "Me matan limón, con Luli de vuelta. Subió Ricardo Mollo como invitado, tomando a su cargo la apertura y el solo a puro wah-wah de “Morella”. “Este tema lo pidió Luli, Feliz día”: así dedicó el solista a su novia “El mendigo del Dock Sud / Genius”, con la banda sonando a pleno.
Anunció show en Argentinos Juniors, contó que Mollo tocó con un equipo del fallecido Tavo Kupinski, y empezó el juego si/no sobre el final o no del concierto. Llegó “El farolito”, con solos para presentar a la banda, con el retornado Santiago Castellani en el trombón y Broder mostrando que es el titular. Cerraron con “Insisto” y “Astros”, con lectura de las banderas presentes.
Rimas al límite
Ya estaban tocando el Cuarteto de Nos en el Montaña y Abel Pintos en el Boomerang. Los uruguayos encabezados por Roberto Musso estaban pelando hits existenciales como “Ya no sé qué hacer conmigo”, “Lo malo de ser bueno” y “El perro de Alcibíades” (antes pasaron “Cara de nada” y “El hijo de Hernández”) y críticas actuales como “Ganaron los malos” (“Gritaron más alto, jugaron más sucio, fueron más astutos, nos acorralaron”) o el reggaetón punk “Mario Neta”.
En “Contrapunto para humano y computadora”, un Musso pixelado en las pantallas debatió con una voz cibernética, payando en décimas y retomando el último verso del otro: otro tour de force del letrista oriental.
La agrupación, completada por los veteranos Álvaro Alvin pintos en batería y Gustavo Antuña en guitarra, junto Santiago Marrero en bajo en reemplazo de Santi Tavella, redobló la apuesta con “Esplín”, “Cinturón gris”, “Gaucho Power” e “Invierno del 92”. “Hasta la vuelta, muchas gracias, dijo el de los rulos”, antes de otro trip cargado de rimas extremas como es “Yendo a la casa de Damián”, desatando el último agite.
Cosquín Rock - Día 1. Crédito: Gentileza En Vivo Producciones
Parcos y melódicos
Minutos antes de lo anunciado subieron los Babasónicos al Norte, en la modalidad “antishow” del último tiempo: luces rojas sobre los artistas (como el saco de Adrián Dárgelos sobre torso desnudo: el único que recibió un poco de luz blanca en ese segmento), fondo gris y tarimas, sin mucho más que las canciones, como “Advertencia”, “Mimos son mimos”, “Paradoja”, “Sin mi diablo” o “En privado”.
Un cadencioso beat electrónico y las guitarras sinuosas de Mariano Rogwr y Diego Uma esculpieron Tiempo off, seguida por Puesto, Los calientes y Vampi cambiando a luz blanca y fondo rojo. Nuevo cambio de estética acompañó a La lanza, a la que siguieron “Bye Una”, “Como eran las cosas” y “¿Y qué?”.
El último tramo del set fue con “Carismático”, “Yegua”, “Putita”, “Irresponsables”, “La pregunta” y “El colmo”.
Cisplatinos
Los uruguayos se multiplicaron cuando salió La Vela Puerca en el otro extremo del predio, de la mano de éxitos como “El viejo”, “El profeta” y “... y así vivir”.
“Solo queremos pedirles un favor después de 30 años. Muchas gracias”, dijo Sebastián “Enano Teysera”, con una remera que decía “La canción al poder” antes de “Sin avisar”.
Engancharon “El bandido salto de mata” con “Burbujas”, siempre arriba; pasaron a la intensidad melancólica de “Clarobscuro”, con guitarra acústica, órgano en las manos de Diego Méndez y solo de Rafael Di Bello.
Otro cambio de clima llevó a “Un frasco” y sus diferentes momentos. El Enano dedicó, antes del rasgueo de Santiago Butler, “Va a escampar”: "A Marcela, ayer fue para vos y hoy es para vos", con el otro Sebastián, el “Cebolla” Sebreiro, sumando su voz y su expresividad.
“Por dentro” se armó desde el bajo de Nicolás “Mandril” Lieutier, con solo de trompeta de Alejandro Piccone. “¿Porque diré que me escondo, si nadie me quiere ver? / ¿Será que no me preciso y de paso me aviso, para ya no correr?”, entonó Teysera en “Para no verme más”, antes de que se sume Germán Daffunchio para cantar: “Y mi cabeza se me enfrenta en una noche de solo pensar / y la alegría se me escapa y la agonía vuelve a dominar”; calentando motores para el set de Las Pelotas.
El Cebolla tomó la voz líder en “Todo el karma”, que conectaron con “La teoría”. La intro de “Vuelan palos” pidió que fans canten arriba “vamos La Vela de mi corazón”
La base de “Zafar” en las manos de Butler hizo cantar a la masa, antes del solo que el saxofonista Carlos “Coli” Quijano le pasó a Piccone. Teysera se colgó la eléctrica para “Por la ciudad” la de la tatuada y graffiteada frase “tengo una banda amiga que me aguanta el corazón”). El avión fue con “Llenos de magia”
Visitantes
Ya había comenzado Franz Ferdinand, la banda escocesa que lleva el nombre del archiduque austrohúngaro cuya muerte inició la Primera Guerra Mundial. “Esta es nuestra primera vez en Cosquín, es un privilegio”, afirmó en spanglish, después de “Dark of the Matinée” y antes de “Walk Away”, el cantante y guitarrista Alex Kapranos; rostro de un plantel que completan Bob Hardy (bajo), Julian Corrie (teclados, guitarras y coros), Dino Bardot (guitarra, teclados y coros) y Audrey Tait (batería).
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Sigueron “Night or Day” y “Evil Eye”, antes de la hitera “Do You Want To”, con las pantallas en blanco y negro; pegaron la entradora “Audacious”, con las manos de los presentes moviéndose al compás del beat de la batería y las guitarras ligeras. “Esa es una canción del nuevo álbum, “The Human Fear. Esta es una vieja", comentó antes de “No You Girls”
Pasaron a pantalla color en el fondo para la coreable “40’”. Siguieron con “Build It Up”, y de ahí a las guitarras machaconas, casi surf rock, de “Michael”; la cual juntaron con “Evil and a Heathen”. Una bandera de Los Piojos se puso frente a Kapranos en “Love Illumination”, con distorsión rasposa y coritos de Corrie.
Círculos de colores recibieron el comienzo de “Take Me Out”, el mayor éxito de los escoceses, que cambia de tempo y melodía hasta el riff que hace mover la patita a Alex. Se fueron con “Hooked” y “This Fire”, con la presentación de los integrantes.
Transición poprockera
Para ese entonces se batían Las Pelotas con Lali en los escenarios enfrentados; Coti Sorokin desafiaba la lejanía en el Boomerang. La popstar nacional, que hizo explotar días atrás la Fiesta Nacional del Mate de Paraná, despegó con “Lokura”, “Sexy”, “Tu novia II” y “N5”, con la banda jugando con “Killing in the Name”, de Rage Against the Machine). Llegó “33”, con Dillom en la pantalla (un rato después de que pise ese escenario).
Tras el interludio promocional con la estrella de River, encaró “1Amor”, tomando la pasarela con el cuerpo de baile, enfundada en un vestido estampado con recortes de diarios. Ale Sergi y Juliana Gattas aparecieron virtualmente para “Mejor que vos”, y “Soy” tuvo toques jazzísticos en las teclas de Fran Azorai (junto con la guitarrista Ivanna “Chipi” Rud, parte de la banda de Wos).
“Motiveishon” llegó en clave electrónica uptempo: “¿Esto es una fiesta o no es una fiesta, Cosquín?”, dijo la petisa de Parque Patricios, hablándole a la cámara, antes de Como tú.
Nuevo separador en video, con imágenes del famoso “depósito” de “No vayas a atender cuando el demonio llama”, antes de dominar el escenario con “Disciplina”, terminando en un baile delante de llamaradas. “Plástico” trajo la voz de Duki en la pista, con una coreografía intensa; Mariana terminó con el rostro agitado, pero la pose de control del escenario.
“Llegó el momento de la última canción, qué rápido, la puta madre. Esta es más importante”, proclamó. “Fanático” entró sutil, para explotar en el estribillo, entre columnas de fuego, con la captura de pantalla que se mofa de la “pose fotogénica” de Javier Milei.
Se despidió, pero volvió para pararse junto a la banda y hacer una versión de “Los viejos vinagres” de Sumo (con Daffunchio del otro lado del predio: osado). “Pendeja” sostuvo el tramo rockero, propio de esta etapa de su carrera. “Esta sí es la última. Esta canción se llama ‘No me importa’”: hit con potencial de cancha, con color punk y el “hey, ho” ramonero; lo remataron como al Himno Nacional, con Espósito llevándose la mano al pecho.
En la medianoche, Las Pelotas redondeaba su set con Capitán América, con los Sebastianes de La Vela de convidados y la foto de Donald Trump para el “japi berdey”. Cerraron con “Shine”, bien arriba, con solo de Gaspar, el Daffunchio 2.0.
En paralelo, The Chemical Brothers hicieron su propio debut, en formato DJ set: Tom Rowlands y Ed Simón parados uno al lado del otro, como sombras delante se la pantalla, con una electrónica bailable principalmente instrumental.
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Loco lindo
“Y entonces...” arrancó Cristian Gabriel “Toti” Iglesias al frente de Jóvenes Pordioseros, con la bandera argentina de capa, un Mickey (“el jefe”) colgado y su andar sinuoso, interpretando “Todavía no puedo olvidarte”. Se colgó la guitarra para “Pegado”. “Siempre termino lejos del micrófono. A Axl Rose no le pasaba; era más jovencito, ahora capaz que sí”, reflexionó. Sobreponiéndose a la falta de una lista de temas unificada, arribaron a Pánico. Convocó a Wayra Iglesias (sí, la hija de Tete) que pasó por La Casita del Blues, para “Nunca me enseñaste” (ambos participaron en el Escenario Sorpresa de la mano de Ale Kurz, también)
Abordó “Cuando me muera” y se rió: “Qué poeta”, tiró en la parte de “quiero que aspiren”. Se empezó a despedir con “Esto no se ve” y “Descontrolado” (“No me arrepiento / de haber venido hasta acá / de haber viajado una hora / para volverte a ver”). “A Diego Maradona le gustaba ‘Descontrolado’”, contó, mientras sumaba una segunda capa con imagen del crack. “Lobo” fue la última, con Toti entre la gente, leyendo carteles.
El final
“Por más que pasen los años, Viejas Locas seguirá tocando, aunque a nadie le importe”, dijo Fabián “Fachi” Crea (bajista y cantante) al compartir el espacio en la grilla con los Jóvenes, de la mano del “autotributo” que comparte con el baterista Abel Meyer a la banda fundada por Cristian “Pity” Álvarez de la que formaron parte.
En el Norte los cordobeses Caligaris llevaban un buen rato de fiesta, terminando con “Que corran”, entre una nube de papelitos y nuevamente el remate del Himno. “Que viva la Patria y, como dice José Palazzo, que nos vaya bien a todos”, fue la conclusión.