La primera jornada del Festival Tribus se planteó como una oportunidad para que los trabajadores (y quienes lo serán mañana) celebren su día con música para todas las aficiones, en la segunda edición del encuentro en la Estación Belgrano.
Festival Tribus: un feriado a pura música
El Día del Trabajador tuvo su celebración en la Estación Belgrano, donde artistas de diversos géneros invitaron al baile, la emoción y la construcción de sentidos. Kapanga, La Delio Valdez, Los Tabaleros, Ainda, Corvex, Cielo Razzo, Autos Robados, Vapors of Morphine, Estelares, Los Espíritus, Mia Folino y Hugo & Los Gemelos fueron parte de la primera jornada.

La apertura quedó a cargo de los santotomesinos de Kasset, que salieron a rockear en la siesta. Enseguida fue el turno de Mia Folino, hija de Hilda Lizarazu, parte de un linaje en la música argentina. Saludó a todos los que trabajaban en el encuentro, presentando canciones de su disco “Fuga”, como la bossa “Mis cartas”, la rockera “Chica, cuida tu amor o la propia “Fuga”, sobre beat electrónico, seguida de “Perdida en mí”.
De sonrisa fácil, hebillas de niña en el pelo y pantalones oversize, demostró una voz llena de matices y un holgado manejo escénico. Pasó por la baladística “Antes de huir”, compuesta junto a su tecladista Ciro Hartmann, y la soft soul “Qué onda?”. El compacto set cerró con el R&B “Tsunami” y su más reciente lanzamiento, “La única manera”.
La transición en el segundo escenario la hicieron los ceratianos locales de Banana Split. Ahí fue el turno para Hugo & Los Gemelos, el crédito local en el escenario mayor. Tras “Puesto solo”, el performer Lautaro Ruatta habilitó a su primo, el “Brujo” Martín Pedretti, a cantar “Sigmund Freud”. Pasaron por “Equilibra” y “Los malvestidos”; en la piel del abuelo Hugo, el frontman encabezó “Guanaco” y “La fruta”, para cerrar con “Enanos mágicos (Plegaria americana)”.

Melodías y riffs
El reggae de Kawana ofreció un remanso tras la bacanal y como aperitivo de Ainda, el dúo integrado por Esmeralda Escalante y Yago Escrivá, que tiraron galletas chinas de la suerte en “Primavera”. Consolidaron así su propuesta pop, apoyada en la juvenil voz de la chica; con contrapuntos vocales del también guitarrista en “Tu soledad y la mía” y “Maremágnum”.
De la “para arriba” “No es amor” bajaron a la sutileza de “Adiós”, creación compartida con Conociendo Rusia. “Esmeralda arrancó “No te alejes” tirando más galletas y haciendo poses.
Odd Mami, la rockera histórica de la Rip Gang (de antes del devenir más eléctrico de Dillom) salió en bajo y voz, en formato trío, con su indie de estrofas tan afiladas como aniñadas. Así recorrió “Crecer”, “Navajas”, “Me quema el suelo”, “Un tiro (grabada originalmente con el propio Dylan León Massa), “Yo así”, “General Paz” y “Parásito”.
Las banderas y el clima de agite anunciaron el desembarco de Autos Robados, la banda de los curtidos Fede Soto (voz y guitarra), Nico Salvador Ruiz (guitarra líder), Lucas Ramos (bajo) y Manu Baldovino (batería); vistieron camperas y camisas de jean en la tarde calurosa. Desplegaron su rocanrol clásico y uptempo, con la voz cavernosa de Soto como distintivo, en canciones como “Ansiedad”, “Insisto”, “Los cobardes” o “Sin importar”
La cose se puso stone con “El muerto”, con solo de Ruiz y “Remedios” (el momento más Juanse de Fede en lo vocal); cerraron con “Gente rota” (con gustito a Riff) un set de pocas palabras.

Potencia liberada
La energía cruzó al otro extremo, con Marcelo “Corvata” Corvalán (veterano bajista y cantante de Animal, Carajo y Arde la Sangre) al frente de Corvex, su nuevo proyecto. Recorrió temas de su disco “Alto viaje”, como “Los boludos”, “Hice todo mal”, con su pista y su estribillo coreable, tanto como el de la canción que le da título al álbum (“Y la distancia será una ilusión / la casa viajera partió / en mis zapatos cabemos los dos / la aventura es un viaje interior”).
“Ángel” fluyó como una power ballad, sobre la guitarra slide de Martín “Chapu” Leiva, en diálogo con Matías Varela Laciar en la otra viola. “Tregua” trajo el nü metal, siguiendo en la punkita “Nuestra canción”, rematando con la intensa “Menos es más”. “Gracias gente, se cuidan”, se despidió el líder.
“Aguante la clase obrera”, saludó Pablo Pino de Cielo Razzo, antes de abrir con “Cableluz”, siguiendo con “La roca” en clave funky desde las teclas de Marcelo Vizzarri. El vocalista caminó la pasarela para los fotógrafos en “Demás”; todo se puso rojo antes de “Corazón”, explotando en el clásico “Luminoso” (“la marea es alta y resalta en barcos que encallan”), seguida de “Ultraliviano”.
Invitaron a un platinado Ale Kurz para “Ventana”, quien compartió la pasarela con Pablo y se subió a la plataforma de la batería de Javier Robledo. De ahí fueron al “latinaje” de “Luna”, remontando en los estribillos en las guitarras de Diego “Pájaro” Almirón y Fernando “Nano” Aime. El último estallido fue con “Sin salida”.
Mientras algunos se relajaban en los patios de Avellaneda, Lucy Patané (con trench de detective), haciendo chirriar su guitarra en “Lo caro”. La misma potencia se volvió bailable en “Ustedes” y “Clavículas”; entonces exploró con su SG antes de meter un medley de la “Lambada” en castellano. Se despidió con “En toneles”.

Todos los climas
Maxi Prietto tripuló la psicodelia de Los Espíritus, con las congas de Luciano Scalera agregando sazón. Luego de “Av. Calchaquí”, Vamos a la Luna se convirtió en un trip llevado por la guitarra de Miguel Mactas, la timbaleta de “Pipe” Correa y la percusión: la esencia misma de la banda. Pero también tienen hits a su manera: de tal modo, cerraron con “Noches de verano” y la blusera “La rueda que mueve al mundo.

El rafaelino Lichi salió a guitarra, batería y secuencias, con una propuesta de rock acelerado, lleno de citas musicales.
Los mendocinos de Gauchito Club convocaron al público con su mix de R&B rapeado y funk bailable. Comenzaron con “Soy débil”, “Mi loca incomodidad”, la intensa “Fantasma” y la sugestiva “Lowcost”. Sasha y Gabriel Nazar ganaron la pasarela en “Vulnerable”, secundados por los coros femeninos de la trombonista Agustina “Gitana” Romano. “Encendedor” comenzó con guitarra criolla, clarinete (a cargo de Alejandro Rezk) y voces, sumando luego bombo de batería.
Volvieron a funk con “Papito Barloa”, viajaron con la etérea “Movimiento astral”, y remataron con la cumbia “Onliyu” (con su referencia a “Only You”, famoso en versión de The Platters), sobre la percusión de Nahuel Quimey Chandía y solo final de Julián Bermejo en la guitarra.

Aquellas canciones
Llegó el turno entonces de una de las rarezas del evento: Vapors of Morphine, herederos de los Morphine originales, encabezados por Dana Colley (saxo barítono) con Jeremy Lyons en voz y el exótico bajo con slide de dos cuartas cuerdas que tocaba el fallecido Mark Sandman; completa la formación Tom Arey en la batería.
“¿Cómo estamos, amigos?”, dijo el fundador, antes de hacer bramar su caño en “Cure for Pain”. Arey hizo agitar a unos fieles en la audiencia antes de la sinuosa “Thursday”. Anunciaron una más, “una canción de Mark Sandman”, comentó Lyons antes de tocar “Buena”, con solo de Colley y el “olé olé, Morphine”.
Manuel Moretti junto a Víctor Bertamoni y Pali Silvera salieron a esa hora en formación ampliada a defender las canciones de Estelares, como “Aire”, “Doce chicharras” y “Los lobos”, la que da título al más reciente álbum (nominado a los Premios Gardel, destacó el juninense).
Después de “Sólo por hoy” trajeron la “tanguera” “Melancolía”, y Manuel anunció la canción de amor “medio british” que terminó “en todas las hinchadas del mundo”: “Ella dijo”. El público devolvió la letra original, con “Torio” dibujando melodías en la guitarra.
“Nosotros somos felices resultados de la educación pública y gratuita, comentó el cantante sobre “Rimbaud”, una historia sobre años mozos en la Facultad de Bellas Artes de la UNLP (“Ey, ¿te acordás los libros de Rimbaud? / ¿Que amábamos a Jean Cocteau? / nadie nos podía imitar / las canciones y el loco clamor / un otoño con horas en cyan / con Alonso, Berni y Paul Klee).
Transitaron por la reciente “Roma” y la oscuridad de “Alas rotas”, con solo melódico y disonante de Bertamoni. También “Un día perfecto”, precedida por el relato de su escatológica gestación, y terminando con los tres patriarcas al frente. Tras destacar la labor de Juan Soto (ilustrador de portadas y visuales) llegó “Era el amor”. El broche final fue “El corazón sobre todo”, con su descenso a los infiernos en "los años locos" (y su cita a “Under pressure” de Queen).
En el extremo norte salió Ilan Amores, con guitarra española, con el DJ Paul en las pistas: una especie de Manu Chao cumbiero suburbano pero criado en Misiones.

Cumbia continental
Pero la tradición tropical colombiana llegó de la mano de la cooperativa La Delio Valdez, con Pedro Rodríguez al frente, abordando temas como “El campanero”. Ivonne Guzmán apareció vestida de superheroína para “De un tiempo a esta parte”, con un rap del guitarrista Manuel Cibrián. La ex Bandana aporta talento vocal y carisma (la saxofonista Agustina Massara suma lo suyo también) y llevó “Adiós amor” a la pasarela.
Black Rodríguez Méndez hizo su entrada, flores en mano, para “Por ese palpitar”, reinterpretación de la pieza de Sandro, y “Atrévete a mirarme de frente” (de Los Wawancó).Ivonne regresó sin capa para compartir con la percusionista Ximena Gallina “Que nadie sepa mi sufrir” y abordar “Piel morena” (la de Thalía que cantan las tribunas).
Black volvió para “Noche de cumbión”, antes de que Guzmán le ponga el cuerpo a “Inocente”, con un mar de celulares enfocados en su silueta. Pedro recordó la efeméride en el cierre, antes de conducir una versión extendida de “El hacha” y sumar a los cantantes para “La cancioncioncita” (con su sabor de cumbia peruana) y “Negra, ron y velas.
Los Tabaleros llegaron con su folclore punk, de la mano de “Once” (“un carnavalito con la furia del tono menor”, en la voz profunda de José María Martínez) y “Ángel caído” (chacarera). De ahí a la cumbia ahuaynada de “Montaña” (con Tobías Fabio, el hijo del Mono en guitarra solista) y “A las tres” (con Juan Martín Flores exprimiendo criolla). Con “Sirena vampiro” volvió el color tropical, entre arreglos vocales.
Un recitado de Roberto Martínez abrió la chamamecera “Demonio paraguayo”, seguida por “El amor no existe” y el huayno “Escalera”. Se iban con “Bicicleta”, pero dijeron “una más” y tocaron “Burbuja loca”.

Alegría contra todo
El fin de fiesta de la primera jornada quedó a cargo de Kapanga, con Martín “Mono” Fabio y “Maikel” de Luna Campos al frente, junto a Javier Manera (bajo), Claudio Maffia (batería) y Juani Gorostidi (teclados), todos de corbata. Sin escatimar hits, largaron con Ramón, evocaron al Caballero Rojo y bailaron con Rock (entre visuales de Gladiador).
“Si hubiera estado Andrés Calamaro hubiera dicho: ‘Qué buena noche para prenderse uno’”, dijo el fan del Gauchito Gil antes de “Fumar”, enganchado a los sintes filosos de “Bailarín asesino”. La crítica bailable tomó forma en “Desesperado”, seguida “No me sueltes (es posible)”, con Milo J desde la pantalla. Volvieron a levantar con “En el camino”.
Ricardo Iorio apareció en la pantalla cantando “Qué lindo te queda el pelo”, como recuerdo de la banda a un amigo; “Desearía” tuvo el video junto a Bandalos Chinos y Martín “Moska” Lorenzo de Los Auténticos Decadentes. Invitaron a Ale Kurz para “El universal”, con un medley por el “Himno a la alegría” (a la manera de Los Violadores) y “Silbando una ilusión” de El Bordo (la banda que condujo Ale por años).
El Mono agarró una rosa y se abrió la camisa para esbozar “Me preocupa, sin ti”, de Leo Mattioli, antes de caer en la explosiva “Me mata” (histórico de la Mona Jiménez). Tras agradecer unas empanadas de la familia Sánchez y bajarlas con una soda local, el carismático frontman anunció que “esta noche no duerme nadie”: era el turno de “El mono relojero” y los últimos coros antes del adiós... hasta la segunda jornada.
El Galpón
En paralelo a los números centrales del escenario principal, por los galpones de la Estación pasaron también Changuitos, Verde Musgo, Bendecida (tributo a Héroes del Silencio), Bravos Muchachitos! (homenaje a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota) y Rompiendo Espejos (celebrando la música de Callejeros).








