Entre Lisboa y el Riachuelo: el viaje musical de Karina Beorlegui y su cuarteto
En su quinto álbum, "Hoy como ayer", la artista profundiza el diálogo entre el tango y el fado, con arreglos que mezclan tradición, experimentación y composición propia.
Beorlegui y el resto de los integrantes del grupo. Foto: Gentileza producción
En febrero de 2023, la cantora Karina Beorlegui le contaba a El Litoral detalles de su disco "Encuentro Amália-Gardel", en el cual intentaba unir los sonidos de Amália Rodrigues y el de Carlos Gardel. La primera, cantante de fados portuguesa, el segundo cantor de tangos de Buenos Aires.
Tres años después, no se corrió de aquella dirección. Junto al cuarteto que integra con Alejandro Bordas, Nacho Cabello y Nahuel Larisgoitía tiene todo listo para presentar su quinto álbum de estudio, "Hoy como ayer". Que se apoya tanto en "el peso profundo de la guitarra de siete cuerdas" como en "la agudeza nostálgica de la portuguesa".
Eso permite que clásicos como "Niebla del Riachuelo" o "Caserón de tejas" convivan con la intervención de la métrica yupanquiana en "Los ejes de mi carreta", donde “las glosas del fado menor reescriben el paisaje de la milonga”.
En una entrevista concedida a El Litoral, Karina habló del camino previo a llegar al disco, del compromiso de reversionar grandes clásicos, la incorporación de las guitarras de siete cuerdas y portuguesa y la mirada hacia el futuro.
Gentileza producción
Una búsqueda personal y colectiva
-En "Hoy como ayer" el diálogo entre tango y fado parece alcanzar una síntesis más madura que en tus trabajos anteriores. ¿Cómo fue evolucionando ese puente musical entre Buenos Aires y Lisboa a lo largo de tu carrera?
-Bien, gracias por esta observación ante todo. Es muy bueno para mí saber que se percibe esa madurez, por eso se agradece que me lo digas. Espero que el público perciba eso también.
Pienso que, un poco valga la redundancia "cae de maduro" , ¿Cierto?. Los años fueron haciendo un transcurrir de escenarios, escucha y una maduración natural, pero también hay mucho trabajo de una búsqueda personal y colectiva.
De unas ganas de profundizar ahí en la diferencia, en la experimentación en los ensayos, el animarnos a volcar sonidos y elementos de un género en otro, como el caso de "Los ejes de mi carreta" intervenido con las estrofas de un fado menor.
Esta idea viene del intercambio con un fadista que estuvo en el Festival Porteño de Fado y Tango que produzco desde 2012. Paulo Valentín, artista portugués, propuso meter las estrofas de esa milonga de Atahualpa en un fado. Años después lo llamé y le dije, quiero hacer al revés, y le pareció genial.
La cantidad de festivales porteños también aportó a esta evolución. Con Alejandro Bordas, guitarra de siete cuerdas , director y productor musical del disco, tenemos un recorrido juntos desde 2015.
Y este álbum es una síntesis entre ese trabajo personal de mi constante incursión del tango al fado y el trabajo con él en dúo y luego lo que fueron aportando también Ale y Nacho Cabello, con su guitarra portuguesa, con quien tengo discos anteriores, más Nahuel Larisgoitía en guitarra.
Un puente
-El disco incluye clásicos muy reconocibles, pero también composiciones propias. ¿Cómo se equilibra el respeto por el repertorio histórico con la necesidad de construir una voz autoral dentro del tango actual?
-La oportunidad de reversionar grandes clásicos, siempre es un compromiso muy profundo para mí. Me entusiasma, me interpela como intérprete y me une en un hilo invisible a quienes me precedieron.
Gentileza producción
Es algo que no se puede explicar, lo que siento cada vez que canto un clásico sublime, con el alma de Cobián y Cadícamo, de Tita, del Polaco, transmitiendo en conexión desde el más allá, porque realmente me pasa eso.
Por más que no esté pensando en Cobián (no hablo de algo esotérico), es personal, es catártico, es un punto de conexión al abordar directamente esas melodías y esas letras tan geniales!, no hace falta nada más.
Y en este disco, la necesidad de comenzar a expresarme como autora tiene esa misma profundidad y conexión, ese compromiso de siempre. "Hoy como ayer" apuesta a un tipo personal y original de arreglos musicales.
La sonoridad que buscamos, justamente, fue la necesidad de pasar de un clásico a un tango mío sin que se sienta una diferencia abismal. Un puente donde haya un diálogo entre el pasado, el presente y, en proyección, al futuro.
Agudo y grave
-La instrumentación del cuarteto, con la guitarra de siete cuerdas y la guitarra portuguesa, crea una textura sonora poco habitual en el tango. ¿Qué buscaban desde lo musical al construir ese paisaje sonoro para el álbum?
-Lo que se buscó con Ale Bordas desde los arreglos fue el amalgama de la sonoridad, más bien aguda, de la portuguesa con el registro más amplio de la guitarra de siete cuerdas, para sintetizar o mixturar lo portuario inherente del fado y del tango.
La idea en el proceso de trabajo fue profundizar el puente musical desde lo sonoro, interviniendo o irrumpiendo en algunos casos y sutilmente en otros.
Se intenta ampliar el registro tímbrico y sonoro del cuarteto y de la propuesta con el extremo agudo de la guitarra portuguesa y el extremo grave de la guitarra de siete, completando con las guitarras españolas en su timbre criollo.
Gentileza producción
El futuro
-En un momento donde el tango convive con múltiples renovaciones estéticas, ¿sentís que este cruce con el fado abre una nueva tradición dentro del género o sigue siendo un territorio todavía experimental?
-Conversando con Ale, entendiendo el tango como una música mestiza en su concepción, que la continua innovación en formas y estéticas nuevas da lugar a que se vaya transformando, creemos que no es que esté afincado en una tradición, por lo menos no por ahora.
Pero sí influiría desde el aporte de la experimentación que venimos plasmando hacia una nueva forma de hacer y entender el tango y el fado con una nueva visión. Con una mirada en el pasado, pero con los pies puestos en el presente y una proyección hacia el futuro. "Hoy como ayer" tiene puesta la mirada hacia ese futuro.