"En general me ha tocado escribir sobre mujeres, mujeres en fuga, que han encontrado esa fuga el poder de respirar". Esta frase la dijo Florencia Canale a la Revista Nosotros, en junio de 2022. Y describe bastante bien el universo al que se dedicó la escritora en sus novelas.
La "condesa sangrienta" que Florencia Canale vuelve a mirar desde el presente
En "Maldita", su nueva novela publicada por Planeta, la escritora aborda la figura de la aristócrata húngara, que está rodeada de crímenes, leyendas y controversias. Pero también trabaja sobre una obsesión que está a flor de piel en el mundo de hoy, el mandato de la belleza y la juventud.

Por sus páginas pasaron damas tan complejas como Camila O'Gorman, fusilada por un amor prohibido. Catalina de Erauso, una militar y monja que se hizo pasar por varón. Y Manuelita Sáenz, cuyas acciones durante el proceso de independencia hispanoamericano le valió distinciones. Entre otras.
La sombra de la condesa sangrienta
Sin embargo, el personaje femenino al que le dedicó su último libro, que acaba de publicar Planeta, se ajusta a esos parámetros y a la vez rompe con ellos. Porque "Maldita" se adentra en el sinuoso universo de Erzsébet Báthory, quien quedó para la historia como la "condesa sangrienta".

Fue un personaje real que llega hasta nuestros días algo borroso por la cantidad de historias que se acumularon en torno a ella. Pero respecto a quien existe una certeza: guiada por la utopía de la juventud eterna, bebía sangre de mujeres casi niñas, para intentar postergar el paso del tiempo.
Esa aberración, agravada por la tortura y el asesinato de sus víctimas, la ubicó en el imaginario popular como una asesina serial. En un entorno que parece pensado a propósito para tan macabras acciones, como los bosques y las montañas heladas de la Europa Central.
Caben algunas referencias sobre Báthory, nacida en 1560 en una de las familias aristocráticas más poderosas de Hungría. En 1575 se casó con el comandante Ferenc Nádasdy, pero conservó su propio apellido por el prestigio de su linaje.

Luego de enviudar en 1604, asumió la gestión autónoma de un imperio territorial que abarcaba más de 17 castillos y lucrativas rutas comerciales. En una Hungría dividida por la guerra contra los otomanos y las tensiones religiosas.
En 1609 comenzaron a circular acusaciones sobre la muerte sospechosa de muchachas en sus dominios. Ahí fue cuando se comenzó a hablar de los hechos, ahora retomados por Canale, referidos al asesinato de mujeres y a supuestos baños de sangre para conservar la belleza y la juventud.
Mito gótico y conspiración política
A finales de 1610, fue puesta bajo confinamiento. Hay que señalar que existen análisis historiográficos que subrayan graves irregularidades procesales. Lo cierto es que sus sirvientes fueron ejecutados, pero ella nunca tuvo un juicio formal. Murió recluida en su castillo.

El debate historiográfico va y viene entre quienes consideran que ejercía abusos hacia su servidumbre y quienes sostienen que fue víctima de un proceso de difamación política para despojarle sus bienes. Como sea, su figura sigue generando interés, tal como lo demuestra Canale.
Ese interés no es novedoso. En 1962, Valentine Penrose publicó "La condesa sangrienta", que inspiró la obra de la poetisa argentina Alejandra Pizarnik en 1966. En el ámbito académico, Kimberly Craft y Laura Blázquez Cruz trataron de desentrañar la verdad documental.
En el cine y la cultura popular, se incluyó en largometrajes como "Condesa Drácula" (1971), protagonizado por Ingrid Pitt y "La condesa" (2009), dirigida por Julie Delpy. Además, inspiró a bandas de metal como Bathory o Cradle of Filth y videojuegos.

Un mandato llevado al límite
Pero la vuelta de tuerca que introduce Florencia Canale es que, según señalan desde la editorial, trabaja sobre "la complejidad de un personaje que interpela el presente desde un lugar por demás incómodo, el mandato de la belleza sostenido aun a costa de lo aberrante".
Si buena parte de las mujeres que Canale llevó a sus novelas encontraron una forma de escapar de los mandatos de su época, la condesa sangrienta es el reverso de esa fuga. Su obsesión no fue liberarse de una imposición sobre el cuerpo femenino, sino llevarla hasta un extremo monstruoso.
En ese punto, su historia, mejor dicho las distintas versiones que sobrevivieron de ella, permiten volver sobre una pregunta y es ¿hasta dónde puede llegar una mujer para responder a las exigencias de belleza y juventud que impone una sociedad?








