"La muerte está dentro de las cunas plegables: pasa su vida durmiendo en colchones lentos, entre las mantas negras, y de repente exhala: expulsa un sonido lastimero que hincha las sábanas, y las camas navegan hacia un puerto donde la muerte espera, vestida como un almirante".
El día que murió Neruda: mientras Argentina elegía presidente, Chile lloraba a su máximo poeta
El 23 de septiembre de 1973, los argentinos llevaban por tercera vez a Perón a la Casa Rosada. Del otro lado de la cordillera, Chile vivía las primeras semanas de la dictadura de Pinochet y despedía a Pablo Neruda. Al día siguiente, El Litoral contó quién había sido aquel gran poeta.

El domingo 23 de septiembre de 1973, la atención de toda la República Argentina estaba puesta en las urnas. Es que ese día se desarrollaban las elecciones que llevarían a Juan Domingo Perón por tercera vez a la presidencia del país, con un 61,86% de los votos.
Pero en Chile, ese mismo día, se produjo otra noticia que conmovió a Sudamérica, incluso al mundo: el fallecimiento del poeta Pablo Neruda. Ganador del premio Nobel de Literatura y creador de los versos de amor más arrebatadores del siglo XX.
En los medios argentinos, su deceso quedó algo relegado por los comicios, pero el tema igual se abrió lugar en la agenda. En Santa Fe, en particular, El Litoral le dedicó un amplio espacio de su edición del lunes 24 de septiembre de 1973.
Es posible que parte de ese interés obedezca a la jerarquía internacional del personaje. Pero también al perfil de Santa Fe como ciudad muy apegada a las expresiones culturales, en particular la literatura.

También pudieron tener que ver las circunstancias en las cuáles se produjo su deceso. Hacía pocos días que Augusto Pinochet, tras liderar el golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende, había asumido el poder.
Neruda, de 69 años, era amigo y funcionario de Allende. La noticia de la internación previa a su muerte había llegado junto con fuertísimas versiones sobre su arresto por parte de las autoridades militares.
Lo cierto es que el autor de "Canto general" había vuelto a Chile a fines de 1972, ya enfermo, y poco después había renunciado a la embajada en París que le había otorgado Allende en 1970.
Los hitos de Neruda según El Litoral
"Neruda, considerado el más grande poeta de habla hispana del siglo XX, hizo famoso el nombre de un oscuro escritor checo, Jan Neruda, de donde adoptó su seudónimo. La razón: no quería que su padre, ferroviario, supiera que escribía poemas", recordó El Litoral en su edición del 24 de septiembre.

El diario repasó algunos de los principales momentos de su vida. Neruda había nacido en 1904 en Parral, en el sur de Chile, y en 1971 había recibido el Premio Nobel de Literatura. Se convirtió así en el segundo chileno en obtener la máxima distinción literaria, después de Gabriela Mistral.
Pero su consagración había comenzado mucho tiempo antes. En 1924, cuando tenía 19 años, publicó "Veinte poemas de amor y una canción desesperada". El libro fue un fenómeno editorial internacional y, según recordó El Litoral, se tradujo a más de 70 idiomas.
Ese éxito, sin embargo, parecía desconcertar al propio Neruda. En 1971, cuando ya había recibido el Nobel dijo: "se han vendido más de 2 millones de ejemplares de ‘Veinte poemas’ y no entiendo por qué". Y agregó: "escribo lo que siento y dejo la crítica a los críticos".
Para entonces, la crítica ya había establecido una frontera en torno de su obra, al señalar que había un antes y un después de Neruda. El autor de los "Veinte poemas", todavía ligado a formas tradicionales, derivó con los años en alguien capaz de dar una vuelta de tuerca al lenguaje poético.

Durante su adolescencia, influido por Rubén Darío, optó por los poemas rimados. Más tarde adoptó el verso libre. Sin embargo, como indicó El Litoral, antes y después de su politización, su poesía es como “un torrente impetuoso” o “como un volcán en erupción”.
El poeta y el político
La vida de Neruda estuvo influida por su dedicación a la literatura, pero también por su labor en la política. En 1927, de hecho, comenzó una carrera diplomática que lo llevó por distintos países y que se prolongó hasta 1940.
En 1945 ingresó al Partido Comunista chileno y ese mismo año obtuvo una banca como senador. Tres años después, en el gobierno de Gabriel González Videla, fue despojado de sus fueros y se ordenó su detención, después de que el poeta criticara públicamente al presidente.
Neruda permaneció entonces en la clandestinidad durante cerca de un año y, a comienzos de 1949, abandonó Chile. Su experiencia política y sus viajes terminarían incorporándose de manera cada vez más visible a su obra.
El Litoral destacó en ese recorrido dos libros fundamentales. "Residencia en la tierra", publicado en 1933, resultó ser uno de los puntos culminantes de su poesía, mientras que "Canto general", de 1950, lo situó entre los mejores poetas de habla hispana. Aunque colegas suyos como Jorge Luis Borges nunca lo aceptaron del todo, si lo hicieron los lectores.

Más tarde llegaría "Estravagario", publicado en 1958, que profundizó otra vertiente de su escritura, la poesía amorosa y erótica. En paralelo, Neruda dejó entrever en su obra sus convicciones políticas y sus enfrentamientos.
El diario santafesino advirtió, sin embargo, que ese Neruda político podía resultar, a veces, mucho menos profundo que el poeta dedicado a escudriñar la condición humana. Pero también señaló que, para el chileno, la poesía no admitía divisiones ni fronteras.
Isla Negra, el refugio
Hubo dos lugares especialmente importantes para Neruda, París e Isla Negra. "Son los dos más grandes amores de mi vida", afirmó una vez. La segunda era una pequeña localidad de la costa del Pacífico, donde pasó sus últimos años.
Allí vivía rodeado de objetos que parecían extender su imaginación, artefactos marinos, anclas, mascarones de proa, restos de naufragios y una enorme colección de caracolas marinas. También reunía incunables y ediciones raras.

El Litoral se detuvo también en su aspecto físico. En el paso del poeta de los años de "Veinte poemas", "un joven pálido y melenudo", al hombre de "sólida contextura física".
"Típica era su voz que, aunque sonaba desfalleciente, sorprendía por su poder expresivo. El chambergo de sus años estudiantiles lo cambió por la gorra marina o por una típica boina vasca", afirmó luego.
El recorrido que reconstruyó El Litoral en septiembre de 1973 mostró una vida que no puede limitarse a una faceta. Neruda fue poeta, diplomático, militante y viajero. Y logró que sus versos se integren en la cultura popular. ¿Quién no pronunció alguna vez "Puedo escribir los versos más tristes esta noche?".








