La música argentina perdió esta tarde a uno de sus creadores más indómitos y vanguardistas. Daniel Melingo, el genial multi-instrumentista que en los años '80 inyectó de irreverencia y modernidad al rock nacional y que luego deconstruyó el tango desde los márgenes del lunfardo y la bohemia, fue hallado sin vida a los 68 años en su vivienda de Buenos Aires.
Murió Daniel Melingo, leyenda del rock nacional y el tango de vanguardia
El artista, que dejó una huella imborrable en agrupaciones fundamentales de los años '80 como Los Abuelos de la Nada y Los Twist para luego revolucionar la escena tanguera contemporánea, fue hallado sin vida en el interior de su vivienda por uno de sus hijos.

Su fallecimiento, confirmado por su entorno familiar, cierra el capítulo terrenal de un artista irrepetible que unió de forma magistral el pulso de la postdictadura con el asfalto del tango orillero.
Un pilar del rock nacional de los '80
Nacido con una versatilidad musical innata, Melingo se convirtió en una de las figuras clave de la efervescencia cultural de la postdictadura en Argentina. Durante la década de 1980, su talento como multi-instrumentista lo llevó a integrar las filas de Los Abuelos de la Nada y a ser cofundador de Los Twist, aportando una impronta de irreverencia, frescura y genialidad melódica.
Además, su destreza musical llamó la atención de Charly García, sumándose de manera activa a la banda de soporte del prócer del rock local en etapas fundamentales de su carrera solista.

El vuelco definitivo hacia el "Maldito Tango"
A partir de la década de 1990, Daniel Melingo dio un giro estético drástico y definitivo. Decidió volcarse de lleno al universo del tango, pero esquivando cualquier intento de réplica tradicional. En su lugar, el músico construyó un alter ego bohemio, nocturno y linyera con una altísima carga teatral.
A través de esta identidad, exploró los márgenes de la cultura ciudadana: el lunfardo, el candombe, las crónicas del hampa y la mitología de los desclasados. Con esta propuesta rupturista, que críticos europeos llegaron a comparar con la estética transgresora de Tom Waits o Paolo Conte, editó álbumes fundamentales para el género como Tangos bajos (1998), Maldito tango (2007), Linyera (2014) y Oasis (2020), logrando un enorme prestigio internacional.

Una vigencia inalterable hasta sus últimos días
La muerte encuentra al compositor en un período de intensa actividad creativa y pleno reconocimiento institucional. Durante el último tiempo, se mantuvo al frente de su aclamada orquesta de tango de "madera y metales", con la que realizaba revisiones orquestales de su obra cumbre. Estas presentaciones se volvieron fijas en prestigiosas salas del país, incluyendo conciertos constantes en la Sala Sinfónica del CCK y espectáculos extendidos con grandes invitados de la música argentina en el Teatro Coliseo.

Fiel a su curiosidad inagotable, sus últimos proyectos expandieron las fronteras estrictamente musicales: recientemente había estrenado un documental enfocado en visibilizar las raíces afrodescendientes en la música rioplatense y, en paralelo, lanzó al mercado su propio vino Malbec cosechado en Mendoza, comercializado junto a un ensayo literario de su propia autoría.
Con la partida de Daniel Melingo se apaga una de las mentes más libres, elegantes y transgresoras de la música rioplatense; un artista que supo unir los márgenes del rock con el asfalto del tango orillero.








