El 13 de diciembre de 1997 quedó grabado en la historia de Santa Fe. Esa noche, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota se presentaron en el Estadio Brigadier López. Ante más de 15.000 personas, la mítica banda brindó un show de dos horas que transformó la fisonomía de la ciudad y clausuró su agenda anual antes de ingresar a los estudios de grabación.
El recuerdo en fotos de la misa ricotera en la cancha de Colón
El fallecimiento del histórico cantante trae a la memoria el inolvidable concierto de Los Redondos en la ciudad de Santa Fe, Rock, barro, pasión y no pudo faltar la polémica.

El recuerdo vuelve a la luz a raíz de la muerte del Indio Solari, noticia que conmociona al mundo de la música argentina.
Desde el viernes previo, el Parque del Sur y los alrededores de la cancha de Colón alteraron su ritmo habitual. Miles de jóvenes llegados de distintos puntos del país coparon el espacio público con carpas, banderas y remeras alusivas. Ni siquiera la fuerte tormenta que azotó a la región logró amedrentar a una militancia musical acostumbrada a este tipo de heroísmos.

El barro un protagonista inesperado
A las diez de la noche, demostrando una puntualidad inusual para el género, el Indio Solari y sus músicos salieron a escena. El inicio desató el delirio de una multitud que aportó un colorido puramente futbolero. Banderas desplegadas y bengalas de colores iluminaron las tribunas, intensificando un paralelismo inevitable con las grandes citas del deporte local.

El recital tuvo que sortear algunos inconvenientes técnicos en el sonido. El propio Solari aclaró sobre el escenario que los defectos eran consecuencia del fuerte temporal del día anterior, el cual afectó parte de los equipos. Pese a esto, la banda desplegó un directo sumamente profesional, repasando himnos de todas sus etapas estéticas y discográficas.
Sonaron clásicos ineludibles como «Rock para los dientes», «Mariposa Pontiac», «Un poco de amor francés» y el infaltable «Ji, ji, ji». El público bailó sobre un campo de juego transformado en un auténtico lodazal por el agua acumulada. La postal final mostraba a cientos de fanáticos cubiertos de barro de pies a cabeza deambulando felices por las calles santafesinas.

Ciudad "sacudida"
Sin embargo, el megaevento también exhibió su lado complejo para la comunidad local. El trabajo periodístico se vio afectado debido a las severas dificultades que impuso la organización para otorgar las acreditaciones y brindar ubicaciones aptas para los cronistas de los medios, quienes padecieron la falta de comodidades para realizar la cobertura.

Por otra parte, la mañana siguiente trajo el fuerte malestar de los vecinos del barrio Centenario. Las adyacencias del estadio amanecieron colmadas de basura, deshechos y suciedad en veredas, frentes de viviendas y aberturas. Los residentes manifestaron su indignación ante la falta de higiene urbana y las serias dificultades para limpiar los residuos del banquete.

Con este histórico concierto, Los Redondos sellaron su romance definitivo con el público santafesino. Fue una jornada de contrastes donde la pasión del rock y los trastornos urbanos convivieron por igual. Aquella icónica última fiesta ricotera del año 1997 marcó un hito cultural imborrable, cuyo eco todavía resuena en las paredes del Cementerio de Elefantes.









