Vivimos una época en la cual la velocidad de la información parece llevarse puesto absolutamente todo. En ese contexto, detenerse unos minutos, apagar el teléfono celular y disponerse a escuchar una historia contada por otra persona, como en un fogón, es ir contracorriente. La palabra dicha, la narración oral es, entonces, el equivalente a "comunidad".
La región se llena de historias: arranca una nueva edición de "Abrazo de Agua"
Del 5 al 10 de mayo, reúne en Santa Fe y Entre Ríos a narradores de distintos países, con funciones, talleres y actividades gratuitas que celebran la palabra viva.

Del 5 al 10 de mayo, en las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, tendrá lugar el V Festival Internacional de Narración Oral "Abrazo de Agua". Que se propone, justamente, recuperar ese universo, el de las historias que se dicen frente a frente, que circulan entre generaciones y que construyen identidad.
Ricardo Piglia escribió que veía la sociedad como una red de narraciones, una trama donde los relatos organizan sentidos más allá de los intercambios económicos o afectivos.

Esa idea sirve para entender este encuentro cultural que vuelve a reunir narradores de todo el país y del exterior. Más de 18 provincias representadas y la presencia de artistas de Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia, Perú, Brasil, Ecuador, Colombia, Costa Rica, México y España.
Un festival que se expande
La programación en la ciudad de Santa Fe inicia el 5 de mayo con una doble apertura: actividades libres y gratuitas, abiertas a toda la comunidad. En el espacio cultural La Josefa, la propuesta "Silenciadas y Silenciosas" abre la tarde, mientras que por la noche la Sala Saer del Foro UNL recibe la función inaugural.
"Contar una historia, para mí, es como echarse al mar", escribió Marc Levy. La metáfora no es exagerada: cada función es un viaje compartido donde el narrador y el público avanzan juntos, sin saber del todo qué orillas tocarán. Esa sensación se potencia en un festival que se despliega en escuelas, bibliotecas, merenderos y espacios abiertos.

Contar y construir sentido
El miércoles 6 de mayo la programación se orienta hacia las infancias y juventudes en el Centro Cultural Provincial. Propuestas como "Desopilantes historias para curiosos" y "Cantos y cuentos que encantan" refuerzan el vínculo entre narración oral y desarrollo educativo.
En simultáneo, los "Cuentos Viajeros" recorren localidades cercanas como Santo Tomé, San José del Rincón y Recreo, mientras que "Aventuras Cuenteras" llega a El Alero.
"Cuando no encontramos la manera de contar nuestra historia, esa historia nos cuenta a nosotros", advirtió una vez Stephen Grosz. En ese sentido, el festival propone espacios donde la palabra puede ser apropiada, resignificada y compartida como herramienta de construcción subjetiva y social.

Formación, encuentro y comunidad
El jueves 7 de mayo introduce una dimensión formativa, con talleres sobre el arte de narrar en HOMIMEM Multiespacio, dirigidos a narradores, bibliotecarios y promotores culturales. A la par, las "Rondas de Cuentos" en la Casa de la Cultura y el Foro UNL invitan al encuentro directo entre narradores y público.
"Uno empieza a contar una historia, y salen un montón de ellas enredadas", decía José Saramago. La frase parece escrita para describir estas instancias colectivas, donde cada relato abre nuevas posibilidades y cada voz encuentra eco en otra.
El cierre de la jornada, será con "Noctámbulos y Bohemios" en el Centro Cultural y Social El Birri.

Un puente cultural
El tramo final del festival se traslada a Entre Ríos entre el 8 y el 10 de mayo. Organizado por el grupo "Abrazos", un colectivo autogestivo con trayectoria en la promoción de la narración oral, el evento cuenta además con el apoyo de instituciones públicas que lo han declarado de interés cultural.
"Contar bien es alcanzar una misteriosa forma de verdad, es fijar el tiempo", escribió Rafael Chirbes. En esa línea, el Festival Abrazo de Agua parece proponerse algo más que una agenda de actividades, busca generar un espacio donde el para escuchar y ser escuchados.
La palabra compartida
Todas las actividades del festival son libres y gratuitas, un dato que no es menor en un contexto donde el acceso a la cultura está condicionado. Pero más allá de lo económico, lo que se pone en juego es una concepción de la cultura como derecho.

La narración oral, lejos de ser una forma menor o residual, aparece como una herramienta poderosa que estimula la imaginación, fortalece el lenguaje y transmite valores.
Escuchar una historia en vivo tiene que ver con una de las formas más profundas de lo humano: la necesidad de contar para existir, de narrar para entender el mundo y, sobre todo, de encontrarse en la palabra del otro.








