Lollapalooza 2026: de Andalucía a Oceanía, de California hasta acá
El estadounidense Tyler, the Creator y la neocelandesa Lorde fueron cabezas de lista de una grilla por la que pasaron Katseye, Djo (el actor Joe Keery), Royel Otis, Turnstile, Danny Ocean, Judeline, Balu Brigada, y Guitarricadelafuente, entre muchos otros artistas globales y locales.
La primera jornada del festival creado por Perry Farrell, que se realiza a todos los años en el Hipódromo de San Isidro, comenzó con una jornada algo otoñal: entre nubes y rachas de sol. Mora Fisz fue la encargada de dar el puntapié inicial en el escenario Samsung.
La también actriz (interpretó a Clara, la hija de Juan Salvo en “El Eternauta”) salió con su voz sugerente y algo aniñada al frente de su banda, mostrando sus canciones de pop melódico (“Nada igual”) y baladístico (como “Casualidades”); y pasar de ahí a la electricidad upbeat (“Contando pasos”)
“Vengo al Lollapalooza hace mil años, estar en este escenario es increíble”, dijo con candidez, caminando el escenario en corsé negro y falda de tul al tono, sobre enagua blanca. La pianística “Otro viernes más” inició el tramo final, antes de estrenar en vivo la flamante (y bailable) “Ruleta”. Retornó al romanticismo con “Vuelvo a vos” y se despidió con “Mil cosas”, una de sus canciones más antiguas, con armonías vocales en la pista.
Rápidamente, mientras los mendocinos de Spaghetti Western tomaban el Alternative, los bonaerenses de Tiger Mood abrieron el Escenario Flow con su fresco funk-soul -rap. La versátil voz de Rocío Ricci (escoltada por dupla de coros femeninos: María Armellín y la flamante solista Mora Robirosa) se complementa con el groove de Juan Martín Semina en bajo y Leandro Quinteros en batería, la guitarra expresiva de Cris González y los teclados jazzísticos y de Diego Savioli.
Tiger Mood por Gonzálo López.
“No nos olvidemos de lo importante entre tantas boludeces”, dijo la cantante, con su vibra a lo Tash Sultana. Empezaron a retirarse con una versión peculiar de “Backstreet’s Back” de los Backstreet Boys, protagonizada por el tecladista y su talkbox, antes de Solo quiero (funk) y “Bebi”.
De revancha
El español Álvaro Lafuente Calvo, más conocido como Guitarricadelafuente, salió a ganarse el sol de la siesta con “Full time papi”, la primera muestra de su fusión cantautoral. Luego de correr por la escalera del escenario en “Calypso”, se colgó la guitarra para “Futuros amantes”. “Hace tres años vine al Lolla, se rompió el sonido en la primera canción y tuvimos que hacer un show acústico. Esta es para los que estuvieron aquella vez”, reivindicó en la previa a la acústica “Continicio” (le cantaron “olé olé, Guita, Rica”, para que entre en la métrica).
De rodillas inició el falsete hitero de “Poses”, antes de la electroflamenca “Caballito”. Pasó por la animada “Pipe dream”, recibiendo girasoles de su audiencia. Habló por un teléfono en inglés y tomó una bandera argentina al entrar en la saltarina “Port Pelegrí”.
Sentado a solas con el instrumento del que toma nombre, el solista abordó “Guantanamera” (una propia, no la clásica guajira), antes de volver a levantar con “Babieca!”, mostrando el pecho desnudo en el agite final.
Sangre morisca
A caballo de uno de sus bailarines apareció la también castiza Judeline (Lara Fernández Castrelo), en corpiño y escueta falta marrón, como una humana esclavizada de El planeta de los simios.
Vista general del show.
Largó con “Bodhitale”, “ÁngelA”, “Brujería!” y “Mangata”. Insinuó una danza del vientre para la rítmica “INRI” (“Heli, heli, heli ya / Ponme un anillo, habibi / Que yo me quiero casar / Bendecida por el INRI). Recorrió “4 angelitos” y “4 esquinas” antes de “Heavenly”, con el feat de Rusowsky saliendo desde la pista. “Creo que había tres personas cuando estuve hace tres años, que estéis pasando calor por mí es increíble”. Se presentó: “Soy andaluza. No española, andaluza”.
En ese mismo horario los neozelandeses de Balu Brigada sacudían a sus fans en el tercer escenario, con una propuesta indie y entradora. Del otro lado, luego de “Luna roja” y “Joropo”, Judeline movía las caderas (que no mienten) y el ombligo (que tampoco) al ritmo de su versión de “La tortura” de Shakira.
Su bailarín principal, el de la cresta y el torso descubierto, le trajo una llave gigante, para la introspectiva “Chica de cristal”: algo así como una Jeanette con AutoTune. “Se que todavía sois jóvenes, quiero que me acompañen en esta”, disparó antes de “Mi breve juventud”, bajando q la pasarela para el tumbado salsero del final.
“Tiempo pasa” llegó como un tema de Mecano y se fue a lo latino, con la voz de Dellafuente pisteada; seguida por “Com você”. Contó que era la otaku de un pueblo muy pequeño y se enamoró “del malo”, para presentar la canción que le compuso: “Zarcillos de plata”.
Pasó por “2+1”, “Tú et moi” y “Canijo”. Transpirada, entre los bailarines con la boca plateada acariciándola, comenzó “Piki”, canción que supo compartir con Sega Bodega: un viaje del meneo a la electrónica bailable. Ahí llegaron los besos del adiós.
Tristezas bailables
Un par de minutos después ya sonaba en el otro extremo Royel Otis, el dúo australiano de indie pop/rock (ampliado a cuarteto, con batería y teclados) encabezado por Royel Maddell (guitarra y voz) y Otis Pavlovic (voz principal, guitarras). Tuvieron su propia bandera argentina, con la R en el sol.
Royel Otis por Miru Trigo.
Abrieron con “I hate this tune”, “Adored”; y “Heading for the Door”. Cambiaron de tempo en “More to lose”, y volvieron en “Come on home”. “Esta canción es para bailar, dijo Otis, con la guitarra colgada: fue “I Wanna Dance with You”. “Bull Breed” salió enganchada con “Fried Rice”, sin bajar la intensidad. “Lolla Argentina, ustedes son tan f*cking hermosos”, se leyó en la pantalla, coincidiendo con la letra de “Sofa King”.
“Esta es una canción que no escribimos”, avisaron desde las visuales: era “Murder on the Dancefloor”, de Sophie Ellis‐Bextor, que reinterpretaron a su estilo.
Cambiaron el clima a la emocional “Say something”, un desamor acelerado. Y encararon el segundo cover del set: “Linger”, de The Cranberries, a guitarra y voz, con el espíritu de Dolores O’Riordan sobrevolando el predio. Ahí anunciaron la última: “Oysters in My Pocket”, la levantada final.
Galán cancionista
Caía la tarde cuando Joe Keery, el mismísimo Steve Harrington de "Stranger Things", salió al frente de Djo, su proyecto musical (se pronuncia como su apodo). El intenso riff arábigo de “Flash Mountain” provocó las primeras ovaciones para el actor, con bigotito y abrigado con gorro de lana y chaqueta de cuero. Las imágenes aéreas mostraron que tuvo la primera gran convocatoria del día (al igual que Judeline, Joe tuvo sideshow propio en la previa).
Djo por Gonzálo López.
Se fue al teclado para meter un sinte con arpegiador, intro de “Uglyfisherman”, y volvió a la guitarra para “Basic Being Basic y “Gloom”. Cambió de guitarra para “Link”, una propuesta indie rocker. “Oh, Dios mío, ustedes están locos”, dijo antes de ir al piano para la beatlera (mcartniana) “Charlie’s Garden”, la canción que compuso cuando era vecino de sus compañeros Charlie Heaton y Natalia Dyer (ya en camiseta musculosa, por suerte).
“Gracias Lollapalooza por traernos a este hermoso lugar y con esta hermosa gente”, tiró antes de “Delete Ya”. Se puso melódico con “Roddy”, apoyado en los coros de la banda. Mantuvo el tempo espesando la mezcla, hasta darle su momento al baterista Wesley Toledo para que remate con un solo.
Volvieron con la intensidad coreable de “Gap Tooths Smile”, antes de recibir su propio “olé olé”. El teclado arrancó con una progresión a lo “Creep” que mutó en “Chateau (Feel Alright)”, con solo del guitarrista Sam Jordan.
Cantó sutilmente “Egg” cuando el sol comenzaba a ponerse, para hacerla crecer en el final. Una nueva intro llegó y la invitación a corear “hey”: así convocó a su hit “End of Beginning”, lento y pegadizo, acompañado por gargantas y brazos en alto.
“¿Tenemos tiempo para una más?”, preguntó, mientras muchos salían para llegar con tiempo al comienzo de Katseye. El cierre fue con “Back on You”, tirando el gorro a la monada en el último minuto.
Pop diversificado
En el Samsung ya estaban las chicas: Sophia Laforteza, Daniela Avanzini, Lara Raj, Megan Skiendiel y Yoonchae Jeung (Manon Bannerman, suizoitaliana de sangre danesa, está en licencia por salud mental) son Katseye, grupo salido del reality show “Dream Academy”: son algo así como un grupo K-Pop made in USA, con la diversidad cultural de Blackpink (el programa fue una coproducción de Hybe Corporation y Geffen Records). Sin banda, con pistas y sus propias coreografías, con diferentes vestuarios en rojo, fucsia y negro, el ahora quinteto largó con “Debut”, siguieron con “Gameboy” y “I’m Pretty”.
Katseye por Irish Suárez.
“Es un gusto estar aquí, su energía es una locura, es nuestra primera vez en Latinoamérica” dijo Sophia, la lideresa de origen filipino. “Soy Daniela, tengo raíces latinas (cubano-venezolanas), esta energía es parte de mi corazón y estar aquí es un sueño castellano”, dijo la propia. “Se ven muy bonitas, grítalo fuerte, dijo Lara (de sangre india) con menos pericia en castellano.
Yunchae (coreana) y Megan (chino-singapurense-sueca) aportaron sus “te amo” y sus pedidos de mantener la energía en “Mean Girls” (ahora si con bailarines acompañando). Siguieron con la relajada “Tonight I Might”, transmitiendo desde celulares de las chicas a la pantalla. Ahí llegaron las danzables “Touch” e “Internet Girl”.
Pasaron rápido por “Flame” para saltar a “Monster High Fright Song”, de dicha serie, con momentos solistas para cada una. De ahí a “Gabriela”, coreada con celulares en alto registrando los bailes sensuales. Ahí el cuerpo de baile mixto tomó control, con un segmento aflamencado, para volver a la canción. “Esperé mucha para cantarla en el mismo idioma”, dijo Daniela. “Sabemos que hay una forma aquí de llamar a las Gabrielas: son las Tatianas” (tomado de un chiste de Martín Cirio sobre la China Suárez).
Empezaron a despedirse con “My Way” (que no es “A mi manera”) y la potente “M.I.A”. La rapeada “Gnarly” sonó acompañada por voces juveniles y hasta infantiles en la audiencia; entre osadas coreografías (Sophia hizo un grand ecart de ballet sobre el lomo de sus compañeras; pero también osadas en otro sentido) junto a los bailarines como colofón.
Turnstile por Gonzalo López.
Intermezzo: para todos los gustos
A esa altura de la velada, el público se repartió entre los diferentes escenarios. Especialmente entre el Flow, donde los baltimorianos Turnstilee destilaba su mix de hardcore y punk californiano (con pantallas apagadas o mostrando al público, y con su buena ronda de pogo): el frontman Brendan Yates en voces principales, Franz Lyons en bajo, el alocado Daniel Fang en batería, Pat McCrory en guitarra principal y la querible Meg Mills en guitarra rítmica y coros plantearon un poco un “antishow”.
También había movida en el Alternative, donde el venezolano Danny Ocean (muy vitoreado) marcaba presencia para la escena panlatina con sedes en Miami y Puerto Rico. Otros fueron a curiosear a las “Casitas” electrónicas, o a ver al guatemalteco DJ Gordo en el Perry’s Stage. Y algunos aprovecharon para reponer energías para el segmento final de la jornada.
Danny Ocean por Nico Papa.
Emociones al desnudo
A las 21 se produjo el cuarto encuentro entre Ella Marija Lani Yelich-O’Connor, conocida como Lorde en todo el mundo, y sus fans locales (la primera fue el en primer Lolla, en 2014). La neocelandesa salió entre las penumbras, con unas luces artificiales en los ojos, remera rotosa y jeans (más informal que en otras giras). Tras “Hammer”, escoltada por su banda (en dos tarimas de fondo), puso en escena “Royals”, su mayor éxito: voz profunda, coros grabados, poses guerreras y los ojos brillando en la oscuridad.
“Hola Argentina”, saludó en castellano; pasó al inglés para decir que tenía 75 minutos, “que no es el tiempo más largo del mundo”. Retomó con “Broken Glass”, con un performer sobre las tablas bailando y otra comiendo manzanas. En “Buzzcut Season” cantó frente a un ventilador, explotando el costado más “björkero” de su voz, hasta llegar al estribillo pop.
Luego de “Favourite Daughter” preguntó: “¿Conocen esta?”; ahí interpretó Perfect Places” delante de un láser: amagó arrancarse la remera y arrancó suspiros.
“Ahora quiero verlos bailar”, con “Shapeshifter”, con los bailarines en el escenario y representada como un fantasma en un televisor viejo en las pantallas. Con los músicos abajo, mantuvo un beat de bombo en negras para “Current Affairs”; mientras, se sacó los pantalones y quedó descalza y en boxers masculinos Calvin Klein (que sostuvieron el receptor de los in-ears).
Ese mix de tempo bailable e intimidad vocal continuó en “Supercut”, que comenzó desde el piso y terminó trotando a buen paso en una cinta de gimnasio. “Es nuestro primer festival tocando este show, estamos muy contentos”, comentó, con el sudor brillando a la par del maquillaje metalizado. “The Louvre” se llenó de dramatismo en su voz, subiendo con los bailarines-acróbatas a una construcción en el fondo.
Sobre intro de piano se puso los lienzos. Tiró varias frases emocionales: “Ustedes me mostraron que las cosas son muy distintas aquí, se sienten de otra manera. Siento que este show es quien soy ahora, ustedes me conocen más que yo misma, y nos hemos visto crecer mutuamente. Creo en ustedes profundamente, Argentina. Los voy a extrañar después de este festival”. A solas con las teclas, sentada, le dio profundidad baladística a “Liability”, otro de sus puntos altos.
Sin remera, con los pechos cubiertos con duct tape, mantuvo el clima íntimo de la mano de “Man of the Year”, sobre base de sintes hasta explotar en la percusión electrónica.
De musculosa negra y collares viajó a sus comienzos con “Team”. El tramo final comenzó con “What Was That”, a puro agite, y la discotequera “Green Light”, con la audiencia saltando entre láseres verdes. Enfundada en una chaqueta de pantallitas LED bajó a la valla para cantar “David” de cara a los fans.
“Nos queda una más la más vieja y más preciosa canción que tenemos”, se oyó. Apareció de camperita en una plataforma entre la multitud para “Ribs”, dejándose abrazar en el vallado. La despidieron con el “olé Robs” en dos versiones: “Lor-de” y “Lo-ord”: la métrica ordenó otra vez.
Rimas y falsetes
Tyler, The Creator no esperó: las pantallas anunciaron “Big Poe” entre fuegos artificiales, con Tyler Gregory Okonma a solas recorriendo la pasarela, rapeando y cantando sobre coros femeninos grabados, vestido por entero de rojo.
Tyler the Creaton por Sofía Cozzo.
“St. Chroma” explotó en más pirotecnia antes de “Rah Tah Tah” y “Noid”. Saludó en castellano e hizo un chiste con que le gritaran “puto”, antes de “Darling, I”. Se puso más gangsta en “Sugar on My Tongue” y más bailable en “Stop Playing With Me”.
Cambió al falsete para “Tell Me What It Is”, en su debut en vivo, con muchos brazos acompasados abajo. Volvió al hip hop rabioso en “Sticky”, y enganchados pasaron “Don’t You Worry Baby”, “Are We Still Friends?” e “IFHY”.
Entre ovaciones y banderas arrojadas, pidió gritos a la multitud, jugando a un lado y el otro, y que le griten “puta” (sic). “Gracias Buenos Aires, Argentina, mi amor”, dijo en nuestro idioma, antes de “Earfquake”.
Después de zapar una introducción con la palabra “Argentina”, le entró a “Tamale”. Una base de piano trajo la sensible “I Hope You Find Your Way Home”. “Like Home” tuvo su lluvia de chispas y la voz de Lola Young, la de la colaboración original, en la secuencia. En el entrevero agarró una bandera con su cara en el sol; se despidió con “New Magic Wand” y “See You Again”; entonces recibió su último “olé, olé”.
Tyler se había ido ya cuando los Turf redondeaban su set paralelo en el Alternative, y la DJ surcoreana Peggy Gou ya remontaba el after. Así concluyó la primera jornada de un encuentro que seguirá hasta el domingo, con muchas más cosas para ver y escuchar.