"Ellas vinieron desde lejos y dejaron su huella en nuestro imaginario tanguero. Fueron las francesas del tango". Así "vende" Patricia Bélières su nuevo disco, que lleva como título, precisamente, la frase creada con esas últimas tres palabras. Con toda la carga simbólica que ello implica.
Las francesas que sufrieron en la noche porteña y cambiaron el tango para siempre
La cantante Patricia Bélières presentó su nuevo trabajo discográfico, un rescate histórico basado en las mujeres que inspiraron las letras más tristes de la música rioplatense.

El trabajo es, en sus propios términos, un "homenaje a aquellas 'francesitas' que llegaron a Buenos Aires y dejaron una huella profunda en nuestro imaginario tanguero", a partir de los años 20 y 30 del siglo pasado.
La propuesta de Patricia, una artista acostumbrada a posicionarse en los cruces culturales y sonoros, pasa por redescubrir algunas de sus historias. Y pensar en la influencia que tuvieron en el imaginario colectivo.

El disco reúne diez composiciones, entre el tango argentino y la canción francesa. "Siempre París" (Virgilio Expósito y Homero Expósito), "Francesita" (Enrique Delfino y Alberto Vaccarezza), "Pardonne-moi" (Burli y Chanty), "Buenos Aires" (Manuel Jovés y Manuel Romero) y "Griseta" (Enrique Delfino y José González Castillo).
También "Madame Yvonne" (Eduardo Pereyra y Enrique Cadícamo), "Nuits sans toi" (Marbot y Chanty), "Muñeca brava" (Luis Visca y Enrique Cadícamo), "La Morocha" (Enrique Saborido y Ángel Villoldo) y "L'Accordéoniste" (Michel Emer).
"Me apasiona el tema del entrecruzamiento de culturas: cómo el tango influyó en Francia y cómo Francia influyó en las letras de los tangos", afirmó en una entrevista con El Litoral.
La historia del Zorzal
-¿Cómo nació la idea de crear "Las francesas del tango" y qué descubriste sobre esas mujeres que te impulsó a convertir esa investigación en un disco?
-Me interesa mucho el tema de la migración. En la obra que estamos haciendo en el teatro Payró, "Gardel en París", también tratamos este mismo tema: una madre que viene desde lejos, un niño de dos años que echa raíces en el Abasto, se hace canción y contribuye a forjar nuestra identidad cultural urbana. Una historia inspiradora.
En este caso, "Las francesas del tango" recupera la figura de las "francesitas": mujeres francesas que llegaron a Buenos Aires durante la gran inmigración europea y se insertaron en cabarets, salones y espacios nocturnos, influyendo profundamente en la estética y la poética del tango. Detrás de las luces del cabaret, hay mujeres de carne y hueso que sienten, que sufren, que sueñan.

Personajes emblemáticos
-El álbum plantea un puente entre Francia y Argentina. ¿Qué aspectos de esa relación cultural te interesaba rescatar y poner en valor?
-Me apasiona el tema del entrecruzamiento de culturas: cómo el tango influyó en Francia y cómo Francia influyó profundamente en las letras de los tangos, especialmente entre los años 20 y 40. Recordemos por ejemplo el tango Griseta, donde la literatura francesa está presente: "pobrecita se durmió, lo mismo que Mimí, lo mismo que Manon".
Griseta viene de la palabra francesa "grisette": las grisettes eran costureras o lavanderas que se vestían con una tela gris y que como tenían ingresos muy bajos, complementaban su trabajo trabajando como modelos de artistas o también en lugares nocturnos como acompañantes.
París además fue el espacio de legitimación internacional del género. Desde este cruce histórico emergen personajes emblemáticos del imaginario tanguero (Madame Yvonne, Margot, Griseta, Claudinette), francesas reales o simbólicas, pero también argentinas "afrancesadas", que permiten abordar el tango como fenómeno musical, social y simbólico.

Cruces maravillosos
-Interpretás clásicos pero también incorporás canciones francesas. ¿Cómo construiste un recorrido musical que uniera ambos universos sin perder identidad?
-Soy franco-argentina, tengo ambas culturas muy incorporadas, estudié en Francia; para mí es absolutamente natural. Por otra parte, me encantó investigar acerca de los tangos franceses como los que están en el disco.
En esa época, el tango de salón estaba a la moda en Francia y "Nuits sans toi" y "Pardonne-moi" forman parte de ese mundo. También hacemos una versión francesa de "La morocha" que fue el primer tango que llegó a Francia en 1906.
Trabajo además con músicos maravillosos: Pedro Cecchi y Emiliano Petrocelli en guitarras, Bruno Ludueña y Andrés Cáseres en bandoneones y además elegí una canción que no es un tango pero que tiene que ver con la temática L’accordéoniste.
En esta última (bonus track) me acompaña también el acordeonista Luigi Carnigia. El disco fue enteramente realizado en el estudio del talentoso Ariel Gato.

Menos es más
-Además de cantante, sos docente e investigadora de la voz. ¿De qué manera esa mirada académica influye en tus decisiones como intérprete cuando abordás personajes con tanta carga histórica?
Influye enormemente. Con Alejandro Cancela- director de la obra Gardel en París y co-director de nuestra Escuela de Interpretación- tenemos una metodología propia plasmada en el libro “El cantante popular y la interpretación” (Editorial Melos Ediciones Musicales).
Nosotros proponemos una estética minimalista, donde menos es más, donde el decir es fundamental y donde la integración cuerpo-voz es absolutamente necesaria para que la voz desarrolle todo su potencial.

Contar en tiempos de lo efímero
-En un momento en que predominan los lanzamientos de canciones sueltas, apostaste por un disco conceptual. ¿Qué posibilidades expresivas te ofrece el formato álbum que no encontrás en un sencillo?
-Me ofrece poder contar una historia. “Las francesas del tango” es un cuento acerca de una parte de la historia de nuestro país. Un cuento donde las letras dicen todo. En estos momentos de inmediatez, apuesto a que se pueda escuchar un disco completo porque hay un hilo conductor que atrapa.
Damas que dejaron huella
-Después de escuchar Las francesas del tango, ¿con qué sensación te gustaría que se quedara el público sobre esas mujeres y sobre la historia del tango?
-Hay que estar en la piel de esas mujeres que se vinieron a causa de la guerra, con hambre y con sueños; muchas de ellas fueron engañadas. Hicieron lo que pudieron para sobrevivir y dejaron una huella profunda en nuestro imaginario tanguero. ¿Quién podría atreverse a juzgarlas?








