Los años posteriores a la Gran Depresión fueron tremendos para los norteamericanos. Plagados de penurias y muy escasos de esperanzas. La gente se movía por todo el país en busca de algún trabajo que les pudiera asegurar la subsistencia, pero no había prácticamente nada por hacer.
Apuestas, marginalidad y piñas: la joya con Charles Bronson que se puede ver en Netflix
Un boxeador clandestino y un buscavidas se unen en la Nueva Orleans de la Gran Depresión. Un thriller seco de Walter Hill que esquiva la nostalgia y muestra la cara más salvaje de la supervivencia.

Hasta que Franklin Delano Roosevelt consiguió aplicar las políticas del New Deal y las cosas empezaron a repuntar, la clase baja y media del país del norte la pasó muy mal. Estuvieron, como dice el tango "Yirá, yira", "buscando ese mango que te haga morfar", ante la indiferencia del mundo.

La crisis como escenario
Cómo suele ocurrir con crisis tan pronunciadas, son el contexto ideal para contar historias y el cine de Hollywood entendió esto. Así, hay un puñado de películas grandiosas ambientadas en esa época de incertidumbre. Algunas sincrónicas (es decir, rodadas durante la propia depresión) otras asincrónicas, hechas después pero con la mirada puesta en ese paréntesis.
Por mencionar algunas: "Viñas de ira", de John Ford, "El luchador", de Ron Howard, "Luna de papel", de Peter Bogdanovich, "La rosa púrpura de El Cairo", de Woody Allen, "Los viajes de Sullivan", de Preston Sturges y "¿Dónde estás, hermano?", de los Coen.

Entre las que se hicieron posteriormente, aparece "La era de los duros" (Hard Times), de Walter Hill, que Netflix acaba de integrar a su catálogo. Protagonizada por Charles Bronson como un peleador callejero curtido a más no poder y James Coburn como un tahúr que trata de aprovechar la "mishiadura" para reunir algún dinero de los desesperados.
Pelear para sobrevivir
Vale la pena revisarla. Porque Hill, habilidoso cineasta, no pone a la Gran Depresión como telón de fondo. Por el contrario, la miseria está en cada plano. Los combates clandestinos existen porque hay hombres dispuestos a jugarse por unos dólares y otros tantos desesperados por apostar lo poquito que les queda.
Bronson compone a Chaney con la economía expresiva que lo convirtió en estrella. Habla poco, observa mucho y pelea mejor. Su personaje parece salido de otra época: un hombre que carga su pasado en silencio y que entiende que, en tiempos de crisis, la fuerza puede ser el único capital disponible.
A su lado, James Coburn se roba buena parte de la película como Speed, un buscavidas simpático y verborrágico que vive siempre al borde del fracaso, convencido de que el próximo negocio será el que finalmente lo saque de pobre.

Lejos de las coreografías espectaculares del cine de boxeo que vendría después, con "Rocky" y "Toro salvaje", Hill filma las peleas con sequedad. Los golpes pesan y la violencia no tiene glamour. Cada pelea es una transacción, un intercambio brutal donde unos ganan dinero y otros sobreviven.
Estrenada en 1975, "Hard Times" dialoga con el desencanto que vivió Estados Unidos después de Vietnam y el Watergate. Sin embargo, su mirada hacia la década del 30 evita cualquier lectura nostálgica. Lo que encuentra allí es un país donde la necesidad empuja a los hombres hacia los márgenes.

Por eso, más de 50 años después de su estreno, la película conserva su potencia. Porque, además de ser un excelente thriller con dos actores en estado de gracia, es también un retrato sobrio y humano de una sociedad que aprendió a pelear, literalmente, para comer.








