"La vida es un espectáculo, cada cual ve lo que quiere”.
Tita Merello, la "diva plebeya" que nunca dejó de pertenecer al barrio
Una exposición en el Palacio Libertad recorre la vida y la obra de la actriz a través de fotos, películas, documentos y registros sonoros. Tita hizo de sus orígenes populares una identidad artística. El repaso por algunas marcas que dejó en El Litoral.

Dos apostillas halladas en las viejas páginas de El Litoral y Diario El Orden permiten tomar dimensión del estatus de referente popular que adquirió, ya en su juventud, la monumental actriz y cantante Tita Merello.
La primera es de 1941, cuando estuvo en el Teatro Municipal de Santa Fe. Lo hizo como primera actriz de "El cura de San Isidro", un sainete protagonizado por Luis Sandrini.

La obra se presentó "con gran éxito" en la ciudad de Santa Fe según consignó El Orden en su edición del 16 de marzo de 1941, donde también se reproduce una entrevista con Sandrini.
Para encontrar la segunda, tenemos que remontarnos a 1950. El 25 de abril de ese año se estrenó "Arrabalera", una de sus películas más célebres, donde encarna a una mujer fuerte y frontal, pero también humilde y trabajadora.

La expectativa para su llegada al interior fue enorme. Ya el 2 de mayo de 1950 El Litoral afirmó: "dentro de varios días será estrenada en el cine Colón la película argentina titulada "Arrabalera", versión de una celebrada obra del autor teatral Samuel Eichelbaum".
"En la película actúa al frente de un calificado reparto la actriz Tita Merello, cuyo reciente triunfo en 'Filomena Marturano', la coloca en lugar de privilegio en la pantalla nacional", agregó el vespertino ese mismo día.

Recién el 13 de mayo el diario dio a conocer la noticia de que finalmente la película llegaría el día 23. A tal punto llegaba la fama de Tita, que había que anunciar con antelación el desembarco de sus películas.
Quizás eso explique, en parte, que a casi 22 años de su muerte se haya organizado una muestra en su honor en un espacio tan emblemático a nivel nacional como el Palacio Libertad de la ciudad de Buenos Aires.

Las múltiples facetas de Tita
Bajo el título "Tita Merello. Una diva plebeya", la propuesta es un recorrido por una identidad poderosa, una artista que hizo de su propia historia, llena de privaciones, una forma de expresión que se hizo muy popular y empática.
Curada por Lucía Ulanovsky, reúne películas, registros sonoros, fotos, documentos y testimonios que dialogan con obras de Aili Chen, Lolo y Lauti, Leticia Obeid, Marcela Oliva, Sol Rezza y la histórica fotógrafa Annemarie Heinrich.

Como explica la propia Ulanovsky, "por su voz inconfundible, su expresividad actoral y ese exceso de vida transformado en pasión creadora, aquella jovencita que debutó en los cabarets del bajo fondo porteño se convirtió en uno de los rostros centrales del tango y del cine clásico nacional".
La exposición recupera esa multiplicidad. La cantante de tangos, la actriz, la mujer que nunca ocultó su origen humilde, la celebridad que no abandonó el lenguaje de la calle.

"Entre el mito y la realidad, la exposición revisita su huella y reactiva su potencia simbólica en el presente", señala el texto curatorial, que invita a preguntarse quién fue Tita Merello y por qué continúa generando identificación.
Los personajes emblemáticos
Si existe una razón por la cual Tita Merello está viva en el imaginario colectivo es porque sus personajes prácticamente desbordan la pantalla. En ellos encontró una manera de narrar la Argentina popular.

Su consagración llegó a principios de 1950 con "Filomena Marturano", adaptación de la obra de Eduardo De Filippo. Allí interpretó a una mujer que lucha con obstinación por su lugar en la sociedad y en la familia.
En "Arrabalera" (también estrenada en 1950), compuso a una mujer atravesada por la pobreza, la dignidad y la fortaleza moral. El personaje tiene aquello que el público identificaba con la propia Ttita: coraje, ironía, sensibilidad y una terca resistencia a la adversidad.

En "Mercado de Abasto" (1955) realizó una interpretación en la cual su carisma juega un papel fundamental, dentro de una historia en la cual los mercados porteños están retratados con una autenticidad pocas veces vista.
Más tarde llegarían trabajos memorables en "Los isleros" (1951), dirigida por Lucas Demare, donde creó a una mujer endurecida por la vida en el Delta; o "Guacho" (1954), otra muestra de su capacidad para representar personajes que viven conflictos sociales, afectivos y familiares.

Lo interesante de Tita es que nunca armaba heroínas inalcanzables. Todo lo contrario, sus "criaturas" discutían, sufrían, trabajaban, amaban y sobrevivían. Eran personajes reconocibles para la gente.
La mujer detrás del mito
La exposición también muestra a una artista que hizo de su biografía un lugar creativo. Criada en condiciones de pobreza, pronto se sumó a los escenarios del varieté y los cabarets. Toda esa experiencia vital fue materia prima para su trabajo.

Su voz áspera, distante del virtuosismo, es una de las más reconocibles del tango. Del mismo modo, su forma de actuar rompió los moldes. Parecía hablar antes que recitar.
Las viejas noticias de los diarios santafesinos y la exposición del Palacio Libertad, separadas por siete décadas, terminan contando la misma historia, la de una artista que se empeñó, como sus personajes, por no perder su lugar en la memoria cultural de todos los argentinos.








