El rigor técnico de la música ciudadana y el humor satírico. Esos rasgos conviven en el espectáculo "Ofidio Dellasoppa y el cuarteto típico de las hermanas Bevilacqua", que subirá a escena en abril, mayo y junio en Buenos Aires.
Ofidio Dellasoppa: el tango que se ríe de sí mismo
El personaje de Silvio Cattaneo regresa con un espectáculo en CABA que asume la tradición del tango con una mirada contemporánea e irónica. El apoyo, ahora, proviene de un cuarteto femenino que lo acompaña en escena.

Encabezado por Silvio Cattaneo, quien retoma su personaje inspirado en los cantores suburbiales. El repertorio, que abarca tangos, valses y milongas, une melodías clásicas y composiciones contemporáneas, apoyadas en versos pícaros que interpelan al público actual.
Cattaneo, músico, guionista y actor, recordado por su participación en proyectos de reivindicación del género, como "Glorias Porteñas", y por su labor como músico de Adriana Varela y Lidia Borda, dialogó con este medio.

Una porteñidad perdida
"Ofidio es un personaje de ficción que nació en una sala de varieté en un sótano de Buenos Aires hace 30 años", contó en primer lugar. "Lo creé para interpretar mis tangos, que al estar compuestos en tono de comedia cuadran mejor con un tanguero clásico, un poco anacrónico", agregó.
Contó que Ofidio está ajustado a los tópicos tangueros tradicionales de los años '40, '50, "más cercano a los cantores de boliches y cantinas de la periferia de nuestra ciudad que a las figuras glamorosas del centro".
También -dijo- evoca "a una porteñidad perdida u olvidada, un campo más fecundo para la teatralidad que el que observamos en los intérpretes contemporáneos".
Los grandes temas
-El humor atraviesa todo el espectáculo: ¿qué cosas permite decir el humor dentro del tango que quizás desde un tono más tradicional no serían posibles?
-El tema del humor en la música sería extenso para desarrollarlo aquí, pero en nuestra música popular y en el tango en particular ha dado no pocas páginas donde la picaresca, la ironía o el sarcasmo ocupan un lugar.
Lo vemos en muchas piezas de Enrique Santos Discépolo, Ivo Pelay, Manuel Romero o el propio Enrique Cadícamo, muchas de ellas especialmente compuestas para piezas teatrales, o en los parodistas y cómicos musicales de nuestra radiofonía y teatros de variedades.
Aún usando un lenguaje directo, con giros contemporáneos, ironía y exageraciones, los grandes temas del tango siguen siendo los mismos: el exilio, real o interior; el paso del tiempo y su acción destructora sobre las cosas y las personas, el licor que ayuda a olvidar, el fracaso personal o amoroso.
Condimento extra
-¿Qué aporta el Cuarteto Típico de las Hermanas Bevilacqua a la identidad del show?
-Éste cantor de boliche, uno de esos cacatúas que sueñan con la pinta de Carlos Gardel, se ha mostrado en los más diversos escenarios, como solista, junto al trío de guitarras Las Cuerdas Flojas (una versión clásica del tango criollo y la versión más difundida de Dellasoppa).

Ahora se trae un cuarteto típico (piano, bandoneón, violín y contrabajo) con recursos tímbricos y expresivos, y al tratarse de cuatro mujeres dan a la escena un condimento extra.
Entre el pasado y la actualidad
-En un género tan ligado a la tradición, ¿qué lugar ocupa la actualidad y lo contemporáneo en su repertorio?
-Como ya dije, los grandes temas que toman los poetas populares son más o menos los mismos en distintos tiempos y lugares. En mi caso, para intentar un momento de comedia y arrancar una sonrisa debo buscar equivalencias entre el pasado y la actualidad.
Este tanguero no se lamenta porque asfaltaron la avenida que cruzaba por el barrio, hoy llora porque las topadoras le borraron del mapa el arrabal para construir una autopista, no se enamora de la muchacha de mala vida del cabaret si no de la cajera del supermercado chino.
En otros casos ayuda la equivocación: Viejo Valiant en lugar de Vieja Viola, La puntera de Constitución en vez de La Pulpera de Santa Lucía. O recuerda al botija Tutankamon al que le afanaron todas las joyas del Nilo.

Traer citas de otros géneros musicales como el blues, la bossa nova o el jazz también colaboran, sin perder de vista jamás el buen tratamiento musical, la calidad interpretativa y el rigor estilístico.
El ritual del encuentro
-¿Qué tipo de experiencia se va a encontrar el público?
-Va a encontrar una pieza de teatro musical, café concert, o tango-comedia como yo prefiero llamarlo. Personalmente aspiro a que el público disfrute de una hora de música bien ejecutada, que sonría al escuchar las historias que cuentan mis letras.
Que valore el ritual del encuentro con el artista en vivo en esta época de tanta artificialidad y que vuelva a sus casa un poco más contento porque pudo olvidarse por un rato de las oscuridades y tristeza con que nos castiga a diario la realidad del mundo actual.








